Michael Owen critica la falta de fichajes del Liverpool: ¿Jarrod Bowen perdido?
Michael Owen no se esconde. El exdelantero del Liverpool mira el mercado de fichajes de su antiguo club y ve más dudas que certezas. Sobre todo tras la marcha de Mohamed Salah y la grave lesión de Hugo Ekitike, dos golpes que han dejado al equipo de Andoni Iraola con un vacío evidente en ataque.
El club ya ha movido ficha con la llegada del extremo zurdo Víctor Muñoz desde Osasuna por 34,5 millones de libras, y mantiene conversaciones con Paris Saint‑Germain por Bradley Barcola, mientras sigue muy atento al joven Ibrahim Mbaye, campeón de Europa con el actual poseedor de la Champions. Pero para Owen, había una oportunidad que el Liverpool no podía dejar pasar.
Bowen, la bala perdida
Jarrod Bowen era, para Owen, el fichaje perfecto. Recién descendido con West Ham United, el internacional inglés parecía estar en el escaparate ideal para un grande. En lugar de eso, firmó un nuevo contrato en el London Stadium. Y ahí es donde el exnúmero 10 del Liverpool ve un error estratégico.
“Absolutamente, sí”, respondió cuando le preguntaron si le sorprendía la discreción del club en el mercado. “Perder a Mo Salah y sus goles y asistencias debe ser una preocupación ahora mismo. El Liverpool necesita añadir más profundidad en las zonas de ataque”.
Owen lo tiene claro: él habría ido con todo a por Bowen. Lo ve con el perfil exacto: talento contrastado, experiencia en Premier League, capacidad goleadora y un encaje natural en el sistema de los reds. Una pieza lista para rendir desde el primer día, sin periodo de adaptación ni apuestas a futuro.
Mientras tanto, el club parece volcarse en Barcola. Un objetivo ilusionante, sí, pero caro. Muy caro. Tanto, que Owen desliza un posible efecto dominó: la llegada del francés podría obligar a la salida de alguno de los atacantes actuales.
“Espero que el Liverpool fiche a otro atacante, porque Mo deja un gran vacío y el equipo necesita reforzarse”, remata. No lo plantea como una opción, sino como una necesidad.
Isak y Wirtz, la factura de los 100 millones
Owen también mira a la otra gran inversión reciente del club: el dúo de más de 100 millones de libras formado por Alexander Isak y Florian Wirtz. Dos nombres de peso, dos fichajes de élite, pero con un primer año muy por debajo de lo esperado.
Isak sufrió una fractura de pierna que lo dejó cuatro meses fuera y encadenó problemas físicos. Wirtz, por su parte, nunca terminó de encontrar su sitio en su temporada de adaptación. Demasiado poco para dos jugadores llamados a liderar el proyecto.
“Tuvo un año duro”, reconoce Owen sobre Isak. Ese tipo de lesión, recuerda, no solo tarda en curar; a veces el jugador vuelve, pero no da el salto que se esperaba. El reto del sueco es doble: recuperar su mejor versión y, además, demostrar que puede ir más allá de lo que enseñó en Newcastle.
Si lo consigue, Owen no duda: puede ser un delantero de referencia para Iraola. Ya lo demostró en St James’ Park y dejó destellos en el Mundial. El talento está ahí; la incógnita es el físico.
Con Wirtz, el análisis es más paciente. Un año de adaptación ya está en el archivo. Ahora llega el momento de la verdad. Con el alemán, la expectativa es clara: menos excusas, más impacto.
El caso Curtis Jones y el valor de lo local
En paralelo al frente ofensivo, el Liverpool lidia con otro asunto delicado: el futuro de Curtis Jones. En su último año de contrato, el centrocampista sigue siendo objeto de interés. Inter no alcanza la valoración del club, Galatasaray también está al acecho. La sensación es de incertidumbre permanente.
A Owen le incomoda especialmente la idea de que Iraola pueda quedarse sin el único jugador senior de Liverpool en la plantilla. No es solo una cuestión de fútbol; es identidad, es arraigo.
“Siempre es bonito tener jugadores de casa jugando en el Liverpool”, subraya. La grada lo nota. Lo celebra. Hay una conexión distinta cuando un canterano brilla en Anfield, una energía que no se compra en el mercado.
Owen sabe de lo que habla. Él fue ese chico local que subió desde la Academia y explotó en el primer equipo. Lo vivió en carne propia. Por eso, cuando se imagina un vestuario sin un solo scouser consolidado, algo no le encaja.
Pone ejemplos de otros clubes y situaciones: figuras que crecieron en casa, se marcharon y recibieron críticas por ello. El mensaje de fondo es claro: el vínculo entre club y jugador local es poderoso, pero también frágil.
Un verano decisivo
Entre la búsqueda de un nuevo goleador, la apuesta por Barcola, la necesidad de que Isak y Wirtz justifiquen la inversión y el futuro de Curtis Jones, el verano del Liverpool se ha convertido en un delicado ejercicio de equilibrio.
Owen, desde la distancia, lanza su aviso. Faltan goles, falta profundidad y quizá se escapó la opción más segura del mercado inglés: Jarrod Bowen. El reloj del mercado sigue corriendo. La pregunta es si el Liverpool reaccionará a tiempo o si este verano quedará marcado como la ventana en la que el club fue demasiado lento para un vacío tan grande como el que deja Mo Salah.






