Tottenham inicia la temporada con dos derrotas históricas
Tottenham vivió una tarde áspera en el norte de Londres. Dos zarpazos, uno de Anthony Elanga y otro de Yoane Wissa, bastaron para que los visitantes se llevaran los tres puntos y dejaran al equipo de Roberto De Zerbi sumido en un arranque de curso que ya entra en los libros, pero como una mancha.
El técnico italiano, eso sí, no compró el relato que sugería el marcador.
“Decepcionado por el resultado porque, hasta el primer gol que encajamos, creo que jugamos mejor que Newcastle”, explicó De Zerbi en declaraciones a BBC Sport. Para él, el 0-2 no refleja lo que se vio sobre el césped, aunque admitió errores claros sin balón: “Perdimos la posesión en la primera parte porque no defendimos de la manera correcta, la distancia entre defensores y atacantes era demasiado grande. Podemos mejorar en las fases defensivas, pero hoy fue un resultado injusto”.
Un registro que pesa 52 años
La derrota escuece por cómo se produjo, pero también por lo que significa. Por primera vez en 52 años, Tottenham ha comenzado una temporada de liga perdiendo sus dos primeros partidos sin marcar un solo gol. No sucedía desde la campaña 1974-75. Medio siglo después, la historia se repite y el dato golpea directo al orgullo del club.
El equipo viene de encajar un 3-0 en el campo de Brentford en la primera jornada y volvió a quedarse a cero frente a Newcastle. Dos partidos, cero goles, seis tantos recibidos. Un balance que contrasta con la ambición del verano, en el que el club respaldó a su nuevo entrenador con más de 350 millones de libras en fichajes para dejar atrás el sufrimiento del último día de la pasada temporada, cuando el equipo se salvó del descenso sobre la bocina.
La inversión, de momento, no se traduce en fluidez ni en resultados.
Falta de colmillo en el área rival
De Zerbi apuntó directamente al tramo decisivo del campo: el área rival. Para él, la diferencia no estuvo en la creación, sino en la elección.
“Al comienzo de la segunda parte tuvimos alguna opción para crear ocasiones potenciales. Creamos muchas oportunidades para marcar, tenemos que mejorar la última decisión, porque eso marcará la diferencia”, analizó el entrenador. La sensación es clara: Tottenham llega, pero elige mal. Dispara cuando debe pasar, fuerza un regate cuando el tiro está claro, o simplemente toma un segundo de más.
Ese segundo, en la Premier League, suele ser mortal.
El propio técnico amplió su mensaje, consciente del golpe anímico para la grada: “Al final estamos decepcionados por el resultado y por nuestros aficionados. Estamos trabajando para ser un gran equipo. Cuando nos convirtamos en un equipo, creo que podemos cambiar la historia de las dos últimas temporadas de Tottenham. Estamos trabajando para ser buenos en el campo; si crees en el trabajo y en el entrenamiento, entonces tienes que mejorar día a día”.
No habló de magia ni de soluciones instantáneas. Habló de proceso.
Un plan firme en medio del ruido
El ambiente alrededor del club empieza a cargarse. Dos derrotas contundentes, cero goles, una plantilla prácticamente renovada y un entrenador con una idea exigente. La combinación invita al nerviosismo. Pero De Zerbi no se mueve un centímetro de su discurso.
Ante Sky Sports, el italiano lanzó un mensaje directo a quienes ya miran la tabla con preocupación: “No hay pánico. Sé hacia dónde vamos y cuál es el plan. Lo siento por los aficionados por el resultado. Tenemos que mejorar. Tenemos que trabajar duro en el campo y encontrar la conexión entre los jugadores”.
Ahí está la palabra clave: conexión. Un equipo que ha cambiado tanto necesita tiempo para reconocerse, para entender automatismos, para asumir riesgos con balón sin desordenarse atrás. De momento, Tottenham es un proyecto a medio hacer atrapado en un calendario que no perdona.
Las cifras son duras, la historia reciente también. Pero el técnico insiste en que el camino está trazado. La pregunta ya no es cuánto se ha invertido, ni cuántos goles faltan hoy. La verdadera cuestión es cuánto tiempo tendrá De Zerbi para que ese plan, que él ve tan claro, empiece por fin a verse en el marcador.






