Chelsea y la búsqueda del delantero ideal: tres fracasos recientes
Chelsea lleva semanas persiguiendo un ‘9’ y, de momento, solo acumula portazos. Tres, para ser exactos. Tres nombres de primer nivel, tres operaciones que parecían encarriladas en algún momento… y tres negativas que obligan a Sonia Bompastor a redibujar el plan ofensivo de un equipo que viene de su temporada más pobre de cara a puerta en siete años.
Tres golpes seguidos
El primer gran objetivo era Khadija Shaw. La estrella de Manchester City, con contrato acercándose a su final, encajaba todas las casillas: goleadora probada en la WSL, acostumbrada a pelear títulos, capaz de ser referencia inmediata. Durante semanas, todo apuntaba a que vestiría de azul.
Pero Shaw cerró la puerta con la misma contundencia con la que había guiado al City a su primer título de liga en una década y a un doblete de liga y copa. Tras esa explosión goleadora, anunció que se quedaba en Manchester. Golpe directo al plan A de Chelsea.
El foco se desplazó entonces hacia el norte de Europa, a la irrupción del año: Felicia Schroder. Solo 19 años, 30 goles y nueve asistencias en la última Damallsvenskan, pieza clave en el título del Häcken y máxima goleadora en la conquista de la primera Europa Cup en mayo. Chelsea lanzó una oferta de récord mundial por la delantera sueca. Era la gran apuesta de futuro.
Demasiado tarde. Real Madrid ganó la carrera y oficializó su fichaje la semana pasada. Segundo objetivo que se escapa.
Quedaba Salma Paralluelo. Contrato terminando en Barcelona, dos goles en la última final de Champions, pretendida por la élite continental. La oportunidad perfecta para construir alrededor de una atacante que puede jugar como ‘9’ o partir desde banda. Chelsea presentó su oferta este mes.
La respuesta fue otra negativa. Según The Athletic, la propuesta no alcanzó las exigencias salariales de la internacional española, por encima del millón de libras anuales. Arsenal, Lyon, Paris Saint-Germain y el ambicioso London City se mueven por ella. El destino de Paralluelo estará en la cima de Europa, pero no en Kingsmeadow.
Un problema que los números no pueden esconder
Todo este esfuerzo en el mercado tiene una explicación muy simple: Chelsea dejó de ser fiable de cara a portería.
Los datos son contundentes. Los 44 goles de la pasada campaña en la WSL son la cifra más baja del club desde el curso 2018-19, el último en el que también se quedaron sin título de liga. Solo Leicester City, West Ham y las recién ascendidas London City Lionesses rindieron peor que las ‘Blues’ en relación a los goles esperados. La tasa de conversión de disparos de Chelsea fue la tercera más baja del campeonato, solo por encima de Leicester y West Ham.
No todo fue responsabilidad del plan de juego. Hubo factores imposibles de controlar. Sam Kerr regresó tras 20 meses lesionada justo al inicio del curso y necesitó tiempo para recuperar ritmo competitivo. Mayra Ramírez se perdió toda la temporada por un problema de isquiotibiales. Aggie Beever-Jones y Catarina Macario también arrastraron molestias.
Bompastor se vio obligada en ocasiones a desplazar a Lauren James o Alyssa Thompson al centro del ataque, fuera de su posición ideal, para tapar el agujero en la punta.
Con ese contexto, resultaba evidente que el ‘9’ debía ser prioridad absoluta. Sorprendió incluso que en enero no se atacara con más fuerza esa carencia. De ahí que los vínculos con Shaw tuvieran tanto sentido en un mercado corto de delanteras contrastadas. Rechazo de la jamaicana. Giro hacia Schroder. Nuevo no. Último intento con Paralluelo. Otra puerta cerrada.
Pocas estrellas, muchas incógnitas
El gran nombre que sigue sobre la mesa es el de Salma, pero su negativa deja un mensaje claro: Chelsea no va a entrar en cualquier subasta ni a cualquier precio. El club cree que puede encontrar más valor en otro perfil de operación.
¿Dónde está ese valor? Una de las pocas delanteras de élite que no vive una situación perfecta en su actual club es Marie-Antoinette Katoto. La francesa cambió Paris Saint-Germain por Lyon el verano pasado, en una salida tensa de la capital, llevándose con ella un registro demoledor: 180 goles en 223 partidos, máxima goleadora histórica del PSG.
Su primer año en OL, sin embargo, no fue el esperado: solo seis tantos en liga y uno en Champions, con titularidades contadas en Europa por la competencia feroz con Ada Hegerberg por el puesto de ‘9’.
Nada indica que Lyon quiera venderla. Firmó un contrato de cuatro años y su trayectoria goleadora habla por sí sola. Un curso de adaptación al estilo de Jonatan Giráldez no debería encender alarmas en el club francés.
Pero si Chelsea busca una referencia de máximo nivel, Katoto es una de las pocas estrellas que, al menos sobre el papel, no se encuentra en una situación tan intocable como otras. Y eso, en un mercado tan cerrado, ya es mucho.
Fuera de ella, los nombres de ese escalón se cuentan con los dedos de una mano. Barbra Banda, en Orlando Pride, entra inevitablemente en cualquier conversación: le queda solo un año de contrato en Estados Unidos, lo que la convierte en objetivo natural de grandes ofertas. Arrancarla de Florida, sin embargo, exigiría una operación monumental.
Temwa Chawinga acaba de atarse al Kansas City Current con un nuevo contrato de tres años tras ganar de forma consecutiva el MVP y la Bota de Oro de la NWSL. Inalcanzable a corto plazo.
Mirar un escalón por debajo
Si Chelsea decide bajar un peldaño en cuanto a estatus, aparece un nombre muy interesante: Romee Leuchter. Fichada por PSG en el verano de 2024, empezó como suplente de Katoto. Un año después, tras la marcha de la francesa, asumió el papel protagonista.
La respuesta fue contundente: máxima goleadora de la Première Ligue con 18 tantos en solo 17 titularidades. A sus 25 años, entra en el último año de contrato y tiene el perfil perfecto para un gran salto: en plena madurez, con números de élite y margen de crecimiento.
Leuchter no está todavía en el mismo escalón mediático que las grandes estrellas, pero su producción invita a pensar que puede llegar ahí. No sorprendería que figure en la lista de seguimiento de todos los gigantes europeos. Chelsea incluido.
Otra vía imita el intento con Schroder: apostar por una joya precoz y moldearla hasta convertirla en referencia mundial. El problema es obvio: futbolistas como la sueca no aparecen cada verano. Con 19 años, con ese volumen de goles y ese impacto en competiciones europeas, es una absoluta anomalía estadística.
Entre las pocas delanteras jóvenes que se acercan a ese perfil hay una que destaca: Michelle Agyemang. Internacional inglesa, 20 años, propiedad de Arsenal. Aún recuperándose de una rotura de ligamento cruzado, dejó claro en la Eurocopa 2025 que soporta la presión: sus actuaciones fueron clave para que las Lionesses defendieran el título.
El embudo está en su propio club. El acceso al primer equipo de Arsenal es ferozmente competitivo, más todavía si, como se espera, las ‘Gunners’ incorporan a Selina Cerci a un grupo de delanteras en el que ya están Alessia Russo y Stina Blackstenius.
Quitarle a Arsenal una de sus grandes promesas ofensivas rozaría lo imposible para Chelsea. Aun así, los grandes estarían cometiendo un error si no vigilan de cerca su situación, este verano y en los próximos.
Más allá de Agyemang, el mapa se llena de talento joven, sí, pero mucho menos probado. Fichajes que, por perfil, implicarían un riesgo elevado si se espera impacto inmediato.
Lo que ya tiene Bompastor
El escenario no es un drama absoluto. La plantilla no está vacía en la posición de ‘9’.
Mayra Ramírez sigue en el club, pese a haber sido relacionada con Real Madrid por ESPN a comienzos de año. El fichaje de Schroder por el conjunto blanco puede enfriar ese interés en la colombiana. Ramírez vivió un curso muy duro por su lesión de isquiotibiales, pero reapareció con su selección en junio, disputando dos partidos, una señal alentadora.
Su rendimiento en el curso 2024-25 con Chelsea fue sobresaliente y Bompastor confía en recuperar esa versión en 2026-27.
Aggie Beever-Jones también apunta a seguir, aunque su contrato termina este verano y aún no se ha hecho oficial la renovación. Lauren James y Alyssa Thompson pueden volver a actuar como soluciones de emergencia en punta si el contexto lo exige.
La experiencia del último año, sin embargo, deja una lección clara: un par de lesiones en el frente de ataque pueden desfondar la profundidad de la plantilla y comprometer la pelea por los títulos. Sobre todo cuando el problema se concentra en la zona donde se deciden los partidos: el área rival.
Chelsea no necesita solo una delantera más. Necesita a la pieza que cambie la cara del equipo en los metros finales.
La WSL no espera a nadie. Y mientras los grandes nombres dicen que no, la pregunta se hace más insistente en Londres: ¿quién será la ‘9’ que devuelva a las ‘Blues’ a la cima?





