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Yang se marcha del Celtic y deja un vacío importante

Celtic salió de Paisley con algo más que tres puntos. Salió con una advertencia: mientras Yang Hyun-jun siga así, será difícil encontrarle sustituto. El surcoreano volvió a marcar, firmó la remontada ante St Mirren (1-2) y, acto seguido, hizo las maletas rumbo a Japón para disputar los Asian Games.

Un gol para ganar. Y un vacío para las próximas semanas.

De la mano de Agrafiotis al despegue de Celtic

La noche empezó torcida para el equipo de Martin O’Neill. A mitad de la primera parte, St Mirren golpeó primero. Mano de Liam Scales dentro del área, penalti claro y Nikolas Agrafiotis no perdonó desde los once metros. Ventaja local y Paisley empujando: al descanso, los Saints estaban momentáneamente en la cima de la William Hill Premiership.

No fue un espejismo. El conjunto de Craig McLeish se lanzó sin complejos y acabó el partido con 19 disparos a puerta, una cifra que explica mejor que cualquier discurso el sufrimiento del campeón. Durante 10 o 15 minutos del primer tiempo, Celtic fue “bien y verdaderamente” segundo mejor, como admitió el propio O’Neill.

Pero el descanso cambió el tono. Y la actitud.

Celtic salió del vestuario con otra cara. Más agresivo, más directo, más decidido a ganar los duelos. El premio llegó pronto: apenas seis minutos después de la reanudación, el propio Scales enmendó su error inicial con un cabezazo que devolvió el equilibrio al marcador. De villano a salvador parcial en un salto.

El empate encendió al equipo. Y abrió el escenario perfecto para Yang.

Yang, otra vez decisivo… justo antes de irse

Con el partido roto y St Mirren volcado, Celtic encontró lo que buscaba: espacio para correr. A mitad del segundo tiempo, una transición rápida acabó en los pies de Yang Hyun-jun. El surcoreano, en plena racha, no dudó. Definición precisa al contragolpe y 1-2.

Segundo partido consecutivo marcando. Segundo aviso de que está en un pico de forma magnífico.

“Lo vamos a echar de menos. Está en un momento realmente bueno”, reconoció O’Neill, sin rodeos. No es una frase de cortesía. Yang se marcha ahora a Japón para disputar los Asian Games y se perderá el viaje entre semana a casa de St Johnstone, los dos duelos contra Rangers y el estreno en la Europa League ante Ferencvaros. Un calendario cargado… sin uno de los hombres del momento.

El técnico irlandés no ocultó tampoco la dimensión personal del torneo para su futbolista. Si Corea del Sur no gana el oro, Yang tendrá que cumplir el servicio militar obligatorio. “Espero que lo ganen”, deslizó O’Neill. El gol en Paisley sonó a despedida temporal, pero también a mensaje: deja el listón muy alto.

El extremo terminó el encuentro con una bolsa de hielo en la pierna tras ser sustituido, pero el entrenador tranquilizó a todos. “Está bien. Si se hubiera levantado un poco antes, quizá habría seguido. Parecía algo tocado, así que lo cambiamos”. Nada grave, solo precaución. El verdadero problema para Celtic es su ausencia por selección, no su estado físico.

McLeish, orgulloso en la derrota

Del otro lado, Craig McLeish abandonó el césped con una mezcla de orgullo y rabia contenida. St Mirren rozó la cima de la liga al descanso, sometió por momentos a Celtic y, aun así, se quedó sin recompensa.

“Hubo muchas cosas buenas en nuestro juego”, resumió el técnico. Su apuesta por un fútbol de posesión dejó huella… y también facturas. Él mismo señaló que las mejores ocasiones de Celtic nacieron de pérdidas propias en zonas donde el equipo debía haber sido más seguro con el balón. El 2-1 definitivo llegó precisamente de ahí: Camilo Duran le robó la pelota a Ryan Carr, apenas diez metros dentro del campo de Celtic, y desencadenó la contra que Yang convirtió en oro.

McLeish, sin embargo, no está dispuesto a traicionar la idea: “No podemos dar la vuelta y criticar a los chicos por eso. Les pedimos que jueguen, que sean valientes con el balón. Solo tenemos que hacerlo mejor por momentos, seguir construyendo sobre ello”.

Incluso con el marcador en contra, St Mirren no se escondió. Siguió atacando, mantuvo la personalidad y encadenó quizá su tramo más fuerte del encuentro con 2-1 abajo, generando ocasiones que bien pudieron cambiar la historia de la noche. “Probablemente tuvimos mala suerte de no convertir alguna”, lamentó McLeish. La sensación final lo resume todo: “Muestra dónde estamos: estamos muy decepcionados por no llevarnos nada”.

Celtic gana… y pierde

Para Celtic, la victoria en Paisley vale mucho más de lo que sugiere un simple 1-2. Aguantó una avalancha de 19 disparos a puerta, sobrevivió a un tramo en el que fue superado con claridad y encontró la energía para darle la vuelta al partido fuera de casa. No fue brillante, fue competitivo. Y en una carrera por el título, eso pesa.

Pero el precio es alto. O’Neill pierde a Yang justo cuando el calendario se vuelve más áspero: un desplazamiento incómodo, dos clásicos ante Rangers y el arranque europeo contra Ferencvaros. El surcoreano se marcha en su mejor momento, con goles, confianza y un entrenador que admite sin matices que lo va a echar de menos.

Celtic se aferra a los puntos. Corea del Sur se aferra al oro. Y Yang, en el centro de todo, deja una pregunta colgando sobre Glasgow: ¿quién llenará ahora el hueco que acaba de dejar su hombre más en forma?