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Maresca enfrenta el desafío de reemplazar a Guardiola en el Manchester City

Enzo Maresca se sentó por primera vez como técnico de Manchester City y no esquivó la realidad: llega para ocupar el lugar del entrenador más exitoso en la historia del club. Ni lo minimiza ni lo dramatiza. Lo llama por su nombre: “privilegio” y “desafío”.

Guardiola se marcha tras una década que cambió la dimensión del City: 17 títulos mayores, un estilo inconfundible y un estándar competitivo que ha marcado a toda una era. Maresca lo sabe y no pretende disfrazar la magnitud del reto.

“Primero de todo, tengo que decir que es un privilegio porque el club decidió apostar por mí”, explicó el italiano. “He dicho muchas veces que considero a Pep probablemente el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”.

No es una frase de cortesía. Es el punto de partida de su proyecto.

La sombra de Ferguson y Wenger

Maresca no vive en una burbuja. Sabe lo que suele ocurrir cuando se apaga la luz de los entrenadores legendarios. Lo miró de frente en su primera comparecencia: tras Sir Alex Ferguson en Manchester United y tras Arsène Wenger en Arsenal, las cosas se torcieron.

Recordó el declive inmediato del United cuando David Moyes tomó el relevo de Ferguson en mayo de 2013, después de 26 años y medio de mandato. Y el bache del Arsenal cuando Wenger se marchó en 2018 tras 22 años, con Unai Emery intentando reconstruir sobre un terreno lleno de expectativas y comparaciones.

“Es un desafío. Es bonito”, resumió Maresca. “La historia dice que, cuando un entrenador lleva muchos años en el mismo club, después siempre se sufre un poco. Después de Sir Alex, después de Arsène. Pero también es un reto intentar hacer las cosas bien desde el primer momento para esta organización, para los aficionados, para todos”.

El mensaje es claro: conoce el precedente, pero no se resigna a repetirlo.

La estructura del City, su gran aliada

Si hay algo que le da confianza al nuevo técnico es el contexto que encuentra. El City no es un club de volantazos. Maresca lo subrayó con un dato que habla por sí solo: tres entrenadores en 17 años.

Guardiola, Manuel Pellegrini y Roberto Mancini. Nada más.

“La organización es lo principal. Este club, esta organización, ha tenido tres entrenadores en 17 años. Esto no es normal. No pasa a menudo”, destacó.

Ahí se agarra el italiano. A una estructura consolidada, a una idea de club que trasciende nombres propios y que, en teoría, le ofrece tiempo y respaldo para construir sin que cada tropiezo se convierta en un terremoto.

“Estoy convencido de que podemos hacer un gran trabajo. Podemos continuar el trabajo que se ha hecho desde que Roberto estuvo aquí, después Manuel y durante 10 años Pep”, añadió, enlazando su proyecto con una línea de continuidad más que con una ruptura.

Rodri, quirófano y rumores

No todo son conceptos y discursos. El arranque de la era Maresca llega con un golpe deportivo importante: Rodri pasará por el quirófano el lunes y se perderá el inicio de la temporada.

El técnico lo confirmó sin rodeos. Operación, vacaciones, descanso y regreso. Ese es el plan inmediato para uno de los futbolistas más determinantes del City.

En paralelo, el futuro del centrocampista se ha visto rodeado de ruido. Con Real Madrid atento a su situación, la pregunta era inevitable. Maresca no se inquieta.

“Alrededor de los grandes jugadores siempre hay especulación. No me preocupa”, respondió. Recordó que, tras el éxito de España en el Mundial —donde Rodri fue el mejor o uno de los mejores del torneo—, cualquier entrenador querría tenerlo. “Es un jugador top”.

El mensaje, de nuevo, va por dos vías: calma ante el mercado y total reconocimiento al peso del jugador.

Grealish y Trafford, en el aire

El mercado también puede mover otras piezas del vestuario. Maresca admitió que tanto James Trafford, segundo portero y en el radar de Leeds, como Jack Grealish, de vuelta tras su cesión en Everton, podrían salir.

Sobre Grealish, el técnico fue directo: “Jack, en este momento, es jugador de Man City”. Y añadió una idea que marca su forma de entender el vestuario: cuando llega a un club, su obligación es entrenar a los futbolistas que pertenecen a la entidad. Después, el mercado decidirá.

Con Trafford, el vínculo es más personal. “Lo conozco porque fue mi portero cuando estuve con el City Under-23s”, recordó sobre la etapa 2020-21. Pero no cerró ninguna puerta: con la ventana de fichajes abierta ahora y en enero, “puede pasar cualquier cosa”. Hoy, remarcó, sigue siendo uno de sus guardametas.

Maresca aterriza en un banquillo marcado por la excelencia reciente, con la sombra gigantesca de Guardiola y el ejemplo traumático de otros grandes relevos en la Premier. Él lo asume como reto y como oportunidad. La pregunta ya no es si entiende el peso del cargo. La verdadera cuestión es cuántas veces, y durante cuánto tiempo, podrá escribir su propio nombre en la historia del City antes de que empiecen las comparaciones.