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Liverpool inicia la era Iraola con Víctor Muñoz

Andoni Iraola todavía no ha dirigido un solo partido en Anfield, pero ya ha dejado su primera huella en el proyecto. Liverpool ha activado la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras de Víctor Muñoz, extremo de Osasuna, y se adelanta a Newcastle en una carrera que llevaba meses cociéndose en silencio.

El acuerdo está hecho: el internacional español firmará por seis temporadas, una apuesta a largo plazo que encaja con la idea de reconstrucción que maneja el club. El reconocimiento médico está previsto para el miércoles en Atlanta, donde el jugador se encuentra concentrado con la selección de España en el Mundial. Todo medido al milímetro, sin perder un solo día de preparación.

Iraola mueve ficha con un viejo conocido de La Liga

Liverpool llevaba tiempo siguiendo la evolución de Muñoz. El cambio de ritmo llegó con la llegada de Iraola al banquillo. El técnico, que construyó su carrera como jugador en el Athletic Bilbao y mantiene una mirada constante sobre La Liga, no dudó cuando el nombre del extremo apareció sobre la mesa. Lo quería. Y lo quería ya.

Muñoz le ha ganado con lo que distingue a los futbolistas que rompen partidos: velocidad, agresividad en el uno contra uno y capacidad para aparecer por todo el frente de ataque. Puede jugar en las dos bandas y también como delantero centro. Esa versatilidad, en un Liverpool que entra en una nueva etapa, pesa casi tanto como los goles.

La operación no se ha cerrado en un vacío competitivo. Manchester United y Bayer Leverkusen también tantearon su fichaje. No fueron los únicos: el currículum del jugador, con pasado en las categorías inferiores de Barcelona y Real Madrid, hizo que ambos gigantes españoles lo incluyeran en sus listas para este verano. Al final, optaron por otras prioridades. Liverpool aprovechó el hueco.

Velocidad como hoja de ruta

En los despachos de Anfield el mensaje es claro: el nuevo proyecto debe correr. Literalmente. El club quiere llenar la plantilla de jugadores con ritmo alto, capaces de sostener un fútbol agresivo y vertical. Muñoz encaja en ese molde.

A sus 22 años, ya sabe lo que es marcar con la selección absoluta. Debutó en marzo y vio puerta ante Serbia. En el último compromiso, un empate frente a Cabo Verde, se quedó en el banquillo, pero su presencia en la lista para el Mundial confirma que no se trata de una apuesta a ciegas, sino de un futbolista en plena irrupción.

El caso Chiesa, en paralelo

La llegada de Muñoz no cierra otras carpetas. En el club insisten en que su fichaje no condiciona el futuro de Federico Chiesa. El italiano apenas tuvo protagonismo con Arne Slot, reducido a un papel secundario que nunca terminó de encajar con su perfil. Con Iraola, el escenario podría cambiar: su estilo, más directo y vertical, parece hecho a medida de un jugador como Chiesa.

El problema está en la paciencia del propio futbolista. El atacante quiere más minutos, más peso, otra jerarquía. Está abierto a salir si no se le garantiza un rol a la altura de su talento. La llegada de Muñoz no lo empuja fuera, pero sí eleva la competencia en las bandas y en el ataque.

Liverpool, mientras tanto, lanza un mensaje nítido al mercado: la era Iraola no será de transición. Será de decisiones fuertes. La primera ya tiene nombre y apellido: Víctor Muñoz. Y no será la última.