El nuevo Everton de Moyes arranca con victoria y un centro del campo rejuvenecido
El Everton abrió la Premier League con algo más que tres puntos. Abrió un capítulo nuevo. El 2-0 ante Crystal Palace no solo cortó una racha de siete partidos sin ganar al final del curso pasado; también enseñó el esqueleto de un equipo distinto, más joven, más dinámico y, sobre todo, más valiente con la pelota.
Kiernan Dewsbury-Hall y Thierno Barry firmaron los goles, uno a cada lado del descanso, para sellar el primer triunfo del Everton en una jornada inaugural de liga desde agosto de 2021, cuando venció 3-1 a Southampton con Rafael Benítez en el banquillo. Desde entonces, cuatro estrenos, cuatro derrotas y ni un solo tanto. La losa era pesada. Se rompió en Goodison Park con un golpe seco desde la frontal.
Un once joven, un mensaje claro
David Moyes dejó claro desde la alineación que algo estaba cambiando. El once inicial presentó una media de edad de 25 años y 308 días, la segunda más baja de su segunda etapa en el club, solo por detrás del equipo que ganó 2-0 a Nottingham Forest el pasado diciembre (25 años y 176 días).
Ahí entran en escena dos nombres que pueden marcar la temporada: Harrison Armstrong, canterano de 19 años, y Hayden Hackney, fichaje veraniego de 24 procedente de Middlesbrough. Dos apuestas que rebajan el promedio de edad, sí, pero sobre todo suben el ritmo del centro del campo.
Moyes no escondió su satisfacción. “Han estado muy bien, estoy realmente contento”, explicó en los canales oficiales del club. Sobre Armstrong, fue directo: está “ganándose su lugar en el equipo” y aprovechando una oportunidad que “en otros clubes quizá no tendría”. De Hackney destacó la velocidad con la que se ha adaptado al salto desde Championship: “Tengo que darle mérito por lo rápido que ha asimilado las cosas”.
El mensaje es claro: el Everton no solo rejuvenece por necesidad, lo hace por convicción.
Palace perdona, Pickford responde
El marcador final no cuenta toda la historia. Durante buena parte de la primera parte, el Everton caminó sobre el alambre. Crystal Palace golpeó los postes dos veces, con Eddie Nketiah y Jean-Philippe Mateta rozando el 0-1. En el mano a mano de Nketiah, Jordan Pickford tocó lo justo para desviar el balón al palo. Una parada de esas que cambian noches… y discursos.
Moyes lo reconoció sin rodeos: “Los dos equipos tuvieron sus momentos. Podríamos haber ido fácilmente un par de goles abajo, fue una parada increíble y el partido podía haber tomado otro rumbo”. El técnico no maquilló el sufrimiento. Lo asumió como parte del proceso.
Las cifras refuerzan esa sensación. Palace ganó la batalla del xG: 2,04 por 1,16, pese a terminar con cinco disparos menos (11 por 16). Generó 1,65 de ese total en la primera mitad, justo cuando parecía que el partido se inclinaba hacia el lado visitante.
Y entonces llegó el zarpazo.
El gol que cambió el guion
A tres minutos del descanso, Dewsbury-Hall cazó el balón y lo mandó a la red con un disparo seco, de los que levantan a la grada y desinflan al rival. El Everton, que había sufrido, encontró alivio en el momento perfecto.
“Una vez que logramos el primer gol, nos tranquilizó. Eso importó”, subrayó Moyes. A partir de ahí, el equipo empezó a mandar más sin necesidad de monopolizar la pelota. “Gestionamos bien el partido y contuvimos muy bien a Palace”, añadió.
En la segunda parte, la sensación cambió: el Everton se mostró más cómodo, más compacto y más maduro de lo que sugería su media de edad. El segundo tanto, obra de Thierno Barry, castigó definitivamente la falta de puntería de los de Pierre Sage.
Sage, entre elogios y frustración
El nuevo técnico de Crystal Palace dejó Goodison Park con una mezcla de orgullo y frustración. Orgullo por la primera parte, frustración por el resultado y por la caída de nivel tras el descanso.
“Jugamos de la forma adecuada para ganar en la primera parte, pero no en la segunda”, analizó en Palace TV. El diagnóstico fue tan sencillo como contundente: “Cuando juegas así, tienes que marcar”. No lo hicieron. Y lo pagaron.
“Fallamos dos o tres grandes oportunidades y regalamos el gol al rival. Por eso la segunda parte fue difícil, con ellos marcando también el segundo”, lamentó. Sage tiró de metáfora para explicar la sensación: “A veces haces el trabajo, pero no recibes el salario al final, y hoy fue así”.
Su reflexión final fue casi una advertencia para los suyos: “A veces juegas muy bien y lo puedes guardar en YouTube, y cuando pierdes tu definición, coges el clip y lo tiras a la basura. Por eso un gol es muy importante”. Crystal Palace tuvo el vídeo, pero no tuvo el gol.
Un punto de partida… y una prueba inmediata
El Everton necesitaba un inicio así. No solo por el resultado, sino por la forma: un centro del campo renovado, jóvenes respondiendo, un técnico veterano dispuesto a darles responsabilidad y un equipo capaz de sufrir sin desmoronarse.
Ahora llega el siguiente examen. Primero, la cita copera a mitad de semana ante Preston North End en la EFL Cup. Después, la visita a Bournemouth el próximo sábado en la Premier League. Dos escenarios distintos para medir si este arranque es un chispazo aislado o el inicio real de un Everton nuevo.
Crystal Palace, por su parte, recibirá a Manchester City el viernes. Si ante el Everton el problema fue la falta de pegada, la pregunta es obvia: ¿cuántas ocasiones más podrá desperdiciar un equipo que ahora entra de lleno en el tramo más exigente de su nuevo proyecto?





