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Richarlison anota el gol 2000 del Tottenham en Premier League

El reloj corría en contra y el Tottenham se aferraba a lo que fuera. Perdía 2-0, el partido se le escapaba entre las manos y el estadio pedía una reacción. Entonces apareció Richarlison.

A poco más de un cuarto de hora del final, el brasileño atacó el área con instinto de depredador y olfato de récord. Pape Matar Sarr, de espaldas, tiró de imaginación: un taconazo sutil, preciso, que rompió la defensa. El delantero llegó antes que nadie, se lanzó sobre el balón y lo empujó a la red. Gol. Vida para los Spurs. Y una marca histórica en la Premier League.

Ese tanto convirtió al Tottenham en apenas el sexto club que alcanza los 2.000 goles en la competición desde su creación en 1992.

Un club con pasado, presente y muchas cicatrices en la élite inglesa, que va dejando su huella a base de noches como esta, incluso cuando el resultado final no acompaña.

La historia de esos 2.000 goles recorre varias generaciones. El primero lo firmó Gordon Durie en agosto de 1992, en un 2-2 ante Crystal Palace que hoy parece de otra era, con camisetas pesadas, campos menos pulidos y una liga que empezaba a reinventarse. Más tarde, Les Ferdinand selló el gol número 500, Jermain Defoe puso su nombre en el 1.000 y Juan Foyth sorprendió inscribiéndose en el 1.500. Ahora es Richarlison quien se adueña del último peldaño simbólico.

El problema para los visitantes fue que el impulso del récord no bastó. El tanto redujo la desventaja, encendió la fe y cambió el tono del partido, pero el empate nunca llegó. El Tottenham apretó, colgó balones, buscó a su ‘9’ una y otra vez. La defensa rival resistió. La reacción se quedó a medio camino.

Para Richarlison, la noche deja algo más que una estadística de club. Su gol número 12 de la temporada en todas las competiciones, 11 de ellos en la Premier League, le permite igualar ya su mejor registro anotador con la camiseta del Tottenham. No es solo una buena racha: es una campaña que empieza a consolidar su figura como referencia ofensiva, después de meses de altibajos y dudas externas.

Con este tanto, el brasileño alcanza además los 75 goles en la Premier League a lo largo de su carrera. Una cifra que lo coloca en un escalón respetable dentro del campeonato, especialmente para un jugador que ha tenido que reinventarse más de una vez y que ha cargado con el peso de las expectativas desde su llegada a Inglaterra.

El Tottenham se marcha sin puntos, pero con una marca que lo acomoda en el grupo selecto de clubes que han superado la barrera de los 2.000 goles en la liga. Richarlison se lleva el recuerdo de una diana histórica y la sensación de que su temporada va en ascenso.

La cuestión, ahora, es si este instinto que le ha llevado al récord bastará para empujar a los Spurs a algo más que noches de estadísticas brillantes y resultados amargos.