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Liverpool enfrenta decisiones difíciles sobre el futuro de Arne Slot

En Anfield ya no se finge calma. Aunque el club sigue mostrando públicamente su respaldo a Arne Slot, las altas esferas de Liverpool se preparan para unas semanas de conversaciones duras, incómodas y, sobre todo, decisivas sobre el futuro del técnico neerlandés.

Un campeón sin identidad

La temporada ha sido un golpe de realidad. El vigente campeón de la Premier League se ha desplomado en la defensa de su título, sin capacidad para imponer respeto ni en el juego ni en la clasificación. El equipo corre incluso el riesgo de quedarse fuera del top cinco. Sin trofeos, sin una idea reconocible y con una sensación de deriva evidente, Slot ha trabajado bajo presión desde hace meses.

Durante buena parte del curso, el plan era claro: continuidad. Slot tenía, en teoría, vía libre para seguir la próxima temporada. Pero una cadena de resultados preocupantes y actuaciones planas ha reabierto el debate. El ruido mediático en torno a su idoneidad para liderar una reconstrucción ya no se percibe como algo externo: empieza a calar dentro del propio club.

Y ahí aparece Mohamed Salah.

El mensaje de Salah que encendió todas las alarmas

Las recientes declaraciones públicas del egipcio sobre el rumbo y el rendimiento de Liverpool han resonado con fuerza, especialmente en Boston, donde Fenway Sports Group sigue cada movimiento del club. Gary Neville definió ese mensaje como “una granada”. No exageraba: el post de Salah fue apoyado con un “me gusta” por 17 futbolistas vinculados al club, entre actuales y exjugadores.

Fuentes internas señalan que esas palabras han provocado una reflexión profunda. Las figuras de más peso en la estructura entienden por qué Salah decidió exteriorizar su frustración tras una campaña tan decepcionante. No lo ven como un ataque gratuito, sino como el síntoma de algo más grave.

En FSG crece la inquietud. No solo por los resultados, ya de por sí alarmantes, sino por el clima que rodea al vestuario y al proyecto a las puertas de un verano clave. Aunque el grupo propietario no interviene en el día a día deportivo, Michael Edwards y Richard Hughes analizan sin descanso el escenario y los posibles caminos a seguir.

Números que pesan como una losa

La defensa del título se ha desmoronado. El equipo ha ido acumulando derrotas hasta alcanzar un registro que escuece en la historia reciente del club. Las 19 caídas entre todas las competiciones ya igualan el peor dato del siglo XXI. Si Liverpool pierde el último partido del curso, igualará también un récord indeseado de la era moderna.

Desde su regreso a la máxima categoría en 1962, solo una vez ha encajado 20 derrotas en una misma temporada: la traumática 1992/93. Nadie en Anfield quiere ver repetida esa cifra.

Oficialmente, el club insiste en que el análisis global se hará al término de la campaña. Sin embargo, en las últimas semanas la preocupación ha dado un salto evidente. Lo que iba a ser una revisión de rutina se perfila ahora como una de las auditorías internas más importantes de los últimos años.

El vacío de Alonso y la planificación en entredicho

La frustración no se limita al césped. La imposibilidad de cerrar la llegada de Xabi Alonso —ya comprometido con Chelsea— ha encendido más críticas, tanto en la grada como en los despachos. La sensación de oportunidad perdida ha abierto preguntas incómodas sobre la planificación a largo plazo.

El periodista Graeme Bailey, bien conectado con el club, lo resume con crudeza: Edwards y Hughes tienen “mucho que pensar y hablar”. Dentro de Liverpool no existe un consenso firme en torno a la continuidad de Slot. No todos compran la idea de que deba seguir sí o sí.

El club presume de no tomar decisiones en caliente, sin dejarse arrastrar por impulsos. Pero los propietarios son conscientes de que la situación se ha vuelto preocupante. Y el impacto de las palabras de Salah, según las mismas fuentes, ha sido enorme. En los despachos hay incluso simpatía hacia su postura: se entiende el porqué de su desahogo.

La lista de posibles sucesores

Mientras Slot continúa en el cargo y el discurso oficial insiste en que no hay decisiones tomadas, los nombres de posibles sustitutos ya circulan en las reuniones internas.

  • Sebastian Hoeness se ha ganado un respeto considerable por su trabajo en Stuttgart.
  • Julian Nagelsmann sigue siendo muy valorado.
  • Matthias Jaissle también está en el radar, sobre todo por una propuesta táctica que genera cada vez más admiración dentro del club.

Pero hay un nombre que aparece una y otra vez: Andoni Iraola.

El técnico vasco encaja en varios frentes. Podría estar disponible, propone un fútbol agresivo, de alta intensidad, muy alineado con la identidad histórica de Liverpool, y conoce la Premier League. Y pesa un detalle clave: la conexión con Richard Hughes, quien fue determinante para llevarlo a Bournemouth y mantiene una enorme consideración hacia su figura.

El debate se extiende más allá del palco

Slot no solo pierde respaldo en los despachos. La crítica también llega desde los micrófonos. Jermaine Pennant ha sido especialmente duro con el neerlandés, mientras que voces como Gary Neville y Jamie Carragher discrepan entre sí sobre su continuidad. Neville ha defendido que merece seguir; otros, como James Pearce, consideran que el proyecto hace agua y que el clamor por despedir al técnico crece día a día.

Anfield se prepara para un verano de decisiones mayores. Entre sostener a Slot y apostar por una nueva cara en el banquillo se juega algo más que una temporada: se define el próximo capítulo de la era post-título. Y la pregunta ya no es si habrá una revisión profunda, sino si Liverpool está dispuesto a asumir otro año de dudas para averiguar si Slot era, de verdad, el hombre adecuado.