Charlton derrota a West Ham y mantiene su racha perfecta en Championship
Charlton salió de Londres Stadium con algo más que tres puntos. Se llevó un 2-1 de carácter, mantuvo su arranque perfecto en Championship y dejó a Nuno Espírito Santo bajo una presión que ya retumba en las gradas de West Ham.
Un inicio feroz de Charlton
El partido apenas había arrancado cuando el plan de Nathan Jones quedó claro: intensidad, orden y castigo a cada error rival. Minuto 7. Saque de banda largo de Sonny Carey, un balón que parecía inofensivo hasta que Lloyd Jones lo domó con el pecho dentro del área. El capitán de Charlton se inventó una chilena y la coló por encima de Mads Hermansen. Golazo y silencio en un estadio lleno.
West Ham intentó reaccionar. Manor Solomon probó desde la frontal, pero Billy Koumetio apareció con un cabezazo providencial para desviar a córner. El susto no cambió la dinámica. Charlton olía la debilidad local y mordía cada pérdida.
En el 19, otra señal de alarma para los de Nuno: Tyreece Campbell robó a Kyle Walker-Peters, lanzó la contra y Miles Leaburn, al final de la jugada, estrelló el balón en el larguero. El segundo estaba cerca.
Carey tuvo luego el 0-2 en sus botas, entrando por la derecha, pero eligió el disparo al primer palo en lugar de soltar a Campbell, que llegaba solo por la izquierda del área. Hermansen agradeció la decisión.
West Ham apenas generó algo claro antes del descanso. Ya en el añadido, Taty Castellanos conectó un buen centro de Ollie Scarles desde la izquierda, pero su cabezazo fue manso, directo a las manos de Arthur Okonkwo. Demasiado poco para un aspirante al ascenso automático.
Charlton castiga, West Ham reacciona tarde
Tras el descanso, el guion no cambió de golpe, pero sí la contundencia de Charlton. Minuto 56: Konstantinos Mavropanos se complicó en la salida, Leaburn le apretó, robó y soltó para Campbell. El extremo no dudó. Definición seca, cruzada, al rincón inferior derecho. 0-2 y sensación de golpe casi definitivo.
El tanto despertó por fin a los locales. Al cumplirse la hora de juego, Okonkwo tuvo que demostrar por qué Nathan Jones lo lanzó directamente al once tras llegar cedido de Wrexham el jueves. Mano espectacular abajo para repeler un disparo de Joel Piroe desde la frontal. Poco después, Castellanos rozó el poste con otro cabezazo tras otro gran centro de Scarles. El acoso empezaba.
La presión se transformó en gol en el 74. Piroe, debutante cedido desde Leeds, había fallado poco antes un remate de cabeza a bocajarro. No perdonó la siguiente. Castellanos soltó un disparo potente, Okonkwo rechazó como pudo y el neerlandés apareció para reventar el balón a la red. 1-2 y un cuarto de hora de puro nervio.
El portero de Charlton volvió a sostener a los suyos con una estirada magnífica para desviar por encima del larguero un disparo de Divine Mukasa, otro recién llegado, cedido esta semana desde Manchester City. Cada intervención del guardameta valía oro.
Charlton, pese al agobio, pudo sentenciar. Joe Rankin-Costello se plantó con opción clara para el tercero, pero Hermansen respondió bien con las piernas. El partido se negó a morir.
El penalti de la agonía
Ya en el descuento, la noche pudo cambiar por completo. Andrew Kitchen señaló penalti por mano de Conor Coventry. Londres Stadium se levantó. Taty Castellanos tomó el balón. La responsabilidad, el ruido, la temporada en juego… y el balón se estrelló en la base del poste derecho de Okonkwo. El eco del golpe fue casi tan fuerte como el murmullo posterior de la grada.
Nuno no escondió el peso del momento: “Confiamos en Taty para los penaltis… empezamos mal otra vez, y nos castigaron en una situación que sabíamos que Charlton domina. Tuvimos mucha posesión, generamos, pero no fuimos lo bastante precisos en las áreas”, admitió, subrayando que siente la presión diaria en un club del tamaño de West Ham y que repetirán una y otra vez los automatismos ofensivos en los entrenamientos.
Al otro lado, Nathan Jones frenó cualquier euforia: “No podemos dejarnos llevar porque esto ahora es la norma. No es una copa, no es un partido aislado, es la liga”, avisó. Elogió la organización táctica, el trabajo defensivo en el área y fue directo con sus futbolistas clave: quiere más goles de Lloyd Jones, al que considera dominante en ambas áreas, y destacó que lo de Campbell es exactamente el tipo de definición que llevan tiempo exigiéndole. Sobre Okonkwo, fue rotundo: “Estuvo sobresaliente. Ha mostrado un deseo real de unirse al club”.
Charlton sale reforzado, pleno de victorias y con la sensación de ser un equipo serio, compacto, incómodo para cualquiera. West Ham, señalado desde el verano como favorito al ascenso, mira ya a la tabla con otra cara y a su banquillo con preguntas incómodas.
La temporada acaba de empezar, pero el margen de error en un club de este tamaño es mínimo. ¿Cuánto tiempo más tendrá Nuno para convertir la posesión en puntos?






