Ocho jugadores del Liverpool en el Mundial: desempeño y expectativas
Ocho mundialistas, una Copa del Mundo y muchas cuentas pendientes: así les fue a los jugadores del Liverpool
El Mundial echó el telón tras 104 partidos, polémicas a diario y una final áspera que dejó a España como campeona ante una Argentina tan oscura como reconocible. Entre el ruido, las sorpresas y el cansancio extremo, ocho jugadores del Liverpool vivieron el torneo desde dentro. Uno levantó el trofeo. Otros regresan con más dudas que certezas. Todos, con historias que pesan.
Mientras Andoni Iraola prepara la gira por Estados Unidos —con duelos ante Sunderland, Leeds United y Wrexham—, el balance es inevitable. Este fue el Mundial de los ‘reds’.
Victor Munoz – N/A
Un campeón sin un solo minuto.
España aún se preguntaba cómo había sido incapaz de marcarle a Cabo Verde en su debut cuando saltó la noticia: el Liverpool activaba la cláusula de rescisión de 34,5 millones de libras en Osasuna para convertir a Victor Munoz en el primer fichaje de la era Iraola.
El plan era perfecto para el aficionado ‘red’: Mundial en marcha, fichaje cerrado, escaparate ideal para conocer de cerca al nuevo extremo. El guion se rompió al instante. Lesión, ausencia en varios partidos y, cuando volvió a estar disponible, ni un minuto sobre el césped mientras España caminaba, paso a paso, hacia el título.
No hubo regates, ni carreras, ni centros. Pero sí una medalla de campeón del mundo. Munoz se convierte así en el sexto jugador del Liverpool que gana el torneo mientras pertenece al club, después de los ingleses Roger Hunt, Ian Callaghan y Gerry Byrne, y de los españoles Fernando Torres y Pepe Reina. Un título sin huella en el césped, pero con peso en la historia del club.
Alexis Mac Allister – 7
Motor silencioso de una Argentina que se apagó en la final.
La final le dejó señalado junto a casi todos sus compañeros que no se llaman Lionel Messi. Partido gris, sin chispa, sin influencia real. Pero sería injusto juzgar el Mundial de Alexis Mac Allister solo por ese último capítulo.
El centrocampista lo jugó prácticamente todo: solo descansó en el trámite del cierre de la fase de grupos ante Jordania, con la clasificación como primeros ya asegurada. Desde una posición más adelantada que en el Liverpool, fue pieza clave en el camino hasta el partido decisivo. Asistencia ante Cabo Verde. Gol que abrió el marcador en el triunfo de cuartos frente a Suiza. Presencia constante entre líneas, siempre ofreciéndose, siempre limpio en la circulación.
Arriesgó, pisó zonas calientes, se dejó golpear. Y, pese a ese rol más agresivo, solo vio una tarjeta amarilla en ocho encuentros, un registro llamativo para un futbolista que vive al límite del contacto. Llega al verano con el cuerpo castigado, pero con el fútbol afilado. En Anfield esperan que esta versión más vertical y determinante se traslade a la nueva temporada.
Alisson Becker – 7
Seguridad en un Brasil irreconocible.
Brasil se presentó en el Mundial como una sombra de sus grandes generaciones. Ideas confusas, poca creatividad y una defensa expuesta. En medio del ruido, Alisson Becker fue lo de siempre: sobrio, fiable, casi imperturbable.
Regresaba tras problemas físicos y no tardó en recordar por qué sigue en la conversación de los mejores porteros del planeta. Mandó en el área, corrigió desajustes, sostuvo a una selección que nunca terminó de encontrar su identidad. En la eliminación ante Noruega, poco pudo hacer ante los dos golpes de Erling Haaland: definiciones limpias, defensas superadas antes de que él pudiera intervenir.
Su Mundial no deja paradas icónicas para los resúmenes, pero sí la sensación de que, cuando él está bajo palos, el equipo respira distinto. El verdadero reto empieza ahora: mantenerse sano toda la campaña para Iraola.
Alexander Isak – 6
Tres partidos completos con Suecia… y ninguna con el Liverpool.
Las cejas se levantaron en Anfield. Alexander Isak, que no había completado ni un solo partido entero con el Liverpool durante la temporada, encadenó tres encuentros de 90 minutos en cuatro apariciones con Suecia en el Mundial. El contraste fue imposible de ignorar.
El inicio fue prometedor. Un gol y dos asistencias ante una Túnez muy floja, dominio físico y técnico, sensación de delantero total. Frente a Holanda, en la goleada sueca, sumó otra asistencia. Pero el torneo se le fue apagando. Menos presencia, menos impacto, más frustración.
Su Mundial deja una doble lectura: el talento está intacto, la capacidad para liderar un ataque también. La gran pregunta, a la que deberá responder en Liverpool, es si su cuerpo le permitirá sostener ese nivel con continuidad.
Cody Gakpo – 8
Liberado del peso de Anfield, volvió a ser puñal.
Cody Gakpo llegó al Mundial con una mochila pesada. Críticas en Liverpool, dudas sobre su encaje, cuestionamientos constantes. Con Holanda se soltó. Y se notó.
Ronald Koeman lo ubicó principalmente en la banda izquierda y el cambio fue inmediato: más espacio, más campo de frente, más libertad. Brilló sobre todo ante Suecia, donde firmó un doblete y dio otra asistencia en una actuación de futbolista dominante, incisivo, agresivo con y sin balón.
Dejó también uno de los momentos más humanos del torneo: su gol en la derrota en octavos de final ante Marruecos llegó poco después de conocerse la pérdida de su hijo no nacido. Celebración contenida, mirada al cielo, compañeros abrazándolo. Un impacto que va más allá de las estadísticas.
En lo futbolístico, el Mundial le devuelve confianza y argumentos. Gakpo demostró que, con un contexto adecuado, puede ser una amenaza constante. Iraola tendrá que decidir si le ofrece en Liverpool ese mismo carril y libertad que le devolvieron la chispa.
Virgil van Dijk – 7
Capitán discutido en casa, fiable sobre el césped.
Virgil van Dijk sigue siendo un tema de debate en su país. Haga lo que haga, hay voces en Holanda que no terminan de aceptarlo. Ni siquiera un Mundial sólido ha cambiado esa sensación.
En la fase de grupos, el capitán marcó en el entretenido empate ante Japón y repartió una asistencia frente a Túnez. En área rival apareció con determinación; en la propia, con la sobriedad habitual. Aun así, las críticas no cesaron, alimentadas por la idea de que un líder de su talla debe hacer “más”.
El contexto no le ayudó. La Holanda de Koeman estaba construida para atacar, para ir al frente sin mirar demasiado atrás. El resultado fue una zaga continuamente expuesta que encajó en los cuatro partidos. Van Dijk no fue perfecto, pero tampoco el problema principal. Regresa a Liverpool con la misión de volver a imponer su ley en una defensa que también tendrá que adaptarse a los matices de Iraola.
Ryan Gravenberch – 7
Versátil, brillante de inicio, desdibujado al final.
Ryan Gravenberch vivió un Mundial de doble cara. De entrada, Koeman le dio una posición más adelantada que en el Liverpool, casi como interior ofensivo. Y el mediocampista respondió con brillo: dos asistencias inteligentes ante Japón, rompiendo líneas, filtrando pases, pisando el área con criterio.
Cuando parecía asentado en ese rol, el guion cambió. Ante Marruecos, regresó a una función más defensiva, obligado a proteger la espalda de sus compañeros. El impacto ofensivo se diluyó. Fue sustituido antes del tramo final, justo antes de que Holanda encajara el gol del empate que forzó la tanda de penaltis y, finalmente, la eliminación.
Su torneo deja una conclusión clara para el Liverpool: Gravenberch rinde más y mejor cuando se le permite mirar hacia adelante. Tiene físico para correr, pero su talento se expresa de verdad cerca del último tercio.
Florian Wirtz – 6
Números notables, sensación de deuda pendiente.
Las estadísticas de Florian Wirtz con Alemania engañan. Jugando mayoritariamente desde la izquierda, firmó asistencias en tres de los cuatro partidos. Para cualquier otro, sería un Mundial notable. Con su calidad, quedó la impresión de que podía haber roto más partidos.
Se movió bien entre líneas, conectó con los delanteros, ofreció soluciones en ataque. Pero nunca terminó de adueñarse de los encuentros grandes. Cuando Alemania cayó en una tanda de penaltis cargada de polémica ante Paraguay, él ya estaba en el banquillo. Sin posibilidad de influir, sin oportunidad de cambiar el destino.
Para el Liverpool, que observa de cerca cada paso del alemán, el torneo sirve como recordatorio: el talento está ahí, la producción también, pero aún debe dar ese salto de liderazgo que separa a los buenos de los decisivos.
Ocho mundialistas, un campeón, varias actuaciones sólidas y alguna que otra incógnita. El Mundial ya es pasado. La próxima parada, para todos ellos, se llama Anfield. Y ahí no habrá margen para esconderse detrás de la bandera.






