Portugal en el Mundial: Honor a Diogo Jota y el reto de Cristiano Ronaldo
El Mundial en Norteamérica ya tiene su primera gran imagen: Lionel Messi firmando un hat-trick y recordándole al planeta por qué sigue siendo el punto de referencia. Kylian Mbappé y Erling Haaland aportaron su propia pirotecnia con dos goles cada uno. Las estrellas ya encendieron el torneo.
Hoy le toca a otra. Cristiano Ronaldo salta al césped en Houston para su primer partido de este verano con Portugal. A los 39 años, desafía al calendario y a la lógica. Pero esta vez, el foco no será solo él.
Un debut marcado por la ausencia de Diogo Jota
El duelo ante RD Congo en el NRG Stadium llega cargado de un peso emocional enorme. Es el primer partido de Portugal en un Mundial desde la muerte de Diogo Jota, fallecido el año pasado en un accidente de tráfico junto a su hermano André Silva.
El golpe fue brutal. Jota acababa de casarse con su pareja de toda la vida, Rute Cardoso, con quien tenía tres hijos. En Liverpool, sus compañeros admitieron que les costó incluso concentrarse en el fútbol durante meses. En la selección, el vacío se siente todavía más: Jota habría estado en este Mundial. Era indiscutible.
Roberto Martínez lo nombró miembro honorario del equipo al anunciar la lista. Un gesto simbólico que se hizo aún más tangible cuando el primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, entregó a cada jugador una pulsera con su nombre junto al de Jota. No es un simple detalle de protocolo. Es una promesa.
“Se aseguraron de que fuera una muñequera que pudiéramos usar en el campo”, explicó Vitinha ante los medios. “Nos dejó elegir si queríamos usarla o no, durante el día o durante el partido. La recibimos con mucho cariño y elegimos usarla”.
La selección lusa tiene, por tanto, una doble carga: la habitual presión de un candidato al título y el duelo por un compañero que soñó toda su vida con jugar un Mundial. Vitinha lo resumió meses atrás en una frase que hoy pesa más que nunca: quieren ganar “no solo porque es un Mundial y es el sueño de todos, sino también por él”.
Hoy, cuando salten al césped, esas pulseras dirán tanto como el himno.
Ronaldo, entre la leyenda y la duda
El balón, inevitablemente, terminará en los pies de Cristiano. O al menos Portugal lo buscará. El cinco veces ganador del Balón de Oro ya no domina los partidos como antes, pero sigue siendo el hombre que acapara miradas, cámaras y debates.
El centro del campo portugués, con Bruno Fernandes, Vitinha, Bernardo Silva y João Neves, tiene argumentos para reclamar el trono al mejor mediocampo del torneo. Fluidez, creatividad, trabajo sin balón. La gran incógnita es si Ronaldo potenciará ese núcleo o lo lastrará.
Su rendimiento en Qatar 2022 fue pobre. Terminó en el banquillo, desplazado por la frescura de sus compañeros. Repetir ese movimiento en el estreno de un Mundial exigiría una valentía descomunal por parte de Martínez. Y, aun así, ¿quién se atreve a dejar fuera a un jugador que, como recordó Messi anoche, pertenece a esa categoría donde la clase no caduca?
Portugal necesita tres puntos. Necesita también un relato que no se limite a “último baile” de Cristiano. Y, sobre todo, necesita que la emoción por Jota no se convierta en una losa.
Delante estará RD Congo, un rival subestimado a su propio riesgo. Yoane Wissa será la gran amenaza, la referencia ofensiva de un equipo que prioriza el orden, el bloque corto, la incomodidad. No viene a hacer turismo. Viene a aguar una noche que Portugal quiere dedicar a la memoria de un amigo.
Inglaterra, otra vez frente al espejo
Más tarde, en Arlington, se abre otro capítulo de una historia que Inglaterra conoce demasiado bien: ilusión desbordada, recuerdos de fracasos y la eterna pregunta de si esta vez será diferente.
El estreno ante Croacia en el AT&T Stadium es uno de los platos fuertes de la fase de grupos. No solo por el cartel. También por la carga histórica. Los croatas dejaron fuera a los ingleses en las semifinales de 2018. Aquel golpe todavía escuece.
Thomas Tuchel, ahora al mando de los Three Lions, ha tomado una decisión clara: priorizar el grupo por encima del nombre. Fuera de la lista se han quedado futbolistas de enorme peso mediático como Cole Palmer o Phil Foden. Dentro, un núcleo duro que deberá sostener la candidatura: Declan Rice, Jude Bellingham y Harry Kane, líderes técnicos y emocionales de un equipo que, una vez más, viaja con la etiqueta de aspirante.
Al otro lado, una selección croata que se resiste a envejecer. Luka Modrić, con 40 años, sigue manejando los tiempos, dictando el ritmo, eligiendo dónde y cómo se juega. Mientras él siga al mando, Croacia creerá que puede volver a complicarle la vida a Inglaterra.
Para un país que no levanta la Copa del Mundo desde 1966, cada torneo es una montaña rusa emocional. El hincha inglés sabe que el trayecto incluye curvas, tropiezos, lágrimas. Y aun así, vuelve a subirse.
Ghana, Panamá y una oportunidad histórica
En Toronto, Ghana y Panamá abren un duelo que, sobre el papel, puede marcar el destino de ambos en el torneo. Para Panamá, que disputa su segundo Mundial masculino, el objetivo es sencillo y a la vez enorme: sumar su primer punto en la historia de la competición.
El recuerdo de 2018 sigue fresco. Tres derrotas en tres partidos, incluido un 6-1 ante Inglaterra. Los aficionados panameños miran a este estreno ante Ghana como la ocasión más realista para cambiar esa narrativa.
Ghana, en cambio, llega con la nostalgia a cuestas. Hubo un tiempo en que parecía la gran candidata africana a romper el techo y conquistar un Mundial. Desde aquella dolorosa eliminación en cuartos de final en 2010, el equipo no ha vuelto a pasar de la fase de grupos.
Esta versión de las Black Stars no tiene el arsenal ofensivo de generaciones anteriores, pero sí una referencia clara: Antoine Semenyo, delantero del Manchester City, que aterriza en el torneo en plena forma. Si se enchufa desde el primer día, Ghana tiene una vía directa hacia tres puntos vitales.
No estará Thomas Partey en el debut. El centrocampista, de 33 años, vio rechazada su solicitud de visado para Canadá y un juez federal confirmó la decisión. Partey, pendiente de un juicio por cargos de violación en el Reino Unido, podrá disputar los otros dos partidos de la fase de grupos en territorio estadounidense, pero su ausencia en Toronto altera el plan ghanés desde el primer minuto.
Uzbekistán se presenta en el Azteca
El último debutante del Mundial entra en escena en un escenario mítico: el Estadio Azteca. Uzbekistán, dirigido por Fabio Cannavaro, campeón del mundo con Italia en 2006, quiere ser algo más que una nota a pie de página. Entre los cuatro nuevos participantes, aspira a ser el único que arranque con victoria.
La figura más reconocible es Abdukodir Khusanov, defensa de 22 años, ya asentado como titular en el Manchester City y con actuaciones sólidas en Premier League y Champions League. Un líder silencioso para una selección que combina disciplina táctica y ambición.
El examen será exigente. Colombia llega con experiencia, oficio y nombres que ya han brillado en Mundiales anteriores. James Rodríguez sigue siendo el faro creativo, el hombre que ve pases donde otros solo ven piernas. A su lado, Luis Díaz, en uno de los mejores momentos de su carrera, aporta desborde, gol y una energía que puede destrozar cualquier plan defensivo.
El Azteca ha sido escenario de grandes irrupciones mundialistas. Uzbekistán sueña con que la próxima lleve su nombre. Colombia, con impedirlo y reafirmarse como candidata silenciosa.
Un Mundial bajo la sombra del ébola en RD Congo
Mientras el balón rueda, la realidad golpea desde fuera. La República Democrática del Congo, que hoy se mide a Portugal, vive una crisis sanitaria que amenaza con convertirse en la peor de su historia reciente.
El director del Africa Centres for Disease Control and Prevention advirtió esta semana de que el brote de ébola en el país podría ser el “peor de la historia” en la zona si no se contiene. Más de 800 casos se han confirmado ya. La región afectada es remota, densamente poblada y castigada por la inseguridad y crisis humanitarias. Un cóctel que complica cualquier intento de control.
El brote está causado por la variante Bundibugyo del virus, para la que no existen tratamientos ni vacunas específicas. Ante este escenario, las autoridades de Estados Unidos han impuesto restricciones de entrada y controles a pasajeros procedentes de RD Congo, Uganda y Sudán del Sur. Hasta ahora, no se han detectado casos en suelo estadounidense. La Organización Mundial de la Salud considera que el riesgo es muy alto dentro de RD Congo, pero bajo a nivel global.
Durante el Mundial, los responsables de salud en Estados Unidos vigilan múltiples amenazas víricas. El ébola no es la principal, en parte porque en las fases iniciales no se transmite con facilidad y, cuando el paciente alcanza una carga viral alta, su estado es tan grave que difícilmente podría desplazarse o acudir a un estadio.
Mientras las cámaras siguen a Ronaldo, mientras Portugal se aferra al recuerdo de Diogo Jota, un país entero intenta contener un virus que no entiende de fuera de juego ni de banderas. Y esa dualidad, la fiesta del fútbol sobre un mundo en tensión, define como pocas cosas lo que es un Mundial en 2026.





