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Manchester City considera acciones legales tras promesas de Riquelme sobre Haaland y Rodri

Manchester City ha pasado de la sorpresa al enfado. El club inglés está valorando emprender acciones legales después de que Enrique Riquelme, candidato a la presidencia de Real Madrid, utilizara públicamente la imagen de Erling Haaland y prometiera su fichaje en plena campaña electoral.

La escena fue tan llamativa como explosiva. En un programa de televisión, Riquelme, magnate del sector de las energías renovables y rival directo de Florentino Pérez, mostró una camiseta de Real Madrid con el nombre de Haaland a la espalda y lanzó un mensaje directo: «Tiene una cláusula de rescisión y le gustaría venir a Real Madrid. Si soy presidente, jugará en Real Madrid».

El impacto fue inmediato.

Desmentido fulminante desde el entorno de Haaland y desde Manchester

La respuesta no tardó. El padre y el agente de Haaland emitieron un comunicado conjunto negando la versión del candidato, y Manchester City elevó todavía más el tono al descalificar por completo la historia procedente de España.

«Las historias que han surgido desde España sobre el futuro de Erling Haaland no son ciertas», recogía el comunicado. «No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita. Estamos considerando acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto».

City no solo protege a su estrella. Marca territorio. Y deja claro que no tolerará que su delantero centro se convierta en herramienta propagandística en una batalla electoral ajena.

Rodri, el siguiente nombre en la lista del candidato

Riquelme no se detuvo en Haaland. También prometió el fichaje de Rodri, cerebro del centro del campo de Manchester City y uno de los jugadores más influyentes del fútbol europeo actual.

«Es un gran jugador, en una posición en la que Madrid necesita reforzarse», afirmó el candidato. «Hemos hablado con su agente. Tenemos que respetar a su club, pero si soy presidente, jugará en Madrid. Haré todo lo posible».

De nuevo, una promesa directa, personalizada, con nombres y apellidos. Un estilo de campaña agresivo que choca con la discreción habitual en las grandes operaciones de mercado y que, esta vez, amenaza con terminar en los tribunales.

Una elección distinta: Florentino, por primera vez con rival real

El contexto ayuda a entender el ruido. Por primera vez en 20 años, Florentino Pérez no concurre en solitario a unas elecciones de Real Madrid. Riquelme ha irrumpido como alternativa en un momento delicado: dos temporadas consecutivas sin grandes títulos han encendido el debate en el Santiago Bernabéu.

A sus 37 años, el empresario ha construido una campaña basada en grandes promesas y gestos de impacto. No solo habla de fichajes galácticos; también ofrece regalos masivos a los socios. Entre sus propuestas figura la creación de una “ciudad de los socios” en los alrededores de la ciudad deportiva y una reducción de hasta el 50% en la cuota anual si el equipo no conquista la próxima Champions League.

No es un programa continuista. Es un desafío frontal al statu quo.

Mourinho, Klopp y el pulso por el banquillo

El proyecto deportivo también marca una línea clara de choque con el actual presidente. Riquelme se opone a la decisión de Florentino Pérez de apostar por José Mourinho como entrenador. El regreso del técnico portugués solo podría hacerse oficial si el actual mandatario gana las elecciones.

El equipo de campaña de Riquelme ha dejado entrever otro camino. Su gran objetivo para el banquillo sería Jürgen Klopp, el técnico que marcó una era reciente en Liverpool. Sin confirmarlo de forma explícita, el candidato sí dejó una pista evidente en una entrevista con The Athletic el mes pasado: «Naturalmente, me encantaría que perfiles de ese calibre, y otros similares, entrenaran a este club».

El mensaje es claro: otro estilo, otra idea de vestuario, otro Madrid.

Un voto cargado de tensión

Cerca de 100.000 socios están llamados a votar el domingo 7 de junio. La cita no es una formalidad. El propio Florentino Pérez convocó las elecciones para buscar un nuevo respaldo tras un periodo de inestabilidad deportiva y de desaprobación en la grada del Santiago Bernabéu.

Todas las encuestas internas sitúan al actual presidente como gran favorito. Pero el ruido alrededor de Haaland, Rodri y los banquillos deja al descubierto algo más profundo: el club más poderoso del mundo se juega no solo un nombre en la presidencia, sino el modelo con el que quiere gobernar la próxima década.

Mientras tanto, en Manchester observan con creciente incomodidad cómo sus estrellas se convierten en munición electoral a 1.600 kilómetros de distancia. Y esta vez, el contraataque puede no llegar en el campo, sino en los juzgados.