Camilo Durán lidera al Celtic con un doblete en la liga
El Celtic salió al césped con la herida de la Champions todavía abierta y una pancarta que lo decía todo: “world-class embarrassment”. Un golpe directo al orgullo tras dejar escapar una ventaja de cuatro goles en Europa. Martin O’Neill había pedido “carácter”. Camilo Durán se encargó de ponerle nombre y goles a esa respuesta.
Del bochorno europeo al rugido de Celtic Park
El ambiente en Celtic Park arrancó envenenado. El recuerdo del derrumbe continental flotaba sobre cada pase, sobre cada gesto. Y Falkirk olió la duda muy pronto.
Apenas se jugaba un minuto cuando los visitantes dispusieron de la primera gran ocasión: un balón suelto en el área que parecía perfecto para que Parkinson empujara a placer. Ahí apareció Carter-Vickers, rápido, firme, para desviar lo justo y evitar el golpe temprano. Un aviso serio.
La tensión se cortaba, pero el partido cambió de tono en un instante. Minuto 4. Scott Bain, viejo conocido del Celtic, se convirtió en protagonista por el peor motivo. Un error grosero del guardameta de Falkirk dejó el balón muerto para Camilo Durán, que olió la sangre, se abalanzó sobre el regalo y marcó el 1-0. El tanto se confirmó tras revisión del VAR. De la burla en la grada se pasó al rugido. El colombiano había encendido la noche.
Sin Callum McGregor ni Kasper Høgh, ambos fuera por lesión, el equipo de O’Neill necesitaba una figura que tirara del carro. Durán se ofreció encantado.
Durán firma el doblete y Nygren perdona la goleada
El Celtic, ya con el marcador a favor, empezó a mandar. El balón circulaba con más calma, las combinaciones se sucedían y Falkirk retrocedía cada vez más. La presión, esta vez, la soportaban los de John McGlynn.
El segundo llegó antes del descanso y llevó de nuevo la firma de Camilo Durán. Minuto 29. Kieran Tierney avanzó por la izquierda y puso un centro medido. El colombiano apareció solo, sin marca, y cruzó el remate al fondo de la red, ajustado abajo. Un golpe seco, limpio. 2-0 y sensación de control.
A partir de ahí, el protagonista pudo haber cambiado de nombre. Benjamin Nygren dispuso de una serie de ocasiones que, de haber terminado dentro, habrían convertido la noche en una goleada.
En el 33, cabeceó por encima del larguero tras un buen centro. Un minuto después, se plantó en el área, se acomodó el disparo y volvió a mandar el balón alto. En el 38, lo intentó de nuevo y esta vez fue el portero de Falkirk quien lo negó, desviando el tiro por encima del travesaño. Tres avisos claros antes del descanso. El Celtic jugaba con soltura, pero perdonaba.
La segunda parte comenzó con un guion parecido. Falkirk no se rendía. Parkinson controló en el área en el 48, giró y disparó por encima, desperdiciando una opción interesante para recortar diferencias. El Celtic respondió rápido: Nygren, otra vez, se encontró con Bain en el 50, que le sacó un remate a quemarropa tras un gran pase de Oxlade-Chamberlain.
El sueco seguía buscando su gol. En el 52 probó con un disparo con rosca desde la frontal del área, que se marchó por centímetros. El estadio respiraba tranquilo, pero la falta de contundencia dejaba una puerta entreabierta.
Un autogol enciende el tramo final
El partido parecía dormido, con el Celtic administrando la ventaja. Aun así, los de O’Neill pudieron sentenciar en el 65, cuando Scales remató de cabeza por encima tras un centro de Yang. Otra ocasión que se escapaba.
Y entonces, el giro inesperado. Minuto 72. Jacob Murrell conectó un disparo raso que Viljami Sinisalo logró rechazar, pero el rebote golpeó en Colby Donovan y terminó dentro de la portería del Celtic. Autogol y 2-1. De repente, un encuentro controlado se convertía en un final de partido incómodo.
El nerviosismo se notó. Falkirk se estiró, creyó en el empate. El Celtic, que había dominado durante largos tramos, se vio obligado a trabajar más de lo previsto. Nygren tuvo otra clara en el 76, pero volvió a mandar el balón alto. Su compañero Baur explotó de frustración, convencido de que el sueco debía haber dejado pasar el balón.
El conjunto visitante ya jugaba con todo. Sin embargo, la última palabra en ataque la tuvo de nuevo el Celtic. Osmand probó con un disparo raso en el 86, pero Bain blocó sin problemas. No hubo margen para más sobresaltos.
Tres de tres en liga, pero con aviso
El pitido final cerró una noche extraña en Celtic Park. Victoria por 2-1, pleno de tres triunfos en tres jornadas de Scottish Premiership y una respuesta, al menos parcial, al bochorno europeo.
Camilo Durán se marchó como héroe del marcador, con un doblete que sostuvo al equipo en su momento más delicado. Nygren, pese a su despliegue y sus constantes desmarques, se quedó sin premio y con una colección de ocasiones desperdiciadas que pudieron cambiar el tono del cierre.
El Celtic sigue perfecto en la liga, pero el autogol de Donovan y el sufrimiento innecesario en el tramo final dejan una pregunta flotando en el aire: ¿bastará con este carácter cuando vuelvan a mirar a Europa?






