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Christos Tzolis: el nuevo ídolo del Arsenal tras su fichaje de 34 millones

En el Arsenal se habla de Vinicius Jr, de si el campeón de la Premier League será capaz de añadir otra superestrella a su banda izquierda este verano. Pero en Girona, durante un amistoso aparentemente rutinario de pretemporada, el recordatorio fue claro: ese carril ya tiene dueño nuevo. Se llama Christos Tzolis.

El griego necesitó muy poco tiempo para presentarse. En su debut, recibió abierto en la izquierda, encaró con descaro, se metió hacia dentro con determinación y ajustó un disparo raso al palo largo. Un leve desvío, sí, pero la intención y la personalidad iban limpias de rebote. Para un jugador que acaba de aterrizar, fue una declaración.

Un fichaje de 34 millones que no mira por el retrovisor

Tzolis habla desde la concentración del Arsenal en España, en su primera rueda de prensa tras cerrar su traspaso de 34 millones de libras desde Club Brugge. Llega con unas cifras que imponen respeto: 51 contribuciones de gol en 52 partidos la pasada temporada. Y, sin embargo, su tono no es de estrella consagrada, sino de futbolista que sabe que en Londres nada se regala.

Mientras el club explora el mercado por un extremo izquierdo de primerísimo nivel, su respuesta es frontal cuando le preguntan si le inquieta que llegue alguien por delante de él.

“Obviamente tengo confianza como jugador, así que no pienso en el futuro ni en lo que el club hará en esta posición”, explica. Su foco está en otra parte. “Pienso en cómo mejorar y adaptarme lo más rápido posible al club, porque tengo la oportunidad de entrenar directamente con el equipo desde el principio de la temporada, jugar los amistosos y luego ir a los partidos oficiales”.

Ahí ve su ventana. Desde ya. “Es una oportunidad para jugar desde el principio, y luego depende de mí mostrar las cualidades y lo que puedo aportar al equipo. Estoy bastante seguro de que lo mostraré en los próximos partidos”.

Su historia con el Arsenal empezó en Salónica. Estaba en su ciudad natal cuando su agente le avisó de que el campeón inglés iba en serio. Hubo otros intentos, otros clubes tratando de colarse en la operación. Pero tras un par de conversaciones con Mikel Arteta, su decisión quedó fijada.

Arteta, Trossard y el reto de convertirse en ídolo

En el club, Arteta está convencido de que Tzolis puede ocupar ese espacio emocional que deja Leandro Trossard, ya en el Besiktas, un jugador que se ganó el cariño de la grada a base de inteligencia, goles y trabajo silencioso. No todos los aficionados lo ven aún tan claro. Tzolis lo sabe, y no se esconde.

Sobre lo que le pide el técnico, es tajante: “No quiere que haga las cosas de forma diferente a como las hacía en Club Brugge”. La orden es sencilla y exigente al mismo tiempo: autenticidad. “Creo que tengo que ser yo mismo y mostrar en el campo toda la pasión y el deseo de ganar. Porque realmente me gusta ganar partidos y darlo todo”.

Ahí se agarra: al esfuerzo. “Si doy el 100 por cien en cada partido, en cada duelo, ¿a quién no le gusta eso? Es lo mejor para un futbolista y así siempre tienes el apoyo de los aficionados”.

Directo. Creativo. Trabajador. Son los tres rasgos que él mismo destaca. Dentro del vestuario, sin embargo, estos días se habla de otra cosa: su motor.

Nace “Leonidas” en la pretemporada del campeón

En una de las grandes pruebas físicas de la pretemporada, un exigente recorrido de 1,4 kilómetros a máxima intensidad —tramos de 20, 40 y 60 metros de ida y vuelta, cinco repeticiones cada uno—, el nuevo fichaje terminó primero. El rendimiento impresionó tanto a los preparadores que uno de ellos le bautizó con un apodo que ha cuajado rápido: “Leonidas”, por el personaje interpretado por Gerard Butler en la película 300.

Él baja el volumen del elogio. “No están todos los jugadores aquí”, recuerda con humildad. “Todavía hay algunos que tienen que hacer las pruebas, por supuesto. Pero de momento soy el primero en el test físico. Es bastante duro”.

Tiene una explicación. “Tenía la ventaja de que empecé la pretemporada también con Brugge, así que ya llevaba dos semanas entrenando y siempre quise mantenerme en forma durante el verano para estar listo. Llegué preparado, con un buen nivel físico, y estaba contento de poder demostrarlo aquí también”.

El apodo encaja por más motivos. Llega para ocupar el hueco de otro “Leo”, Trossard, y procede de una “pequeña fuerza griega” que ahora se planta en el corazón de un vestuario que apunta a todo. Él mismo se define como un atacante moldeado observando a uno de los grandes de este siglo: David Villa.

“Su estilo corporal es similar al mío”, explica. “No somos los más altos como delanteros, pero en términos de definición, él era de máximo nivel”. No se compara, pero sí se reconoce en su mapa de movimientos. “No digo que esté al nivel de David Villa, pero tenemos algunas similitudes. Él no era un ‘9, 9’. Era un delantero interior, un jugador de ‘pocket’ por la izquierda que siempre iba a por el gol”.

Ahí se ve Tzolis. “Yo me veo así porque no soy siempre un extremo abierto típico. Me meto mucho hacia dentro y Villa, como extremo/delantero interior, era de máximo nivel”.

El eco de Alexis y el dorsal 17

Su otra gran referencia lleva acento chileno y está grabada en la memoria del Emirates: Alexis Sánchez. No es casualidad que haya elegido el mismo dorsal 17 que lució el ex del Barça y del Arsenal cuando llegó en 2014.

“Por supuesto, vi mucho fútbol y él fue un jugador top para el Arsenal como extremo izquierdo”, admite. “Es uno de los jugadores en los que me fijaba cuando era más joven. Y también veo algunas similitudes con él”.

El número, sin embargo, llegó por descarte más que por devoción. “No es la razón por la que tomé el 17. Era más que no había muchas opciones en los números bajos, y también estaban disponibles el 18 y el 19. Ya los había tenido en el pasado, así que no quería usarlos otra vez”.

La elección final le deja un listón evidente. “Así que fui a por el 17. Es bonito. Alexis Sánchez tuvo el 17, así que espero tener el mismo éxito”.

Dentro de un vestuario que huele a título

Tzolis aterriza en un club que persigue algo que no se ve en el norte de Londres desde los años 30, cuando Herbert Chapman construyó una dinastía: defender el título de liga. La tarea intimida desde fuera. Desde dentro, el griego detecta otra cosa: una cultura.

Cuando le preguntan qué le ha sorprendido más del día a día en el Arsenal, no habla de estrellas ni de instalaciones. Habla de hábitos. “El calentamiento previo en el gimnasio antes de ir al entrenamiento, la intensidad y lo en serio que se lo toma todo el mundo”, describe. “Desde los ejercicios de gimnasio hasta las sesiones de recuperación, todos son exigentes y tratan de hacerlo lo mejor posible, y eso muestra los estándares de alto nivel de este equipo”.

Incluso en julio, no hay concesiones. “Incluso en pretemporada, todos están serios para los amistosos, para los entrenamientos, para cada ejercicio. Por supuesto que lo esperas, pero no lo sabía antes”.

Lo que ve en el césped de la ciudad deportiva le confirma que ha caído en un grupo con hambre. “Cuando veo los entrenamientos y lo hambriento que está cada jugador en cada tarea, eso significa que todos están listos para competir al máximo nivel. Y cuando eres jugador del Arsenal, quieres competir por cada título posible”.

Ahí no se conforma con la Premier League. “No se trata solo de la Premier League, se trata de todas las competiciones en las que jugamos. Y veo una mentalidad clara y que todos están en la misma página para ganar títulos aquí. Lo he visto en los entrenamientos, y cuando entrenas así, en el partido es aún mejor”.

Lección de Brujas y una mirada al futuro

El griego ya sabe lo que es llegar a un campeón y ver cómo el título se escapa al año siguiente. Le ocurrió en Club Brugge hace dos temporadas. De esa experiencia saca una lectura que choca con el tópico.

“Para defender un título creo que no tienes que pensar en ello”, asegura. Y le da la vuelta a la presión. “Es más o menos más difícil para los otros equipos porque la presión está ahí, no en el equipo que ganó el título”.

En un verano en el que el ruido del mercado sitúa al Arsenal en todas las conversaciones, Tzolis se mueve por una línea mucho más simple: ser él mismo, correr más que nadie y atacar la portería rival con la misma ferocidad con la que lo hacía en Bélgica.

En Girona ya dejó una primera pincelada. Si mantiene esa mezcla de descaro, físico y hambre en la banda izquierda, la gran pregunta no será si llega otro extremo. Será cuánto tardará el Emirates en gritar su nombre como si llevara toda la vida ahí.

Christos Tzolis: el nuevo ídolo del Arsenal tras su fichaje de 34 millones