El regreso de Sarri al Napoli: ¿se coronará con el Scudetto?
El fuego del “Sarrismo” vuelve a asomarse sobre el Stadio Diego Armando Maradona. Según informa La Gazzetta dello Sport, Aurelio De Laurentiis ha pasado de las insinuaciones a los hechos: sobre la mesa hay ya una oferta concreta para traer de vuelta a Maurizio Sarri a la que siempre fue su casa futbolística. Un contrato de dos años, con opción a un tercero, cifrado en unos 3,5 millones de euros por temporada más primas por objetivos.
Sarri, cuentan desde su entorno, está encantado con la idea. No es un simple regreso laboral: es un reencuentro con tres temporadas que marcaron una era entre 2015 y 2018. Aquel Napoli de 91 puntos en Serie A, de posesiones hipnóticas y triangulaciones imposibles, fue para muchos el equipo más atractivo de Europa. En la ciudad todavía se habla de ese fútbol en presente, como si nunca se hubiera ido.
El contexto, esta vez, le abre la puerta de par en par. Antonio Conte ha decidido poner fin a su etapa en Napoli un año antes de que expirara su contrato. Una salida abrupta, inesperada por el momento, pero meditada. El técnico ya comunicó hace tiempo su intención de marcharse, evitando dejar a la directiva a oscuras. En estas últimas semanas se ha dejado ver en clave de despedida, reuniéndose con autoridades locales y cerrando un proyecto que se soñó largo y estable, pero que ha durado bastante menos de lo previsto.
La historia, caprichosa, vuelve a repetirse. Como en 2018, Sarri se prepara para tomar el relevo de Conte, tal y como sucedió cuando asumió el banquillo de Chelsea tras la salida del técnico italiano. Entonces cambió Londres por un reto internacional; ahora, la ecuación se invierte: vuelve al sur de Italia para intentar conquistar lo que se le escapó por centímetros.
Antes, eso sí, deberá cerrar un capítulo tenso en la capital. Su salida de Lazio no es un secreto para nadie. La relación con el presidente Claudio Lotito se ha ido erosionando hasta el punto de ruptura. El propio mandatario lo dejó entrever con una frase que sonó a sentencia definitiva: “en la vida todos son útiles y nadie es indispensable”. En Roma entendieron el mensaje. Sarri tiene las maletas medio hechas.
En el Olímpico ya miran hacia otro banquillo. El elegido para liderar la nueva etapa apunta a ser Miroslav Klose, leyenda de Alemania y viejo conocido del fútbol italiano, que llega avalado por un notable trabajo en el banquillo de Nurnberg. El plan de Lazio pasa por un cambio de ciclo claro: de la pizarra meticulosa de Sarri a la energía de un técnico que fue un depredador del área y que ahora quiere trasladar ese instinto a la banda.
Para Sarri, el regreso a Napoli va mucho más allá de la nostalgia. Es una oportunidad deportiva de primer nivel. Durante su primer mandato se quedó sin el Scudetto que tanto rozó. Después, el destino le recompensó lejos del Vesubio: levantó la UEFA Europa League con Chelsea en la temporada 2018-2019 y se proclamó campeón de Serie A con Juventus en la 2019-2020. Títulos que, sin embargo, no borraron del todo una espina muy concreta: ver a Napoli tocar por fin la gloria doméstica sin él en el banquillo.
Ese matiz pesa. Él mismo ha reconocido sentir cierta envidia sana por los recientes éxitos históricos del club partenopeo. Volver ahora, con un equipo instalado en la élite y una afición que todavía corea su nombre, le ofrece la posibilidad de cerrar el círculo donde lo abrió: en el Maradona, con un fútbol reconocible y un título que legitime para siempre su legado.
La temporada en Lazio, en cambio, ha sido un golpe de realidad. El equipo marcha noveno, fuera de los puestos europeos para la próxima campaña, un desenlace que ha terminado de dinamitar la relación con la directiva. Para un técnico acostumbrado a competir por lo máximo, el escenario resulta demasiado estrecho. El sur, otra vez, le ofrece aire.
Mientras tanto, Napoli sigue peleando en la zona alta: es segundo, tres puntos por encima de AC Milan y Roma antes de la última jornada. El club no quiere perder ese impulso. De ahí la prisa de De Laurentiis por cerrar cuanto antes la operación y asegurar un banquillo de garantías para el próximo curso.
Si nada se tuerce en los despachos, el Maradona está a un paso de volver a ver a Sarri en la banda, con su chándal, su cigarrillo imaginario y ese fútbol de toques cortos y vértigo controlado. La pregunta ya no es si encajará. La pregunta es otra: ¿será esta, por fin, la vez en la que el “Sarrismo” se corone con el Scudetto que siempre pareció escrito para él y para Napoli?






