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Rangers: McInnes y el desafío de una nueva era

La nueva era de Rangers arranca con un viejo dilema: talento de sobra, tiempo de menos y cero margen para errores. Derek McInnes toma el relevo en Ibrox con la clara intención de devolver al club a un estándar que él mismo conoció como jugador en los años noventa. Ganar no era una opción. Era la norma. Y quiere que sus futbolistas vivan incómodos hasta que lo entiendan.

El estreno liguero ante Dundee United en Tannadice llega con el equipo prácticamente desmontado y reconstruido en un verano. Ocho fichajes, un capitán nuevo, una defensa remendada y un calendario europeo que aprieta la garganta antes de que el mercado termine de arrancar.

En Escocia, el verano no es una pretemporada. Es una contrarreloj.

Emmanuel Fernandez, clase alta… y giros que pueden costar caro

Pocas caras simbolizan mejor el nuevo Rangers que Emmanuel Fernandez. El central firmó una primera temporada brillante: elegante con el balón, sereno bajo presión y dominante en las dos áreas. Un perfil de “Rolls Royce” en la zaga, como lo describen en el entorno del club.

Pero junto a la finura, un problema recurrente: esas desconexiones puntuales que en un equipo con la exigencia de McInnes no se perdonan. Algún que otro giro tipo Cruyff en zonas prohibidas, una pausa de más con el rival encima, una decisión estética donde el técnico quiere pura eficacia.

Fernandez forma parte del nuevo eje defensivo junto a Ben Godfrey, cedido por Atalanta, con la misión de blindar un equipo que ha cambiado de portero, de estructura y de jerarquías. El riesgo es evidente: si el central no elimina esos lujos innecesarios, el primer rugido de McInnes no tardará en bajar del banquillo. El margen para aprender sobre la marcha es mínimo cuando la temporada se juega desde el primer día al borde del abismo económico que marcan las rondas europeas.

Un mercado a contracorriente y un equipo aún incompleto

Rangers ha fichado mucho, pero no necesariamente donde más le dolía. El centro del campo se ha llenado de caras nuevas, casi una “marea” de mediocampistas, mientras siguen abiertas varias carpetas clave: falta ese jugador con chispa creativa que rompa partidos, el recambio claro para Tuur Rommens y soluciones fiables en ambas bandas.

El golpe en el hombro de Thelo Aasgaard en el último amistoso ante West Ham encendió todas las alarmas. El noruego, uno de los pocos con capacidad para desequilibrar por fuera, se ha recuperado a tiempo y apunta a una de las bandas esta noche, con Djeidi Gassama en la otra. Pero el susto dejó al descubierto la fragilidad de una plantilla que, en cuanto pierde una pieza ofensiva, se queda sin demasiadas alternativas naturales en los costados.

Mientras tanto, en las grandes ligas del continente, los clubes se permiten el lujo de esperar. Sus pretemporadas son giras tranquilas por medio mundo, partidos amistosos ante rivales lejanos y tiempo para estudiar operaciones como la de un perfil tipo Nico Raskin sin prisa alguna. Ellos pueden elegir el momento exacto para cerrar fichajes. En Escocia, la urgencia es el único plan.

Ese contexto también afecta a movimientos como el de Mikey Moore. Tottenham no tiene ninguna necesidad de acelerar su salida de vuelta a Govan. Antes querrá verlo en pretemporada y valorar si merece un sitio, mientras prepara otra gran inversión por objetivos de mayor perfil como Savinho. Para Rangers, la espera es una condena; para los ingleses, apenas una nota a pie de página.

McInnes y la incomodidad como hoja de ruta

Derek McInnes no ha llegado para suavizar el ambiente. Lo ha dicho con hechos y con decisiones: quiere un vestuario incómodo, exigido, con la presión diaria de estar a la altura de la camiseta. Él lo vivió cuando Rangers dominaba el fútbol escocés a base de títulos, y pretende reinstalar esa cultura ganadora en un grupo al que en los últimos años se le ha cuestionado el carácter.

El técnico estará en la banda tras recurrir una sanción de cuatro partidos impuesta por la SFA por comentarios realizados al final de la pasada temporada cuando dirigía a Hearts. La apelación le permite estar en el área técnica en Tannadice, pero también le obliga a medir cada gesto. Nick Walsh arbitrará el encuentro, asistido por Calum Spence y Jonathan Bell, con Peter Stuart como cuarto árbitro. En la sala VAR, Steven McLean y Gary Hilland completan el equipo arbitral.

McInnes, sin embargo, no parece dispuesto a rebajar su intensidad. Su mensaje es claro: quien no soporte la incomodidad, no tendrá sitio.

Shankland, brazalete nuevo y un rompecabezas en ataque

El otro gran foco está en la delantera. Lawrence Shankland, fichado para ser referencia y nombrado nuevo capitán, debe encajar en un sistema en el que también reclama protagonismo Youssef Chermiti. McInnes ha trabajado en la idea de un doble nueve, con Shankland partiendo desde una posición algo más retrasada, casi como segundo punta, para aprovechar su capacidad asociativa y su olfato en la frontal.

La cuestión es cómo se reparte el espacio y quién fija a los centrales rivales. Ahí entra en escena Ryan Naderi, quizá el nombre más llamativo en el primer once liguero del técnico. El alemán, llegado en enero desde Hansa Rostock a cambio de una inversión importante para un jugador procedente de la tercera categoría de su país, dejó muy buenas sensaciones antes de lesionarse: altura para dominar por arriba, trabajo incansable sin balón y una agresividad en la presión que recuerda a la de Kenny Miller cuando compartía ataque con Kris Boyd.

Ante Dundee United, todo apunta a que serán el dorsal 9 y el 7 quienes salgan de inicio. Naderi, que ya sabe lo que es marcarle a este rival, esperará su oportunidad desde el banquillo, decidido a que esta temporada no lo etiqueten como simple actor secundario.

Un once nuevo, una portería carísima y viejas preguntas

La revolución alcanza todas las líneas. Bajo palos, Ivor Pandur, fichado por 6 millones de libras, toma el relevo de Jack Butland como nuevo número uno, por delante de Liam Kelly. Es una apuesta fuerte, casi una declaración de intenciones: Rangers quiere seguridad inmediata en una posición donde los errores se pagan con eliminaciones europeas y ligas perdidas por detalles.

En los laterales, el paisaje es más familiar para la grada: Dujon Sterling y Tuur Rommens apuntan al once inicial. Por dentro, Dan Neil y Cammy Devlin formarán el doble pivote encargado de darle equilibrio al equipo. El primero llega desde Sunderland, el segundo desde Hearts, y ambos saben que no tienen tiempo para un periodo de adaptación largo. La grada exige impacto instantáneo.

En las bandas, la situación es más volátil. Aasgaard ha recortado sus vacaciones tras el Mundial para llegar en forma y pelear un sitio desde ya. Con el club aún rastreando el mercado en busca de extremos, el noruego puede ganarse un lugar fijo si responde en este arranque. Mohamed Diomande también podría aparecer escorado a la derecha, otra pieza más en un puzle ofensivo que McInnes todavía está montando a contrarreloj.

En el banquillo aguardan otros fichajes que quieren estrenar por fin la camiseta azul: Dan Neil ya está dentro de la dinámica, Olwethu Makhanya, Ross McCrorie y Vanja Dragojevic esperan también su debut oficial. El sudafricano Makhanya, procedente de Philadelphia Union, sabe que tendrá que armarse de paciencia: la pareja Godfrey–Fernandez parte con ventaja en el centro de la defensa.

Un déjà vu peligroso y una noche que marcará tono

La sensación de repetición planea sobre el ambiente. La temporada pasada, Rangers también llegó al estreno liguero con un nuevo entrenador, un aluvión de incorporaciones y un optimismo que chocó de frente con la realidad. El debut de Russell Martin en la liga se saldó con un empate decepcionante en Fir Park ante el Motherwell de Jens Berthel Askou, también en plena reconstrucción. A toro pasado, aquel tropiezo inicial marcó más de lo que parecía.

Ahora, con Derek McInnes en el banquillo y Lawrence Shankland llevando el brazalete, el club vuelve a situarse en la encrucijada. El verano ha sido un torbellino, la plantilla se ha remodelado a fondo y el margen de error es incluso menor que entonces. Dundee United será el primer examen serio para medir si este Rangers ha aprendido la lección o si el club está condenado a repetir el mismo guion.

El balón echará a rodar a las 20:00 en Tannadice. La pregunta ya no es si empieza una nueva etapa. La verdadera duda es si esta vez el amanecer será real… o si volverá a ser, otra vez, una falsa aurora.