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Un baño de realidad para el nuevo Tottenham de De Zerbi

El estreno liguero de Roberto De Zerbi con su Tottenham remodelado terminó en aviso serio: 3-0 ante un Brentford desatado y sin concesiones. Nuevo proyecto, viejos problemas.

En el Gtech Community Stadium, el equipo londinense, reforzado a golpe de talonario durante todo el verano, se desmoronó ante los goles de Keane Lewis-Potter, Vitaly Janelt y Michael Kayode. El marcador no engañó a nadie: Brentford fue mejor en intensidad, en duelos, en claridad de ideas. En casi todo.

De Zerbi, sin excusas y con diagnóstico duro

El técnico italiano, que la temporada pasada aterrizó de urgencia para evitar el descenso, no se escondió tras el varapalo. Su análisis fue directo, casi quirúrgico.

«Por muchas razones creo que todavía no somos un equipo. No estamos en el punto adecuado en cuanto a condición física», admitió. Y acto seguido cortó cualquier coartada: «Pero no hay excusas. Cuando construyes un proyecto nuevo no quiero pedir tiempo, pero tenemos que pasar por estos problemas».

De Zerbi insistió en que la base es buena, pero llega tarde a la línea de salida de la Premier League: «Creo en mis jugadores, en mi club y en mí mismo. Pienso que estamos trabajando bien, pero vamos retrasados para el inicio de la Premier. Es un paso que tenemos que mejorar rápido. Podríamos haber peleado con más fuerza de la que lo hicimos hoy y perdimos demasiados duelos».

Su objetivo va más allá de ensamblar nombres: «La meta es convertirnos en un equipo. Encontrar el espíritu, el alma, es un proceso».

Fichajes millonarios… sin alma de equipo

Tottenham alineó a cinco debutantes y aún no ha terminado de gastar. Cuando cierre las operaciones de Savinho y Omar Marmoush, el desembolso del verano superará con claridad la barrera de los 350 millones de euros. Una inversión de gigante para un equipo que, por ahora, se comporta como un bloque en construcción, frágil y sin automatismos.

Mientras tanto, el golpe lo dio Brentford con una sola pieza clave: Mamadou Sangare. El centrocampista, fichado por 48 millones de euros, fue el gran agitador del partido. No le pesó el precio ni el contexto. Mandó, se ofreció, aceleró. Y firmó dos asistencias que destrozaron a un Tottenham incapaz de responder.

Sangare se estrena como si llevara años en la Premier

El técnico de Brentford, Keith Andrews, se marchó del césped con una sonrisa que lo decía todo. Su equipo no solo ganó; dio la sensación de tener las ideas mucho más claras que un rival teóricamente superior en talento individual.

«Es bastante impresionante en muchos aspectos. Nunca sabes realmente por la pretemporada qué te vas a encontrar», reconoció Andrews. «Pero sentíamos que estábamos en un buen momento y ofrecimos una actuación bastante buena».

Brentford se adelantó a varios clubes para cerrar a Sangare, y el estreno del centrocampista justificó la carrera. «Más de lo mismo de él, eso esperamos», añadió el entrenador. «Ha sido un placer trabajar con él y el club merece mucho crédito por haber cerrado ese fichaje porque podría haberse ido a otro sitio».

Andrews subrayó que Sangare no llega a un solar, sino a un núcleo ya consolidado: «Se suma a un centro del campo que ya tiene calidad. Disfruté mucho su actuación hoy. Nunca puedes estar seguro en una liga diferente, con un idioma distinto, pero es un chico humilde que parece muy hambriento».

Brentford, proyecto serio que sigue creciendo

La victoria no es un fogonazo aislado. La temporada pasada, Brentford se quedó fuera de Europa solo por la diferencia de goles. Un detalle mínimo que, sin embargo, no ha bastado para que se le reconozca como un aspirante constante a incomodar a los grandes.

Andrews lo asume con naturalidad, casi con gusto: «Esa es la belleza de este juego», sonrió. «Va de viajes, de historias, de narrativa. Solo tienes que dejarte llevar, ¿no?».

Mientras Brentford sigue escribiendo la suya con coherencia y paso firme, Tottenham intenta descubrir quién es realmente tras su carísimo lavado de cara. La Premier League no espera a nadie. Y el reloj de De Zerbi ya ha empezado a correr.