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Athlone y Galway: La lucha por la FAI Women's Cup

En solo su séptima temporada como club de liga, Athlone Town vuelve a mirar de frente al FAI Women's Cup. Busca algo enorme: su quinta final consecutiva. Un ritmo de grandeza impropio de un equipo tan joven en el mapa nacional.

Del otro lado, Galway United. Ambicioso, constante, cada vez más competitivo en todas las competiciones… pero aún sin un gran título que poner en la vitrina. Ahí está el choque de relatos: la nueva potencia que ya sabe ganar finales contra el aspirante que quiere, por fin, dejar de ser solo una promesa.

Una Copa con memoria larga

El FAI Women's Cup vive su 52ª edición. Los archivos marcan 1975 como el origen oficial: Limerick levantó aquel primer trofeo tras derrotar 2-1 a Civil Service en Markets Field. Faltaban todavía 36 años para que arrancara la primera liga nacional femenina.

En ese listado de campeonas aparecen nombres que hoy suenan casi a leyenda. Benfica, el de Waterford, no el de Lisboa, figura con tres títulos. El último, en 1993, con una jovencísima Ciara Grant, de apenas 15 años, como protagonista en la final ante College Corinthians en Kilcohan Park, el viejo hogar del fútbol en Waterford antes del desarrollo del RSC.

Antes aún brillaron las Suffragettes, un equipo que hacía honor a las Pankhurst y que dominó el torneo con tres Copas en cinco temporadas a finales de los 70 y principios de los 80. También Dublin Castle, dueño de cuatro títulos en los primeros años, gobernó la competición con la misma autoridad con la que el castillo dominó la ciudad en la era victoriana.

Ahora Athlone puede sentarse a esa mesa. Si conquista este FAI Cup, sumará su tercer título en cuatro años y alcanzará a esos gigantes ya desvanecidos. No solo eso: persigue su segundo doblete consecutivo y lidera la liga, con Shelbourne y Galway United como principales perseguidores.

Athlone, resistente al cambio

Lo más llamativo es que Athlone ha mantenido el nivel pese a una rotación importante en la plantilla. Kelly Brady, máxima goleadora en la campaña 2025 y heroína de la última final de Copa, se marchó a Crystal Palace en el invierno y ya ha dado otro salto a Glasgow City. La portera Megan Plaschko anunció su retirada a comienzos de año y la internacional chipriota Maria Matthaiou heredó el dorsal número 1.

Aun así, el motor estadounidense del equipo sigue rugiendo. La neoyorquina Dana Scheriff, Bota de Oro en 2023, regresó para cubrir el vacío ofensivo y ha respondido con cifras contundentes: 15 goles en 15 partidos de liga. Maddison Gibson y Alexis Strickland también llegan en gran forma.

La capitana, Hannah Waesch, otra pieza clave de esa colonia norteamericana, no percibe una caída en el listón competitivo.

«Es difícil porque perdimos a algunas de nuestras jugadoras clave del año pasado, obviamente con Kelly Brady siendo Bota de Oro, pero también perdimos a nuestra portera titular», explica en RTÉ Sport. «Perdimos a la chica que lo hacía todo en ataque y a la chica que lo hacía todo en defensa».

El club reaccionó abriendo el vestuario a nuevas caras.

«Llegaron muchas chicas nuevas de clubes fuera de Irlanda y de otros equipos de la League of Ireland. El nivel no ha bajado lo más mínimo. Que cambie el personal no significa necesariamente que cambien nuestros estándares y expectativas».

Waesch, texana, aterrizó en Athlone tras graduarse en la universidad el año pasado. Su llegada, curiosamente, no fue fruto de un plan milimetrado.

«El agente con el que estaba entonces ya tenía a dos chicas en Athlone y la ventana se iba cerrando, así que dije: vale, probemos en Irlanda. Si ya has tenido a dos estadounidenses en Athlone, ¿por qué no una tercera? No estaba exactamente en mi radar, pero estoy feliz de estar aquí».

La vida en la ciudad, tan criticada a veces, le ha encajado.

«Siento que Athlone tiene mala fama, pero a mí me gusta. Me gusta que todo esté a distancia a pie, así que no necesito coche, y todas las chicas viven en el pueblo, es como vivir con tus mejores amigas».

El contraste con el sistema universitario estadounidense es grande.

«La League of Ireland es diferente, sobre todo viniendo del nivel universitario, donde tienes todos los recursos que puedas imaginar. Es un entorno realmente profesional. Si eres deportista estudiante, ese es tu trabajo a tiempo completo. Aquí muchas chicas son a tiempo parcial. Por lo que entiendo, no hay demasiadas jugadoras profesionales a tiempo completo en la League of Ireland, así que hay chicas con trabajos a tiempo parcial que luego vienen a entrenar tarde por la noche».

Galway, el único que ha tumbado al campeón

En esta temporada, solo un equipo ha logrado derrotar a Athlone en liga. Galway United. Ocurrió a finales de mayo en Terryland. El partido parecía encaminado al reparto de puntos hasta que, en el tramo final, aparecieron los goles de Remini Tillotson y Niamh Farrelly para darle la vuelta al marcador y firmar una victoria agónica para el conjunto del oeste.

Galway también ha mostrado su propia fragilidad: sufrió su única derrota liguera a comienzos de agosto, 1-0 en el campo de Bohemians. Aun así, se mantiene tercero, una posición que ha monopolizado en las últimas campañas, con partidos pendientes respecto a los equipos que marchan por delante.

Ahora está a un solo encuentro de su primera final de FAI Women's Cup. Nunca ha pisado ese escenario. La oportunidad es demasiado grande como para esconderse. Aoibheann Donnelly lo tiene claro.

«Son las campeonas, pero la última vez que nos enfrentamos salimos nosotras por encima, así que no vamos como cenicientas», avisa.

El factor psicológico, para ella, es determinante.

«Creo que la creencia es enorme para nosotras. Este año, la buena racha del inicio nos ayudó mucho: empezamos a creer, a coger confianza, y eso fue creciendo con cada partido. Estuvimos invictas hasta agosto, lo cual es un logro enorme».

Un proyecto del oeste que madura

La plantilla de Galway United tiene un marcado acento local. La base procede del oeste del país, con algunos refuerzos extranjeros muy medidos. Destacan las estadounidenses Remini Tillotson e Isabella Beletic. Bajo palos, Amanda McQuillan llegó desde Shelbourne, igual que Niamh Farrelly, otra pieza con experiencia en la élite nacional.

Donnelly, originaria de Clarecastle, se incorporó a mitad de la temporada 2025 y se encontró un club en plena escalada.

«Solo firmé a mitad de la temporada pasada, pero ha sido todo un proceso, lleva años gestándose», explica. «Han estado construyendo algo en los últimos años, creo que desde que Phil Trill llegó».

La sensación en el vestuario es que el proyecto está a punto de dar el salto definitivo.

«Creo que este año estamos muy cerca de donde el club quiere estar. Hicimos una buena temporada el año pasado, pero hubo unos cuantos resultados que se nos escaparon. Este año queremos corregir eso».

Athlone persigue otro título y otro doblete. Galway quiere su primera gran noche. Una ya sabe lo que es ganar finales. La otra está cansada de verlas por televisión. Solo hay sitio para una en el último escalón del FAI Women's Cup.