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De Zerbi tras la derrota: “Todavía no somos un equipo”

El nuevo Tottenham de Roberto De Zerbi arrancó la Premier League con un baño de realidad. 3-0 en el Gtech Community Stadium, Brentford pasando por encima y un técnico obligado a explicar demasiado pronto por qué su proyecto todavía camina a trompicones.

El partido se torció en seguida. Minuto 12: Mamadou Sangare recibe con metros por delante dentro del área, mira, elige y encuentra a Keane Lewis-Potter completamente solo. Interior del pie, gol sencillo. Demasiado sencillo para un debut liguero.

El segundo tanto retrató la fragilidad de los londinenses. Mala sujeción de balón de Richarlison, flojedad de Lucas Bergvall en la continuación y regalo para Mathias Jensen. El disparo del danés lo rechazó Antonin Kinsky hacia el centro, justo donde Florian Janelt solo tuvo que empujar. Castigo por cada error.

Tras el descanso, la pesadilla se hizo más profunda. No habían pasado ni cuatro minutos cuando otro rechace de Kinsky, esta vez a tiro de Sangare entre un bosque de piernas, cayó en los pies de Michael Kayode. Control, toque arriba y 3-0. Jornada inaugural y sensación de derrumbe.

Brentford aún tuvo en su mano el cuarto: penalti cometido por Rodrigo Bentancur sobre Kevin Schade. Esta vez el poste izquierdo salvó a los Spurs tras el lanzamiento de Igor Thiago. Un alivio aislado en una tarde para olvidar.

No somos un equipo todavía

En la sala de prensa, De Zerbi no esquivó el diagnóstico. Lo repitió casi como un mantra.

“Por muchas razones. Creo que todavía no somos un equipo. Por muchas razones”, subrayó. “Ayer, cuando me preguntasteis por el objetivo, dije que solo podemos fijarlo cuando seamos un equipo. Antes de eso, no podemos decir qué podemos hacer”.

El italiano no escondió el déficit físico, pero se negó a colocarlo como excusa principal. Recordó llegadas tardías tras el Mundial, el viaje a Australia y una pretemporada condicionada. “No son excusas. Es la situación normal cuando estás construyendo un proyecto nuevo, un proceso nuevo. No quiero tiempo, pero tenemos que atravesar estos problemas”.

Aun así, le dolió la forma de caer. Mucho.

“Podíamos haber luchado más fuerte de lo que hicimos hoy. Perdimos demasiados duelos, cometimos demasiados errores en los tiempos cuando queríamos presionar alto. Llegamos segundos a todos los balones divididos, no ganamos ni un segundo balón, ni un duelo, ni una entrada. Y así es duro”.

El técnico enlazó esa fragilidad con la juventud que puso en el césped: “Jugamos con uno de 2007, uno de 2006. Lucas Bergvall, en el segundo gol… No creo que haya jugado mal, aunque lo cambié al descanso. Pero en dos años, Lucas no perderá ese balón en ese momento del partido. Son pasos para mejorar”.

Su idea es clara: la plantilla no se convertirá en equipo por el mero hecho de cerrar el mercado. “Te conviertes en equipo cuando los jugadores encuentran la conexión entre ellos, encuentran el espíritu, encuentran el alma. Es un proceso”.

Proyecto contra urgencia

El contraste entre el final del curso pasado y este arranque dejó a la afición helada. A De Zerbi, también.

“Sí, me sorprendió. Sufrí por esta derrota”, admitió. Pero se agarró al contexto: la línea defensiva que funcionó la temporada pasada —Pedro Porro, Danso, Micky van de Ven, Udogie— se ha transformado por completo. Ante Brentford, formaron Archie Gray, JP Van Hecke, Senesi y Robertson. Cuatro caras nuevas.

En el centro del campo, la foto también cambió. “El año pasado, Rodrigo Bentancur y Palhinha. Hoy, Bergvall. ¿Por qué no Bentancur? Porque llegó tarde a la pretemporada. Trabajamos con Lucas Bergvall en pretemporada”.

De Zerbi fue sincero sobre el riesgo: sabía que el sueco podía sufrir más que Bentancur en este tipo de encuentro. Pero eligió el plan de club. “Al principio del nuevo proyecto, era bueno, era correcto jugar con Lucas. Tenemos que decidir si trabajamos para hoy o también para mañana”.

Acepta el golpe, pero no renuncia a la hoja de ruta: “Estamos sufriendo por la derrota, estamos en shock por la forma en que perdimos. Ellos merecieron ganar y nosotros jugamos muy, muy mal. Pero para el plan, para el proyecto, para lo que quiere el club y la dirección en la que trabajamos, creo que es un proceso normal”.

Hoy no mostramos ni alma ni juego

La derrota, cree el entrenador, también sirve de aviso interno. “Ayer ya dije que, para ser un equipo, hay dos grandes condiciones: el alma y el estilo de juego. Hoy no mostramos el alma y no mostramos la calidad del juego. Con balón y sin balón”.

Para él, solo cuando Tottenham reúna esas dos condiciones será un rival serio “para todos, para cualquier equipo”. Hasta entonces, toca sufrir. Y aprender. “Creo que esta derrota es importante para nosotros, porque quizá nos despierta más fuertes de lo que pensábamos”.

Archie Gray, las dudas y el tiempo

El foco también se posó en Archie Gray, llamado a tener más peso tras la salida de Djed Spence. De Zerbi lo ve como pieza polivalente. “Puede jugar de lateral, de centrocampista. Es mucho mejor de lo que ha mostrado hoy”. Y amplió el mensaje a casi toda la alineación: “No solo Archie, también JP Van Hecke, Sandro Tonali, Richarlison, todos. No hicimos un buen partido”.

No habrá volantazo por un mal estreno. “No podemos cambiar nuestra idea sobre Archie Gray por hoy. Ni sobre Richarlison ni sobre Mathys Tel”.

¿Cuánto tardará este Tottenham en encontrar ritmo? El italiano no se esconde: “Necesitamos tiempo, pero somos mucho mejores de lo que mostramos hoy. Desde el miércoles podemos enseñar nuestras cualidades, enseñar quiénes somos”.

Eso sí, advierte: una victoria a mitad de semana o el sábado siguiente no resolverá todo. “Incluso si ganamos, necesitamos tiempo para convertirnos en un equipo. Tenemos que analizar la situación, entenderla, mejorar cada uno de nosotros. Perdemos y ganamos juntos”.

El balón parado y la batalla física

Otro punto débil: las jugadas a balón parado. El curso pasado fueron un arma. Sin Romero ni Palhinha, la amenaza se ha diluido. De Zerbi, sin embargo, prefirió subrayar el mérito del rival.

“Brentford en acciones a balón parado es quizá el mejor equipo de la Premier League. Es normal sufrir”, apuntó. A su juicio, el problema fue más profundo: “Sufrimos más en los duelos y en los segundos balones que en las jugadas de estrategia”.

Un resumen crudo de lo que vivió Tottenham en el Gtech: perdió la pelea física, perdió las segundas jugadas, perdió el control del área propia y ajena. Perdió, en definitiva, la oportunidad de presentar su nuevo proyecto con algo más que excusas estructurales.

La cuestión ahora es simple y enorme: ¿cuánto tardará este grupo en dejar de ser solo una colección de nombres y convertirse, por fin, en un equipo?