Zakaria Labyad y el futuro de Memphis Depay en Corinthians
En Montevideo, Zakaria Labyad marcó mucho más que un simple gol. El marroquí salvó un punto clave ante Peñarol en competición continental y, en el mismo gesto con el que celebró el empate, abrió un debate que sacude a Corinthians: el futuro de Memphis Depay.
Un empate con mensaje
El tanto llegó en un escenario hostil, en una noche dura en Uruguay. Labyad silenció el ruido con una celebración inequívoca: dedos en los oídos, el gesto icónico de Depay. No fue casualidad. Fue un guiño directo al holandés y una señal pública hacia los despachos de São Paulo.
Después del partido, el mediocampista no rebajó el tono. Utilizó los micrófonos para poner voz al vestuario y presionar a la directiva sobre la continuidad del atacante neerlandés, cuyo contrato estrella entra en sus últimos meses.
“Sí, por supuesto [la celebración fue un homenaje a Memphis]. Es muy importante para el club dar el siguiente paso para que se quede”, declaró a ESPN. Labyad recordó el impacto de Depay en apenas dos años: tres títulos, una permanencia asegurada cuando el equipo miraba al abismo y una transformación competitiva y cultural que ha cambiado el peso del club en el continente. “Hizo un gran trabajo para el equipo, así que para el club, para nosotros los jugadores, nos encantaría que se quedara en Corinthians”, remató.
No habló solo. Habló por todos.
Un contrato que corre contra el reloj
Mientras los jugadores piden continuidad, el calendario del contrato no se detiene. El vínculo de Depay con Corinthians expira a finales de julio. La cuenta atrás ya no es una amenaza lejana, es una urgencia diaria.
En los despachos, la carrera es contrarreloj. Los directores corporativos negocian con tres socios comerciales externos para blindar una ampliación millonaria que el club, por sí solo, no puede sostener con holgura. El objetivo es claro: estructurar un acuerdo que mantenga al neerlandés en São Paulo sin desestabilizar las finanzas.
Todo ello mientras el propio Depay apenas ha podido demostrar esta temporada lo que el vestuario defiende con tanta vehemencia.
Un regreso complejo, pero esperado
El curso del delantero ha sido un rompecabezas físico. Desde finales de marzo permanece fuera de los terrenos de juego, atrapado en una transición compleja tras un largo periodo de inactividad. El cuerpo le ha recordado cada semana que volver a la élite no es un simple trámite.
Cuando su reintegración parecía encaminarse, un nuevo contratiempo: una pequeña lesión muscular en la pierna izquierda durante el entrenamiento del lunes. Nada dramático, según el cuerpo médico. Una molestia menor, considerada normal en un futbolista de élite que intenta recuperar ritmo después de tanto tiempo parado.
Los médicos mantienen la calma. Hablan de desequilibrios propios de la readaptación. El plan no cambia: completar los últimos hitos de la rehabilitación física y ponerlo de nuevo a disposición del entrenador en el tramo decisivo.
Porque el calendario no espera a nadie.
Una semana que puede marcar el tono de la temporada
Corinthians se asoma a una secuencia de partidos que pondrá a prueba la profundidad del plantel y la resistencia del proyecto. Tres encuentros en siete días, todos con carga física y emocional.
El primer examen llega el domingo 24 de mayo, en casa, ante Atlético-MG por el Brasileirao. Un duelo exigente, de esos que marcan tendencias en la tabla y en el ánimo. Justo después, un compromiso todavía más delicado: un partido decisivo de fase de grupos de la Copa Libertadores frente a Platense, donde no hay margen para errores ni para piernas cansadas. El cierre del tramo será lejos de São Paulo, en Porto Alegre, ante Gremio el 30 de mayo, en un escenario siempre áspero.
En medio de esa tormenta competitiva, Depay seguirá en otra batalla, más silenciosa: la de su propio cuerpo. El holandés centrará todos sus esfuerzos en completar su recuperación para reforzar la campaña doméstica y llegar a tiempo para influir en el desenlace del año.
Mientras tanto, la pelota rueda, los puntos se disputan y la directiva hace números. Labyad ya ha dejado clara la postura del vestuario. La afición también sabe lo que quiere. La pregunta es si Corinthians estará dispuesto —y será capaz— de pagar el precio de seguir construyendo su futuro alrededor de Memphis Depay.






