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Spalletti asume responsabilidad tras la derrota ante Sassuolo

Luciano Spalletti no se escondió tras la derrota del primer equipo masculino ante Sassuolo el domingo. El técnico reconoció el golpe anímico, pero también defendió la ambición con la que su equipo intentó cerrar el partido.

“Duele mucho porque los chicos le dieron la vuelta al partido con todo merecimiento”, admitió. “Perdimos nuestro equilibrio, y eso es algo que no te puedes permitir”.

El encuentro se había puesto de cara. El esfuerzo por remontar parecía encarrilar una victoria importante. Ahí, según el propio entrenador, se cruzó la línea entre valentía y exceso.

“Los jugadores intentaron ir a ganar el partido. Fui yo quien los empujó a ir a ganarlo, y quizá siguieron lo que pedí de forma demasiado literal, porque al final teníamos demasiados jugadores metidos en el área de Sassuolo”, explicó Spalletti, asumiendo el peso de la decisión táctica.

El técnico, sin embargo, se aferró a la lectura positiva del carácter del grupo, incluso en la derrota. “También hay que rescatar la intención positiva del equipo: perdimos porque estábamos dando todo lo que teníamos para ganar y no para empatar. Por supuesto, hay responsabilidad por nuestra parte, sin duda, pero todo nació del deseo de ir a ganar el partido”.

Vicario, entre la obligación y el desorden

En la misma línea autocrítica se expresó el guardameta Guglielmo Vicario, que no ocultó el enfado del vestuario tras dejar escapar un partido que ya estaba inclinado.

“Estamos muy decepcionados”, reconoció el portero. “Entiendo el deseo de ir a ganar el partido porque Juventus tiene la obligación de hacerlo, pero perdimos nuestro equilibrio y es algo de lo que habíamos hablado durante la semana”.

La sensación de haber tirado por la borda el trabajo de buena parte del encuentro pesó en el discurso de Vicario. “Hay arrepentimiento y rabia porque el partido se había puesto a nuestro favor. Tenemos que ser un poco más cuidadosos porque somos un equipo con mucha calidad”.

Entre la exigencia histórica del club y la necesidad de no desordenarse, el mensaje quedó claro: la ambición no se negocia, pero el precio de perder el equilibrio puede ser demasiado alto en la pelea por la temporada.