Salah titular ante Australia en el Mundial
Mohamed Salah no se lo iba a perder. Ni un tirón en el isquiotibial, ni los días de incertidumbre, ni las palabras prudentes de su seleccionador. La gran estrella de Egipto aparece de inicio en el once para el duelo de octavos de final del Mundial ante Australia, en Texas, un partido que puede marcar una era para los Faraones.
Hace apenas una semana, el exdelantero del Liverpool encendió las alarmas. Se marchó tocado en el último partido de la fase de grupos, un 1-1 contra Irán, y dejó al país entero en vilo. El jueves, Hossam Hassan admitía que “no estaba seguro” de que el capitán llegara a tiempo para ser titular. Hoy, la hoja oficial de alineaciones ofrece la respuesta: Salah va de inicio.
No va solo. En el frente de ataque le acompaña Omar Marmoush, futbolista del Manchester City, llamado a darle algo de desahogo a la gran figura egipcia y a castigar a una zaga australiana que no ha sido puesta realmente contra las cuerdas en el torneo. Con Salah y Marmoush, Egipto presenta una carta de intenciones nítida: ir a por el partido desde el primer minuto.
Los números del capitán en esta Copa del Mundo en Norteamérica mantienen su peso habitual. Un gol, dos asistencias y la sensación de que cada balón que pasa por sus pies puede cambiar un encuentro. Con la selección mantiene una media demoledora: anota prácticamente un tanto cada dos partidos. No es solo un líder simbólico; es una garantía estadística.
El escenario también acompaña a la magnitud del momento: el imponente estadio de los Dallas Cowboys, en Texas, convertido en escaparate mundial para dos selecciones que persiguen la misma frontera histórica. Ni Egipto ni Australia han ganado jamás un partido de eliminatorias en un Mundial. Hoy, uno de los dos romperá ese techo de cristal.
La carga emocional es evidente. Para Egipto, el peso de décadas de frustraciones. Para Australia, la oportunidad de consolidarse como algo más que una selección incómoda en fase de grupos. Cada disputa dividida, cada carrera al espacio, llevará detrás la conciencia de estar jugando por algo inédito.
Y al fondo, el premio que espera al superviviente no es menor. El ganador se medirá en octavos al vencedor del cruce entre la Argentina campeona del mundo de Lionel Messi y la debutante Cabo Verde. Un horizonte que mezcla desafío máximo y relato romántico.
Antes de pensar en eso, Egipto mira a su capitán. Salah está. Cojeó hace una semana, generó dudas 24 horas antes del partido y, aun así, aparece hoy al frente de la fila. Para una selección que busca su primera gran noche en las eliminatorias mundialistas, no podía haber mejor señal.






