PSG intensifica su interés por Julián Álvarez ante Barcelona
El verano todavía no ha empezado, pero en los despachos de Paris Saint-Germain ya se juega a máxima intensidad. El club francés se prepara para lanzar un ataque decidido por el fichaje de Julián Álvarez, en una operación que le enfrenta directamente con Barcelona, según informa ElDesmarque.
El argentino, tras una temporada sobresaliente con Atlético de Madrid —20 goles y 9 asistencias en 49 partidos—, se ha colocado en el centro del tablero europeo. No es un nombre más en una lista: es el objetivo número uno de Luis Enrique para reconstruir su delantera.
El plan de Luis Enrique
El técnico asturiano tiene un boceto claro en la cabeza. Una línea de ataque dinámica, agresiva, con Álvarez como pieza angular. A su lado, Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia como socios principales. Detrás, Bradley Barcola y Désiré Doué listos para entrar en la rotación y sostener un ritmo alto durante toda la temporada.
La idea es evidente: un frente de ataque capaz de presionar, atacar espacios y castigar defensas adelantadas. Y en ese libreto, el argentino encaja a la perfección. Gol, trabajo sin balón, movilidad constante. Un perfil por el que PSG está dispuesto a ir fuerte.
El muro del Atlético
El problema para los parisinos —y para cualquier otro pretendiente— tiene nombre y apellidos: Atlético de Madrid. En el Metropolitano no quieren ni oír hablar de una salida barata. La postura es tajante. El club ha fijado el listón en 200 millones de euros. Por debajo de esa cifra, no se negocia.
Diego Simeone lo considera intocable. Para el entrenador argentino, Álvarez no es solo el delantero del presente, sino el eje del proyecto a medio plazo. Atlético invirtió mucho para sacarlo de Manchester City y no tiene intención de convertirlo en una operación de paso. Lo ve como un jugador franquicia, un futbolista alrededor del cual construir.
Ahí es donde Barcelona se queda prácticamente fuera de juego. El club azulgrana valora al delantero, pero su situación económica convierte esa cifra en una montaña casi imposible de escalar. La admiración no basta cuando el margen financiero es mínimo. Y eso deja a PSG como el candidato más realista para igualar las exigencias del Atlético.
Un intento fallido… y una segunda oportunidad
No sería la primera vez que el club parisino llama a la puerta de Álvarez. Durante su etapa en Manchester City, cuando el delantero analizaba opciones para salir del Etihad Stadium, PSG ya se movió. Hubo contactos, hubo interés real.
En aquel momento, el argentino pidió consejo a un compañero de selección que ya jugaba en París. La respuesta, según la información publicada, no fue precisamente entusiasta. El entorno no terminó de convencerle y Álvarez eligió otra ruta: apostar por Atlético, probarse en LaLiga, asumir un reto diferente.
El tiempo le ha dado visibilidad, peso competitivo y un lugar central en un grande de Europa. Ahora PSG vuelve a la carga, esta vez con un argumento más contundente: protagonismo asegurado en el nuevo proyecto y la fuerza económica de una propiedad catarí dispuesta a empujar la operación hasta el límite.
El factor selección y la espina de los títulos
Nada se moverá de inmediato. Álvarez tiene la mirada puesta en la selección argentina y en el camino hacia el Mundial de 2026. Su prioridad a corto plazo pasa por consolidar su rol con la Albiceleste antes de tomar una decisión sobre su futuro en clubes.
En Madrid, mientras tanto, el delantero vive una relación intensa con la afición del Atlético. Se ha ganado el cariño del público, pero le falta algo: los grandes títulos. Esta temporada dejó dos golpes duros. Derrota ante Real Sociedad en la final de la Copa del Rey y eliminación frente a Arsenal en semifinales de la Champions League. Cerca, muy cerca… pero no suficiente.
Ese vacío competitivo abre una puerta. ¿Seguir liderando el proyecto del Atlético, con la promesa de pelear de nuevo por todo, o dar el salto a un PSG que busca reinventarse y volver al centro del mapa europeo con un ataque de lujo?
La puja está lanzada. El precio está marcado. Ahora falta la pieza clave: la decisión de Julián Álvarez. Y esa, por mucho dinero que haya en juego, solo la puede tomar él.






