Roony Bardghji: Salida pactada del Barça y el interés del Ajax
El Barça se queda sin sitio para Roony Bardghji: salida pactada y la Eredivisie al acecho
En el Barcelona hay una zona del campo que ya no admite discusión: las bandas. Ahí, el club ha pisado el acelerador este verano y ha llenado el carril de talento hasta el borde.
Con Anthony Gordon y Karim Adeyemi recién aterrizados para sumarse a una nómina que ya incluía a Raphinha y Lamine Yamal, las alas del equipo de Hansi Flick están más que cubiertas. Sobran opciones. Faltan minutos.
Y en medio de ese embotellamiento aparece un damnificado claro: Roony Bardghji.
De relevo de Lamine Yamal a pieza prescindible
El sueco llegó el verano pasado con una etiqueta muy concreta: ser el escudero de Lamine Yamal en la derecha, un relevo joven para una de las grandes joyas del club. Ni entonces tuvo demasiado protagonismo. Todo indica que este curso iba a tener aún menos.
La lógica deportiva es implacable. Cuatro extremos de primer nivel, dos bandas, un solo balón. El margen para un jugador en fase de crecimiento se estrecha hasta casi desaparecer.
Por eso, y según ha confirmado Fabrizio Romano, club y futbolista han tomado una decisión firme: explorar una salida en las últimas semanas de mercado. No es un tanteo. Es un acuerdo. Bardghji se marchará este verano.
El propio jugador lo ve claro: necesita minutos, peso en un proyecto, un escenario donde pueda equivocarse, aprender y crecer sin mirar cada domingo al banquillo. Esa necesidad choca de frente con el contexto actual del Barça.
El plan del Barça: vender, pero sin soltar la cuerda
En los despachos del Camp Nou, sin embargo, nadie habla de fracaso. Al contrario. En el club mantienen una fe total en el talento de Bardghji y no quieren perderle la pista.
La idea que se maneja es clara: una venta con control futuro. Traspaso ahora, cláusula de recompra mañana. Una fórmula que el Barça ya ha utilizado en otros casos y que le permite hacer caja sin cerrar la puerta a un regreso si el jugador explota lejos de Barcelona.
Bardghji, como es lógico, ve el escenario de otra manera. Su prioridad pasa por una cesión. Salir para jugar, sí, pero con un pie todavía dentro del club, sin romper el cordón umbilical con el proyecto azulgrana. Dos miradas distintas sobre el mismo problema que deberán encontrar un punto de encuentro antes del cierre del mercado.
Ajax mira a Barcelona… pendiente de PSG
En ese contexto aparece un nombre propio: Ajax. El club neerlandés ha seguido de cerca a Bardghji en las últimas semanas y figura entre los candidatos mejor colocados para llevárselo.
Hay un matiz clave, eso sí. El interés de Ajax depende de lo que ocurra con uno de sus propios extremos, Mika Godts. Paris Saint-Germain aprieta para ficharlo este verano y las negociaciones entre ambos clubes ya están en marcha.
Si Godts acaba haciendo las maletas rumbo al vigente campeón de la UEFA Champions League, Ajax abrirá la puerta a un relevo inmediato. Y ahí encaja Bardghji. Perfil joven, ofensivo, acostumbrado a jugar a alta velocidad y con margen de crecimiento. El tipo de apuesta que el club de Ámsterdam conoce de memoria.
Flick, convencido; la competencia, implacable
La situación tiene un punto de ironía. Bardghji ha dejado buenas sensaciones en la pretemporada. Ha impresionado a Hansi Flick, que ha visto en él argumentos suficientes para pensar en su continuidad. El futbolista ha respondido, se ha movido bien en el sistema, ha levantado la mano.
Pero el fútbol de élite no se rige solo por sensaciones. Las llegadas de Gordon y Adeyemi reordenan la jerarquía en las bandas y empujan al sueco hacia un rol residual. En un equipo que aspira a todo, las oportunidades para un jugador en desarrollo se reducen a ratos sueltos, copas menores y partidos resueltos.
Para un talento que busca dar el siguiente salto, eso no basta.
Tres semanas para decidir su futuro
El reloj del mercado aprieta. Quedan poco más de tres semanas y el Barça necesita acelerar en el capítulo de salidas, una asignatura pendiente este verano.
En ese tablero, el caso Bardghji se ha convertido en una de las operaciones prioritarias: encontrar un destino competitivo, cuadrar las cifras, proteger el futuro del jugador y, al mismo tiempo, liberar espacio en una zona del campo donde ya no cabe nadie más.
La pregunta ya no es si Roony Bardghji se marchará. Eso está decidido. La incógnita es otra: ¿desde qué liga, desde qué estadio, intentará convencer al Barça de que un día debe volver para quedarse?






