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Nunez: De gran fichaje en Liverpool a descarte en Arabia

Hace menos de un año, el salto de Nunez desde Liverpool a la Saudi Pro League se vendió como otro golpe de efecto del fútbol saudí. Al Hilal pagó 53 millones de euros por un delantero por el que los Reds habían llegado a comprometer hasta 85 millones de libras cuando lo sacaron de Benfica, hace alrededor de cuatro años. Hoy, ese mismo jugador está a punto de marcharse gratis. Sin traspaso. Sin amortizar. Con rumores de regreso a la Premier League y con Newcastle United y Chelsea atentos a la oportunidad.

¿Cómo se llega de una inversión de élite a una salida a coste cero en tan poco tiempo?

Un hueco que se cierra con el nombre de Benzema

La respuesta no está solo en el rendimiento, sino en la normativa. El giro se produce en el mercado de invierno, cuando Karim Benzema aterriza en Al Hilal. La Saudi Pro League limita cada plantilla a 10 extranjeros: ocho mayores de 20 años y dos sub-20. Alguien tenía que salir del tablero. El elegido fue Nunez.

El club retiró su ficha para la liga. Una decisión fría, casi contable, pero devastadora para el delantero uruguayo, que pasó de ser apuesta fuerte a pieza prescindible en cuestión de semanas.

Hasta entonces, su producción no había sido desastrosa, pero sí insuficiente para el contexto y el precio: 22 partidos, nueve goles y cinco asistencias. Números aceptables en casi cualquier otro escenario, cuestionados cuando se trata de un fichaje de ese calibre en un proyecto que quiere dominarlo todo.

La comparación con Benzema terminó de sentenciarle. Desde su llegada a principios de febrero, el francés igualó esos nueve goles y esas cinco asistencias… en diez encuentros menos. La diferencia de impacto fue evidente. Y en un sistema con cupos tan estrictos, el margen para la paciencia se reduce al mínimo.

El reloj del Mundial juega en contra

Para Nunez, el golpe deportivo llega en el peor momento posible. El Mundial asoma este verano y el delantero, con 26 años, se encuentra parado en plena curva ascendente de su carrera. No disputa un partido oficial de club desde el 16 de febrero. Demasiado tiempo sin ritmo competitivo para un jugador que pelea por un sitio en la selección.

Su último gran servicio con Al Hilal fue en la fase de grupos de la AFC Champions League: firmó un doblete en el último partido cuando todavía era elegible. Después, silencio. Ni un minuto en la eliminatoria de octavos, de la que su equipo se despidió en abril con él fuera de la lista. Una ausencia que pesa cuando el seleccionador mira nombres y estados de forma.

En los amistosos de marzo ante Inglaterra y Argelia, Nunez solo apareció como revulsivo en los minutos finales de ambos encuentros. Apariciones cortas, pero suficientes, al menos, para mantener su nombre dentro de la conversación y apuntar a un hueco en la convocatoria mundialista.

Entre la Premier y la reivindicación

Ahora se abre un escenario tan extraño como tentador: un delantero de 53 millones de euros liberado a coste cero, con edad perfecta para competir al máximo nivel y con experiencia en la élite europea. De ahí que Newcastle United y Chelsea sigan de cerca cada movimiento. Es un riesgo, sí, pero también una oportunidad de mercado difícil de repetir.

Al Hilal decidió cortar por lo sano, empujado por la regla de extranjeros y por la irrupción inmediata de Benzema. El club asume la pérdida económica y mira hacia delante. Nunez, en cambio, encara un verano decisivo: necesita minutos, necesita un proyecto que le devuelva centralidad y necesita llegar al Mundial con algo más que apariciones testimoniales.

La pregunta ya no es por qué Al Hilal decidió desprenderse de él tan rápido. La cuestión ahora es quién se atreverá a darle el escenario que perdió en Arabia… y si el uruguayo está listo para demostrar que ese giro brusco en su carrera fue solo un paréntesis, y no el principio del declive.