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Arsenal busca a Morgan Rogers como su objetivo principal

Arsenal ha elegido su gran apuesta para el verano. Se llama Morgan Rogers, tiene 23 años y, salvo giro inesperado, va a protagonizar una de las operaciones más complejas –y caras– del mercado. El club londinense ya le ha colocado en lo más alto de su lista para reforzar el ataque y en el Emirates se da por hecho que el movimiento hacia Aston Villa es cuestión de tiempo.

De momento no hay negociación directa entre clubes, pero el escenario está claro: el interés de Arsenal va a subir de temperatura tras la eliminación de Inglaterra del Mundial y después de cerrar un acuerdo de 34 millones de libras por Christos Tzolis. El siguiente paso apunta a Birmingham.

El problema es el precio. Y el contexto.

Un fichaje de más de 100 millones

En los despachos ya se asume que sacar a Rogers de Aston Villa costará más de 100 millones de libras. No es una cifra al azar. El mercado de este verano, con traspasos muy elevados por centrocampistas como Elliot Anderson o Sandro Tonali, ha elevado el listón y ha dado a Villa una referencia perfecta para endurecer la negociación.

El club de Unai Emery, además, no tiene ninguna intención de vender. Lo ha dejado claro internamente y con hechos: el pasado noviembre blindó a Rogers con un nuevo contrato hasta 2031. Un compromiso largo, en plena fase de explosión del jugador, que sitúa a Villa en una posición de fuerza total.

Aun así, el interés no se limita a Arsenal. Manchester United, Chelsea y Paris Saint-Germain también miran de cerca al delantero, conscientes de que se trata de uno de los perfiles ofensivos más completos y en mejor progresión del fútbol inglés.

Los números del curso pasado respaldan el ruido que le rodea: 14 goles y 11 asistencias en 55 partidos con Aston Villa. Desde que llegó en 2024 procedente de Middlesbrough, en una operación de 16 millones de libras, ha pasado de promesa interesante a internacional consolidado con Inglaterra, con 21 partidos ya a sus espaldas.

En el reciente Mundial de 2026 tuvo un papel relevante: disputó cinco encuentros y firmó la asistencia a Anthony Gordon en la semifinal perdida ante Argentina. Un escaparate global que ha terminado de disparar su cotización.

El plan de Arteta: un inglés para el costado izquierdo

En el Emirates tienen muy claro cómo encajaría Rogers. Con Martin Ødegaard y Eberechi Eze ya en plantilla, el cuerpo técnico le visualiza como una pieza para los costados, especialmente para el perfil izquierdo.

La idea de Mikel Arteta es remodelar esa banda este verano. Con Christos Tzolis en camino y la salida de Leandro Trossard en el horizonte, el técnico busca un nuevo punto de referencia, un futbolista capaz de abrir el campo, atacar por dentro y sostener el nivel físico y técnico que exige su sistema. Ahí entra Rogers.

La gran pregunta es evidente: ¿puede un mediapunta que ha peleado por el dorsal 10 de Inglaterra con Jude Bellingham asentarse como extremo puro?

Los datos dicen que sí. La pasada temporada, aproximadamente el 45% de sus minutos en Premier League con Aston Villa llegaron partiendo desde la banda izquierda. En el engranaje fluido de Emery, por detrás de Ollie Watkins, Rogers compartió espacios y responsabilidades con otros mediapuntas como Emiliano Buendía y John McGinn, moviéndose con naturalidad hacia fuera y hacia dentro.

No es un experimento improvisado. Rogers fue extremo en Lincoln City, ejerció como falso nueve y delantero centro en Middlesbrough y en la propia semifinal del Mundial ante Argentina actuó como extremo derecho, desde donde sirvió el gol de Anthony Gordon. Es un futbolista moldeable, con registros variados y un techo todavía por definir.

A los 23 años, su margen de aprendizaje sigue siendo amplio. En Arsenal confían en que, con trabajo específico, pueda adueñarse de ese costado izquierdo y convertirlo en una zona de influencia constante.

Un mercado enrevesado: Álvarez y Barcola, en segundo plano

Rogers no es el único nombre en la agenda, pero sí el prioritario. Arsenal mantiene el interés en Julián Álvarez, aunque la operación se antoja muy complicada. La familia del delantero prefiere seguir viviendo en España y el propio jugador tiene como deseo unirse a Barcelona. Un escenario que deja a los londinenses con poco margen real de maniobra.

Otro atacante bajo seguimiento es Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain, seguido también por Liverpool. Tampoco aquí hay conversaciones formales entre clubes, pero los términos de una hipotética operación ya se han sondeado.

PSG no quiere vender a Barcola. Sin embargo, su futuro dependerá de los movimientos que el club parisino ejecute en este mismo mercado. Si llega otro atacante de peso, el tablero puede cambiar de golpe.

Mientras tanto, todas las miradas apuntan a Birmingham. Arsenal ha elegido a Morgan Rogers como su gran objetivo ofensivo. Villa no quiere negociar. El mercado, inflado y sin piedad, empuja la cifra por encima de los 100 millones.

La pregunta ya no es si gusta en el Emirates. Es si los de Arteta están dispuestos a pagar el peaje que exige el nuevo fútbol por un jugador llamado a marcar una década.