Luka Modric: la silenciosa grandeza junto a Messi y Ronaldo
¿Recuerdas qué hacías el 1 de marzo de 2006? Quizá estabas en Anfield viendo a Inglaterra derrotar 2-1 a Uruguay. Tal vez mirabas cómo Suiza le marcaba tres goles a Escocia en Hampden Park.
O quizá, sin saberlo, estabas asistiendo al nacimiento silencioso de una era: el debut de Luka Modric con Croacia. Aquella noche, su selección venció 3-2 a Argentina y Lionel Messi firmó su primer gol con la absoluta. En otro estadio, Cristiano Ronaldo marcaba dos tantos en el 3-0 de Portugal ante Arabia Saudí, soñando quizá con un futuro que acabaría llevándole a vivir y trabajar en ese mismo país.
Desde entonces, la conversación futbolística mundial se ha movido, casi obsesivamente, alrededor de Messi y Ronaldo. Dos polos opuestos que lo han acaparado todo: Balones de Oro, récords, debates interminables. Pero en medio de ese ruido, siempre ha estado Modric. Menos estruendoso, más discreto. Más de tocar que de rematar, más metrónomo que foco de los titulares. Una constante silenciosa en la élite.
Los tres forman parte de un club casi inaccesible: el de los jugadores que han superado los 200 partidos internacionales. Un grupo tan reducido que solo admite a un cuarto integrante.
Cristiano Ronaldo, con 41 años, y Luka Modric, con 40, alcanzarán las 232 y 202 internacionalidades, respectivamente, cuando Portugal y Croacia se midan en los dieciseisavos de final del Mundial. Puede que sea la última vez que estas dos figuras gigantescas del siglo XXI compartan un terreno de juego. Dos carreras que se han ido cruzando una y otra vez, como rivales y como compañeros.
Su fidelidad a la selección merece algo más que un simple aplauso. Cuando Modric debutó con Croacia, Ronaldo ya acumulaba 29 partidos con Portugal. Han pasado más de dos décadas y la diferencia apenas se ha ampliado en uno. Siempre han respondido. Siempre han estado. Convocatoria tras convocatoria, han mantenido un ritmo casi paralelo de servicio a sus países.
Primer Cruce Directo
El primer cruce directo llegó en la temporada 2008-09. Carling Cup final. Manchester United contra Tottenham. Modric y Ronaldo jugaron los 90 minutos, ambos con la misma nota en las crónicas: un 7. El título acabó en manos del United, decidido en la tanda de penaltis. Años después, ya con Ronaldo en España, volverían a encontrarse en los cuartos de final de la Champions 2010-11.
Real Madrid se impuso en aquella eliminatoria. Y no sería la última vez que el club blanco se convirtiera en el escenario principal de su historia compartida. Durante seis temporadas, Ronaldo y Modric vistieron la misma camiseta y levantaron juntos cuatro Champions League, cayendo en semifinales en las otras dos campañas. Una era de dominio casi absoluto.
Punto Culminante
Si hay que elegir un punto culminante, muchos miran a Cardiff, final de 2017. Juventus enfrente. Modric llega a línea de fondo, levanta la cabeza y recorta el balón atrás. Ronaldo aparece y pone el 3-1 para Real Madrid. Gol de matador, asistencia de relojero. Una acción que condensa su sociedad: uno define, el otro ordena, interpreta, sirve.
Ese fue solo uno de los 222 partidos en los que compartieron césped. Un dato que encierra otro: Modric es el centrocampista con el que Ronaldo ha jugado más veces en toda su carrera. No es casualidad. Es química, confianza, jerarquía compartida.
Ahora, camino de un cruce mundialista que suena a epílogo, el fútbol vuelve a ponerlos frente a frente. No como promesas, no como estrellas en su apogeo, sino como leyendas que se resisten a abandonar el escenario. Quizá sea la última vez. Y si lo es, no será un simple partido más en el calendario, sino el cierre natural de una historia que empezó aquella noche de marzo de 2006 y que, dos décadas después, sigue escribiéndose al más alto nivel.





