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Pedro Neto y su sueño en el Mundial de 2026

Pedro Neto se asoma al mayor escaparate del fútbol con una mezcla de hambre y revancha. A sus 25 internacionalidades con Portugal y dos goles con la selección, el extremo llega al Mundial de 2026 decidido a dejar huella tras años marcados por lesiones y oportunidades perdidas.

Su último aviso llegó en el amistoso final antes del torneo: un derechazo en la victoria por 2-1 ante Nigeria que recordó por qué su nombre lleva tiempo rondando las grandes citas. Esta vez sí estará en el foco.

Un sueño que se hizo esperar

Neto no disimula lo que significa este torneo para él. Durante años miró desde fuera las grandes competiciones de Portugal, imaginándose dentro de esa foto.

“Solía mirar todas las competiciones en las que estaba Portugal y formar parte de una es como un sueño hecho realidad”, admite. No es una frase hecha: es el resumen de un camino largo, con parones forzados y la sensación permanente de que le debían un gran escenario.

Ahora lo tiene. Y no piensa pasar de puntillas.

“Es mucha motivación por mi parte. Quiero estar ahí para ayudar al equipo y tratar de ganarlo para los aficionados y para la familia y para todos mis amigos, a los que sé que represento cuando voy allí”, explica. Es personal. Muy personal.

Un grupo trampa en Houston

El calendario coloca a Portugal en el Group K, con sede en el Houston Stadium, frente a tres selecciones que no admiten relajación: DR Congo, Uzbekistan y Colombia. No es un grupo de nombres rimbombantes, pero sí de trampas escondidas.

El debut será ante DR Congo, el miércoles 17 de junio, a las 18:00 (hora del Reino Unido). Un estreno que marcará el tono del torneo para una Portugal obligada a imponer jerarquía desde el primer minuto.

Seis días después, el martes 23 de junio, a la misma hora y en el mismo escenario, llegará Uzbekistan. Otro duelo en Houston, otra prueba para medir la madurez de un equipo que mezcla generaciones y que necesita que futbolistas como Neto asuman galones.

Entre esos dos partidos y el cruce posterior ante Colombia se definirá buena parte del relato portugués en este Mundial. Para Neto, cada minuto será una batalla contra el reloj y contra su propia historia reciente.

Hacer las paces con Qatar

Cuando habla de “recuperar el tiempo perdido en Qatar”, Neto no se refiere solo a un torneo. Habla de un capítulo entero de su carrera. De la frustración de ver a sus compañeros en el gran escenario mientras él peleaba por volver a su mejor versión.

Ese vacío es ahora gasolina. El gol ante Nigeria fue algo más que un tanto de preparación: fue una declaración de intenciones. Un recordatorio de que llega al Mundial con ritmo, confianza y la sensación de que este puede ser, por fin, su verano.

Portugal aterriza en Estados Unidos con nombres, experiencia y expectativas altas. Neto llega con algo distinto: la urgencia de quien sabe que las grandes oportunidades no se repiten eternamente.

La pregunta ya no es si está preparado para el escenario. La cuestión es cuánta huella va a dejar cuando se apaguen las luces de Houston.