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Mohamed Salah y el futuro del Liverpool: ¿despedida en Anfield?

En Anfield, el último partido del curso llega cargado de pólvora. Sobre el césped se juega la clasificación a la próxima Champions League. Fuera de él, se decide cómo termina –o si termina– la historia de una de las grandes leyendas recientes del club.

Mohamed Salah, 257 goles en 441 partidos con la camiseta del Liverpool, ha puesto el vestuario y los despachos patas arriba con un mensaje público que cuestiona el modelo de juego actual y exige un giro táctico. No es un roce menor: el egipcio ya había sido apartado de una convocatoria ante el Inter esta misma temporada, después de admitir que su relación con Arne Slot estaba completamente rota.

Desde entonces, cada rueda de prensa se ha convertido en un ejercicio de equilibrio para el técnico. Y la gran pregunta se repite sin descanso: ¿tendrá Salah una despedida en Anfield este domingo ante el Brentford?

Slot, de momento, esquiva cualquier promesa sentimental. Su discurso es frío, casi quirúrgico, y apunta a un solo objetivo: Europa.

“Yo nunca digo nada sobre la alineación. No creo que sea tan importante lo que yo sienta al respecto. Lo importante es que nos clasifiquemos para la Champions League el domingo y que prepare a Mo y a todo el equipo de la mejor manera posible para el partido”, afirmó en la previa.

El entrenador todavía mastica la frustración por la derrota ante el Villa, que habría asegurado el billete europeo con una jornada de margen. Ese tropiezo ha comprimido la temporada en 90 minutos finales.

“Estaba muy decepcionado tras la derrota contra el Villa porque una victoria nos habría dado la clasificación para la Champions League, que no conseguimos. Ahora queda un partido, que es vital para nosotros como club. Los dos queremos lo mejor para el club, los dos queremos que el club tenga éxito y ese es el objetivo principal”, subrayó.

Un vestuario partido en las redes

El conflicto, sin embargo, ya no se limita a un cara a cara entre estrella y entrenador. El mensaje de Salah en redes sociales, en el que pedía un cambio de estilo, encontró eco dentro del vestuario: varios jugadores del Liverpool interactuaron con la publicación, dándole visibilidad y abriendo una grieta evidente en la autoridad del técnico.

Slot se vio obligado a defender su idea de juego y su liderazgo. Lo hizo sin levantar la voz, pero marcando territorio.

“Estáis haciendo muchas suposiciones. Primero decís que él quiere jugar de una manera y luego que no es mi estilo”, respondió cuando le plantearon que Salah exigía un fútbol distinto al suyo.

El neerlandés tiró de memoria reciente para sostener su argumento.

“Creo que Mo estaba muy contento con el estilo que jugamos el año pasado, porque nos llevó a ganar la liga. El fútbol ha cambiado, el fútbol ha evolucionado, pero los dos queremos lo mejor para el Liverpool y eso es competir por trofeos, algo que no hemos hecho esta temporada y que sí hicimos la pasada”, recordó.

Slot reivindica ese título liguero como punto de partida y no como techo. “Él y el equipo –y yo estaba incluido en eso– devolvimos el título de liga al club después de cinco años y nos gustaría volver a pelear por él la próxima temporada y seguir evolucionando al equipo. Esa es mi visión”, remató.

Un técnico cansado del juego… propio

Más allá del choque con Salah, el entrenador dejó un mensaje que no pasó desapercibido: no le ha gustado buena parte de lo que ha visto de su Liverpool este curso. Ni en juego ni en identidad.

“Tengo que encontrar la manera de evolucionar este equipo ahora y, definitivamente, en verano y en la próxima temporada para volver a ser exitosos, y para jugar un tipo de fútbol que me guste. Y si me gusta a mí, le gustará también a la afición, porque no me ha gustado mucho de cómo hemos jugado esta temporada”, admitió.

Ahí está el núcleo del conflicto. Salah pide un giro táctico. Slot también. Pero el técnico quiere que el cambio pase por su libreto, no por el de su delantero estrella.

“Intentamos evolucionar al equipo de una manera que podamos competir pero también jugar el tipo de fútbol, el estilo de fútbol que los aficionados, yo y, ojalá, Mo –si está en otro sitio en ese momento– también disfrutemos”, deslizó, dejando caer, casi de pasada, la posibilidad de un futuro lejos de Anfield para el egipcio.

El peso de un ‘like’

El episodio en redes añadió una capa generacional al conflicto. Preguntado por el hecho de que otros jugadores hubieran dado “me gusta” al mensaje de Salah, Slot se desmarcó del universo digital.

“Las redes sociales llegaron cuando yo ya era un poco mayor, así que, como la gente sabe, no estoy muy metido. No sé exactamente qué significa que le des ‘like’ a una publicación”, confesó.

Para el técnico, el juicio no se emite en una pantalla, sino en el césped de entrenamiento. “Lo que sí sé, y ese es mi mundo, es cómo entrenan, y no he visto nada diferente respecto al resto de la temporada”, añadió.

Mientras tanto, Anfield se prepara para un domingo cargado de simbolismo. El club persigue un billete a la Champions que marcaría el tono del verano. Salah, quizá ante su último baile, espera una decisión que puede definir su despedida. Y Slot, entre la presión de la grada y el ruido de las redes, intenta sostener una idea de futuro.

La clasificación se juega en 90 minutos. La autoridad, el estilo y el legado, quizá en alguno más.