Liverpool y la búsqueda de Yan Diomande: Leipzig se niega a negociar
El plan en Anfield es claro: tras la salida de Mohamed Salah, el relevo soñado se llama Yan Diomande. El problema es que todos lo saben. Especialmente en los despachos de RB Leipzig, donde han decidido que vender a su joya de 19 años solo será posible por una cifra que rompa moldes. Y quizá ni así.
Un primer golpe rechazado sin pestañear
Liverpool ya se ha presentado en Cottaweg con dinero serio. Un primer ofrecimiento de 100 millones de euros (87 millones de libras, 116 millones de dólares) voló desde Merseyside hacia Sajonia… y fue devuelto casi de inmediato. Leipzig ni titubeó.
El club de la Bundesliga, respaldado por el músculo de Red Bull, entiende que tiene la sartén por el mango: Diomande no tiene cláusula de rescisión y el contrato blinda sus intereses. Eso les permite marcar el ritmo, el precio y, llegado el caso, cerrar la puerta de golpe.
Desde Inglaterra se habló ya de un segundo intento rechazado. La realidad, según las últimas informaciones, es más incómoda para Liverpool: esa segunda oferta todavía no ha llegado. FSG sigue haciendo números, calibrando hasta dónde está dispuesto a estirarse el club para no solo sustituir a Salah, sino también para no dinamitar su propia estructura salarial y de fichajes.
Un precio de récord… y la opción de no vender
Hace dos semanas, un informe adelantó que Leipzig exigiría una cifra de récord absoluto en la Bundesliga para sentarse a negociar. Por encima de los 128 millones de libras que Barcelona pagó a Borussia Dortmund por Ousmane Dembélé en 2017. No es un simple aviso: es una declaración de poder.
Ahora, un nuevo reporte en Alemania refuerza esa idea y va más allá: incluso ante una oferta astronómica, Leipzig podría bloquear la venta. Confían en que el valor de Diomande solo va a crecer y no tienen urgencias económicas.
La figura clave en este pulso es el nuevo técnico, Martin Demichelis. El entrenador argentino tiene previsto reunirse con el director deportivo Marcel Schäfer para trazar el plan de plantilla… y ahí Diomande aparece señalado como pieza central. Si Demichelis levanta el pulgar, habrá negociación. Si baja la barrera, no hay cheque que valga.
TAG 24 lo resumía con crudeza: Red Bull controla completamente la situación gracias a un contrato sin cláusula, y solo una cantidad todavía más desorbitada podría hacerles replantearse un acuerdo, salvo que Demichelis directamente vete la operación porque considere al atacante esencial para la próxima temporada.
Iraola aprieta, París se aparta
En Liverpool, Andoni Iraola aprieta. El nuevo técnico ve a Diomande como el fichaje bandera de su proyecto. No es un capricho: la salida de Salah deja un vacío deportivo, simbólico y comercial. Y el club quiere que la respuesta sea de impacto mundial.
Mientras tanto, otro gigante se ha apartado del tablero. Paris Saint-Germain, uno de los grandes pretendientes del jugador, se niega a entrar en una subasta sin freno y no quiere pagar lo que considera una tarifa “exorbitante”. Una retirada que, en teoría, debería favorecer a Liverpool. En teoría.
Porque, aunque haya menos competencia directa, Leipzig no baja un euro. Y el tiempo empieza a jugar su propia partida.
El trabajo silencioso de Liverpool… y la impaciencia del entorno
En este escenario, el frente más activo de Liverpool no está solo en los números, sino en la persuasión. Fabrizio Romano ha desvelado que el club está trabajando a fondo en el “lado del jugador”. Menos ruido, más llamadas.
Según el periodista, los de Anfield han hecho un trabajo “excelente” con el entorno de Diomande para conseguir el visto bueno del futbolista y empujarle a decirle a Leipzig: “Déjenme ir a Liverpool”. Ahí se sostiene buena parte del optimismo interno. Si el jugador aprieta desde dentro, creen que la operación puede desbloquearse.
No es un movimiento improvisado. Desde diciembre, Liverpool mantiene contactos casi diarios con el entorno del extremo para preparar una ofensiva veraniega. Una cortejo largo, insistente, que ha ido generando expectativas.
Y ahí aparece el primer problema serio: la paciencia se agota.
El periodista Lewis Steele apunta que en el entorno de Diomande hay ya cierto cansancio con los tiempos del club inglés. “Hay un poco de frustración por parte del jugador, por lo que he oído, porque está tardando más de lo que algunos esperaban”, explicó. Su campamento confiaba en un desenlace rápido. Ahora asume que la operación puede alargarse más allá del Mundial. Lo aceptan, pero no lo celebran.
Queda, eso sí, un matiz clave: todo podría acelerarse de golpe. Steele no descarta que Liverpool “se ponga las pilas” y cierre el acuerdo en cuestión de días si decide romper definitivamente la hucha.
La sombra de Klopp y el plan B
Sobre el tablero aparece otro elemento cargado de morbo: Jürgen Klopp. El técnico que llevó a Salah y a Liverpool a la élite ahora trabaja como responsable global de fútbol en la estructura Red Bull. Según se filtró el miércoles, Klopp tendría un pacto con Schäfer para no vender a Diomande este verano.
Si ese acuerdo informal se mantiene firme, la operación se complica todavía más. No solo se trata de dinero, sino de una red interna que protege a Leipzig y a su talento más prometedor.
Liverpool, mientras tanto, no se permite el lujo de mirar solo a un objetivo. En la lista de alternativas aparece una figura de Brighton, uno de los nombres que más gustan en la secretaría técnica como posible plan B. Y Romano añade otro frente: Iraola siente una gran “devoción” por una estrella de PSG que podría salir por unos 78 millones de libras (90 millones de euros, 102 millones de dólares).
El mercado ofrece caminos. Ninguno sencillo.
Liverpool sabe que necesita un golpe de autoridad para cerrar la era post-Salah con un fichaje que marque época. La pregunta es si ese golpe será por Yan Diomande… o si la operación se convertirá en el gran “casi” del verano.






