El plan de De Zerbi para Tottenham: una reconstrucción a gran escala
El plan De Zerbi ya está en marcha en el norte de Londres. Y no es un simple retoque: es una reconstrucción a gran escala.
Tottenham Hotspur ha cambiado de piel este verano a la velocidad que exige su nuevo entrenador. Primero, la zaga: llegaron Marcos Senesi, Andy Robertson y Martin Dubravka tras terminar contrato con AFC Bournemouth, Liverpool y Burnley, además del fichaje de Jan Paul van Hecke desde Brighton & Hove Albion. Una línea defensiva prácticamente nueva para sostener una idea muy concreta.
Ahora, el terremoto ha alcanzado el corazón del equipo.
Spurs ha cerrado sus quinto y sexto refuerzos del verano con dos centrocampistas de perfil alto: Mateus Fernandes, procedente de West Ham United, y Sandro Tonali, desde Newcastle United. Dos nombres, una declaración de intenciones. Si De Zerbi vive y muere con su 4-2-3-1, el doble pivote ya tiene dueños y una identidad clara.
El centro del proyecto
De Zerbi utilizó sus primeros siete partidos de Premier League al frente de Tottenham para algo tan básico como urgente: evitar el descenso. La prioridad fue sobrevivir, no evangelizar. La revolución táctica podía esperar.
Pero su historial no deja dudas. Sus equipos en Brighton & Hove Albion y Marseille combinaron posesiones largas con una presión alta y agresiva, capaces de cambiar de marcha en segundos hacia un fútbol directo y vertical. Control y vértigo en la misma jugada.
La marca de la casa fue el famoso “press-baiting”: salir jugando desde atrás con patrones muy trabajados, atraer la presión rival y, en el momento justo, lanzar el golpe definitivo, superando líneas y atacando como si se tratara de un contragolpe. Una trampa calculada.
Ese estilo devuelve a Spurs a un terreno conocido. Se aleja del pragmatismo del ciclo de Thomas Frank y se acerca a la ambición ofensiva que se vio con Ange Postecoglou. No es una copia, pero sí una línea continuista en cuanto a intensidad y valentía.
Los datos de Opta lo reflejan: el Brighton 2022/23 de De Zerbi y el Tottenham 2023/24 de Postecoglou aparecen muy próximos en métricas clave como la velocidad directa hacia portería rival y el número de pases por secuencia. Equipos capaces de acelerar de golpe, pero también de tejer posesiones pacientes.
Para sostener eso, el centro del campo necesita un perfil muy concreto: energía, agresividad, técnica bajo presión y valentía para jugar hacia delante. Mediocentros que no se escondan cuando el rival aprieta, que puedan tocar a un toque en salida y, cuando el ritmo sube, filtrar pases verticales entre líneas.
En Brighton, De Zerbi tuvo a Alexis Mac Allister y Moisés Caicedo, una pareja que hoy brilla en Liverpool y Chelsea. En Tottenham, la misión de replicar esa influencia recae ahora en Tonali y Fernandes.
Por qué encajan Tonali y Fernandes
Al comparar a Tonali y Fernandes con los centrocampistas más utilizados por Spurs en la temporada 2025/26, la lógica del mercado se vuelve evidente.
La presión tras pérdida y la capacidad para morder arriba son rasgos innegociables en el fútbol de De Zerbi. No es casualidad que Conor Gallagher se volviera pieza clave como mediapunta en el tramo final del curso pasado, encarnando ese esfuerzo sin balón.
Los gráficos de la Premier League 2025/26 sitúan a Tonali y Fernandes en la zona alta en dos indicadores clave: “high turnovers” (recuperaciones en juego abierto a menos de 40 metros de la portería rival) y “ball recoveries” (recuperaciones de balones sueltos). Es decir, dos jugadores que no solo corren, sino que recuperan donde más duele.
Con balón, el contraste es igual de claro. Tonali y Fernandes destacan en entradas al último tercio y precisión en el pase, por encima de la mayoría de centrocampistas de la liga y también de las opciones más utilizadas por Spurs la temporada pasada. Tienen la mezcla que De Zerbi exige: seguridad en la circulación y agresividad vertical.
Las cifras por 90 minutos lo subrayan:
- Tonali completa 13,24 pases al último tercio, 16,81 pases hacia delante, con un 84,8% de acierto en pases en juego abierto y 0,53 posesiones ganadas en el último tercio.
- Fernandes firma 10,30 pases al último tercio, 12,65 pases hacia delante, 87,8% de acierto y 0,51 posesiones ganadas arriba.
Cuando se les compara con Pape Matar Sarr, Gray, João Palhinha o Rodrigo Bentancur, la mejora es evidente en volumen de pase hacia zonas peligrosas y en impacto en campo rival. Más significativo aún: sus números se acercan a los de Mac Allister y Caicedo en el Brighton 2022/23, el modelo de referencia de De Zerbi.
Mac Allister promediaba 14,16 pases al último tercio, 14,16 hacia delante, 87,0% de acierto y 0,90 posesiones ganadas en el último tercio; Caicedo, 14,22, 15,62, 88,7% y 0,57, respectivamente. Tonali y Fernandes no llegan a ese nivel de dominio, pero se mueven en la misma franja estadística. No es casualidad, es diseño.
Roles definidos: cerebro y destructor
Fernandes aporta algo que faltaba en el centro del campo de Tottenham: creatividad pura desde una posición retrasada. Es un mediocentro capaz de cambiar el juego con desplazamientos largos, encontrar el pase filtrado o romper líneas conduciendo.
Sus cifras de producción ofensiva lo delatan:
- Fernandes creó 32 ocasiones y completó 31 intentos de regate.
- Tonali, 37 ocasiones creadas y 48 intentos de regate.
Sarr, Gray, Palhinha y Bentancur se quedan muy por detrás en estos registros. Fernandes se acerca más a un clásico “10” en cuanto a visión y último pase, pero partiendo desde la base. Es justo el tipo de futbolista que permite a un 4-2-3-1 convertirse, con balón, en un 2-3-5 lleno de líneas de pase.
Todo esto lo hizo en un West Ham United conservador y, finalmente, descendido. En un equipo de De Zerbi, que juega de cara, presiona alto y vive en campo contrario, su producción creativa tiene margen para dispararse.
Tonali, por su parte, encarna el otro pilar del doble pivote. Es el equivalente al rol Caicedo: un mediocentro destructor, con lectura táctica, capacidad para barrer metros y ganar duelos, pero que no se limita a cortar juego. Su perfil se acerca al de Palhinha o Bentancur en el plano defensivo, con una diferencia clave: una mentalidad más proactiva con el balón.
No se conforma con el pase de seguridad. Busca líneas verticales, acelera posesiones, da el primer pase que rompe la presión. En un sistema que vive del “press-baiting”, esa figura es esencial: el jugador que transforma la trampa en contraataque organizado.
Más que números: una cuestión de carácter
Las estadísticas sostienen el fichaje de Tonali y Fernandes. Pero lo que más encaja con De Zerbi es la actitud.
Ambos transmiten urgencia, una inclinación natural hacia el juego hacia delante. Son centrocampistas que no temen recibir rodeados, que aceptan la responsabilidad de iniciar y terminar ataques, que convierten la presión rival en oportunidad.
Eso es exactamente lo que el técnico italiano quiere que sea Tottenham: un equipo que no se limita a sobrevivir a la Premier League, sino que la ataca. Un equipo que se atreva a provocar al rival, a invitarle a presionar… y a castigarle después.
Con Senesi, Robertson, Dubravka y Van Hecke reforzando la base, y con Tonali y Fernandes reescribiendo el libreto del centro del campo, el plan ya está claro. Spurs ha dejado de parchear y ha empezado a construir.
La pregunta ya no es si De Zerbi cambiará a Tottenham. La pregunta es hasta dónde puede llevar a este equipo una vez que su nuevo doble pivote empiece a mandar en la Premier League.





