Mundial 2026: Última jornada de la fase de grupos
La fase de grupos del Mundial 2026 entra en su última curva este 24 de junio, y ya no hay margen para el cálculo frío: hoy se decide quién se queda y quién hace las maletas. Con plazas para algunos terceros todavía abiertas, cada gol pesa como un ladrillo.
A las 15:00, hora del Este, el torneo se parte en dos: los que sobreviven y los que se despiden.
Grupo B: cuentas, nervios y un milagro para Bosnia-Herzegovina
En Seattle Stadium, Bosnia-Herzegovina se agarra a las matemáticas. No ha ganado aún en este Mundial, pero sigue viva sobre el papel. Necesita un triunfo contundente ante Qatar, por cuatro goles o más, y que el otro partido del grupo no termine en un empate cómodo: Suiza y Canadá tendrían que hacerse daño de verdad en Vancouver.
La goleada que Qatar encajó ante Canadá en la última jornada alimenta la esperanza bosnia. El equipo asiático, sin embargo, se juega algo menos tangible pero igual de feroz: el orgullo. Después del correctivo canadiense, salir del torneo con la cabeza alta es su única misión.
El otro foco del grupo está en Vancouver Stadium. Allí, Suiza y Canadá, coanfitriones, se miran de frente con la clasificación prácticamente encarrilada. Ocupan las dos primeras plazas del grupo, con puntos y diferencia de goles suficientes para mantener a raya a Bosnia-Herzegovina y Qatar salvo que la noche se descontrole.
La gran incógnita no es si avanzan, sino cómo. Canadá viene de un 6-0 devastador ante Qatar. La pregunta es obvia: ¿puede repetir ese nivel de pegada ante una Suiza mucho más sólida, más curtida, menos ingenua? El liderato del grupo, y un cruce teóricamente más amable en octavos, pasan por ese choque.
Grupo C: Marruecos busca intimidar, Haití se aferra al último hilo
En el papel, Haití está prácticamente fuera. Solo un resultado estratosférico ante Marruecos podría reengancharle al torneo. Y enfrente no está cualquiera: es el vigente campeón de la Copa Africana de Naciones, coronado entre polémicas, pero campeón al fin y al cabo.
Este Marruecos ya ha enseñado los dientes. Por momentos hizo correr a Brasil detrás del balón en el debut y supo sufrir para imponerse a Escocia. Llega a este duelo con una idea clara: usarlo como banco de pruebas… y como escaparate. Un partido para ajustar detalles, sí, pero también para mandar un mensaje al resto del Mundial.
Tras las semifinales alcanzadas en la última Copa del Mundo, el discurso ha cambiado. Ya no basta con competir. Este grupo quiere ir hasta el final. Y un triunfo contundente ante Haití reforzaría esa sensación de selección que no solo gana, sino que impone.
Brasil–Escocia: examen de carácter para la Canarinha, partido de vida o muerte para los escoceses
Brasil tardó en arrancar. Empató 1-1 ante Marruecos en su estreno, incómodo, trabado, sin brillo. Pero reaccionó con un 3-0 frente a Haití que devolvió algo del vértigo habitual de la Canarinha. Ahora llega el momento de la verdad: Escocia, en el último partido de la fase de grupos.
Para los brasileños, es una oportunidad de reafirmarse como el equipo más seductor del planeta, esa etiqueta que nunca termina de abandonarlos. Para Escocia, es una final. Necesita ganar para asegurar el pase directo. Un empate la obligaría a mirar de reojo las tablas de terceros, calculadora en mano, pendiente de otros resultados.
El guion es claro: Brasil quiere espectáculo y autoridad; Escocia, supervivencia. Un choque de estilos y de urgencias que puede redefinir el cuadro de eliminatorias.
Grupo A: México ya está dentro; Czechia y Corea del Sur se juegan la vida, Sudáfrica se agota
En México City Stadium, Czechia se enfrenta al muro más alto del grupo. México ya está clasificado y ha mostrado una versión convincente, sólida, casi sin fisuras. Para los checos, el escenario es tan simple como brutal: necesitan ganar para tener opciones reales de clasificación directa.
La tabla también deja abierta una vía desde el tercer puesto. Eso obliga a Czechia a pensar no solo en ganar, sino en golear. Cada tanto puede ser un salvavidas. El matiz está del lado mexicano: con el billete a octavos en el bolsillo, es posible que levante ligeramente el pie del acelerador, rote piezas, mida esfuerzos. Si eso ocurre, el partido se abrirá para los europeos.
En Monterrey Stadium, Corea del Sur llega con una sensación amarga. Firmó un debut notable ante Czechia, pero se desinfló frente a México en el segundo partido. Ahora se cruza con una Sudáfrica que ha dejado una imagen pobre y que solo se sostiene en la teoría: necesita ganar para seguir con un hilo de esperanza.
Para los coreanos, es la ocasión de corregir el rumbo y sellar el pase sin mirar otros marcadores. Para Sudáfrica, quizá la última oportunidad de demostrar que puede competir de verdad en este escenario.
Un día que puede redibujar el Mundial
Seis partidos, tres horarios, un mismo hilo conductor: nadie quiere irse todavía. Desde la calculadora de Bosnia-Herzegovina hasta la ambición desatada de Marruecos, pasando por la presión sobre Brasil y la tranquilidad peligrosa de México, el Mundial entra en esa zona donde un detalle cambia un destino.
Hoy se decide quién sigue soñando con la copa… y quién se queda preguntándose cuánto faltó para seguir en el camino.






