Tarik Muharemovic: el futuro central del Leeds que desafía el apodo de 'nuevo Chiellini'
Hubo un instante, en un Mundial, que le puso en el mapa para muchos. Una falta de Folarin Balogun, un pequeño drama global, y un nombre que empezaba a sonar: Tarik Muharemovic. Hoy, ese mismo defensa está a punto de convertirse en el zaguero más caro de la historia de Leeds United. Y hay quien está convencido de que, con el tiempo, se hablará de él como uno de los grandes de su generación.
No es el nuevo Chiellini
Slobodan Starcevic lleva cinco años respondiendo a la misma pregunta. ¿Es este chico el heredero de Giorgio Chiellini en Juventus?
“Mi respuesta fue que no debía ser visto como ‘el nuevo Chiellini’ porque es un tipo de central completamente distinto”, explica a Sky Sports. Y ahí empieza a dibujar el retrato de un defensa moderno.
Tarik no vive del choque ni de la épica del despeje. Construye desde la calma. Primer pase limpio, capacidad para conducir bajo presión, lectura táctica. Chiellini era otra cosa: defensa sin concesiones, agresividad pura, liderazgo defensivo. Dos mundos diferentes bajo el mismo dorsal.
Starcevic habla con autoridad. Conoció de cerca a Muharemovic en la selección sub-21 de Bosnia-Herzegovina. Y todavía tiene muy viva en la memoria la primera vez que lo vio.
Fue en un partido sub-19 contra Croacia. Un central alto, estilizado, que sobresalía sin esfuerzo. “Incluso entonces mostraba cualidades que le distinguían de la mayoría de jugadores de su edad”, recuerda.
Enumerarlas es casi trazar el manual del central moderno: serenidad para iniciar el juego, seguridad con el balón, cambios de orientación largos y precisos, disciplina táctica, contundencia en el duelo. Y un detalle que el mercado adora: “casi 1,90 de altura y zurdo”. Perfil premium.
De Austria a Juventus, con una pierna rota en el camino
A partir de aquel partido, Starcevic movió ficha. Habló con el seleccionador sub-19, Ivica Barbaric, y aceleró su escalada por las categorías inferiores. Había un amistoso con la sub-23 de Qatar. Un salto brusco: rivales hasta cinco años mayores.
Jugó apenas media hora. Bastó.
Repitió todo lo que había impresionado a su futuro seleccionador: calma, disciplina táctica, confianza con la pelota. Para Starcevic, la conclusión fue inmediata: “La edad nunca es una limitación cuando un jugador posee calidad, carácter e inteligencia futbolística”.
Poco después, Muharemovic dejó el Wolfsberger austríaco. Tomó lo que su exentrenador define como “una decisión valiente”: apostar por una de las mejores academias de Europa y firmar por Juventus. No fue un aterrizaje suave.
Se fracturó la pierna.
Para muchos jóvenes, ese tipo de lesión, lejos de casa y en un gigante europeo, puede marcar un punto de no retorno. En su caso, fue lo contrario. “Volvió aún más fuerte”, cuenta Starcevic. Se hizo pronto con un sitio como titular y acabó siendo capitán del equipo sub-21. Un detalle que, para quien lo conoce, resume su carácter y la forma en la que respondió a uno de los momentos más duros de su carrera.
Sassuolo, la prueba de fuego en Serie A
La evolución de Muharemovic se siguió de cerca desde Bosnia. Starcevic no le perdió la pista cuando dejó Turín para buscar minutos y responsabilidad en Sassuolo. Un movimiento que define como “ideal”.
Un club con menos ruido, menos urgencias históricas y más espacio para equivocarse y aprender. Pero dentro de la Serie A, uno de los laboratorios tácticos más exigentes del planeta.
El resultado fue inmediato: ascenso en su primera temporada y, ya en la élite, un papel sólido en un equipo que terminó por encima de lo esperado, en mitad de tabla. Sin estridencias, pero con la sensación de haber superado una primera gran auditoría en una gran liga.
Su escaparate, sin embargo, no se limitó al fútbol de clubes. Sus actuaciones con la selección terminaron de perfilar el informe que Leeds tiene hoy sobre la mesa.
En los play-offs ante Gales e Italia, formó una pareja central muy fiable con Nikola Katic, por delante del guardameta Nikola Vasilj. Actuaciones sobrias, de central que no se encoge cuando el nivel sube. “Esos partidos demostraron que podía competir en el máximo nivel internacional”, apunta Starcevic.
El Mundial fue otro escalón. Canadá, Suiza, Estados Unidos: rivales de ritmo alto, contextos de máxima tensión. Allí, el bosnio mostró justo lo que buscan los grandes clubes europeos en un central zurdo del siglo XXI.
¿Qué ven exactamente? Dominio del juego aéreo. Valentía para sacar la pelota desde atrás. Capacidad para defender muchos metros a la espalda con la línea adelantada. Uno contra uno solvente. Y, sobre todo, una serenidad casi desafiante cuando la presión aprieta.
Para Starcevic, esa calma con el balón es una de las virtudes que los entrenadores de élite más valoran hoy en un defensa. Y explica en buena medida su ascenso. “Creí en su potencial entonces y sigo siendo coherente con mi opinión hoy”, remata.
El reto Leeds y el choque con la Premier League
Ahora llega la parte incómoda de la historia. El elogio viene con matices. Leeds no es solo un paso más. Es un salto de fe en mitad del campeonato más exigente del mundo.
“Leeds será un desafío enorme en este punto de su carrera. No porque Leeds sea un club más grande que Juventus, sino porque la Premier League es probablemente la competición más intensa del fútbol mundial”, advierte Starcevic.
La diferencia no es solo de nombre o de escaparate. Es de velocidad, de carga física, de número de decisiones que un central debe tomar en décimas de segundo. En Inglaterra, cada mala lectura se paga con una ocasión clara.
Y ahí asoma la parte más delicada del perfil de Muharemovic.
“En ocasiones, Tarik juega al borde de una confianza excesiva en sí mismo”, admite su exentrenador. Esa ambición por ganar cada balón, por anticiparse en cada acción, puede convertirse en un arma de doble filo. “Quiere ganar cada balón, cada duelo, adelantarse al delantero incluso cuando la situación no lo exige necesariamente”.
En Serie A, muchos de esos riesgos se corrigen con la organización colectiva, con una línea bien escalonada, con ayudas constantes. En la Premier, un paso en falso, una salida a destiempo, puede significar un mano a mano directo contra un delantero de élite.
Y el calendario no le dará margen para aclimatarse con calma. Leeds visitará a ocho de los diez primeros de la última Premier antes de final de año. Erling Haaland y compañía no suelen perdonar las dudas de un central que aún está aprendiendo el idioma del fútbol inglés.
Entre la impulsividad y la grandeza
Starcevic no es un agorero. Quiere que su antiguo jugador le desmienta. “Me alegraría sinceramente si me demuestra que estoy equivocado”, confiesa. Porque está convencido de que el techo de Muharemovic sigue muy arriba.
Pero el camino está claro: controlar la impulsividad, tomar decisiones más frías, ganar en disciplina táctica. Entender que un central de élite no necesita ganar todos los duelos, sino elegir bien cuáles pelear.
Los mejores no son los que se lanzan a cada choque. Son los que saben cuándo atacar al delantero y cuándo guardar la zona, cuándo esperar, cuándo simplemente cerrar una línea de pase y obligar al rival a equivocarse.
La Premier no perdona distracciones. Exige concentración máxima e intensidad sostenida durante los 90 minutos. Cada jornada. Cada estadio. Cada delantero.
El futuro de Tarik Muharemovic en Inglaterra dependerá de su capacidad para mezclar su agresividad natural con una madurez táctica que todavía está en construcción. Si encuentra ese equilibrio, si adapta su juego al vértigo inglés sin perder su calma con el balón, Leeds no solo habrá roto su récord por un defensa.
Habrá apostado por uno de los centrales zurdos con más proyección de su generación. Y entonces, dentro de unos años, la pregunta ya no será si era “el nuevo Chiellini”, sino hasta dónde puede llegar el propio Muharemovic en el corazón de la Premier.






