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Craig Gordon se despide a los 43 años: una leyenda del fútbol escocés

EDIMBURGO — Craig Gordon, el eterno guardián de la portería escocesa, ha dicho basta. A sus 43 años, el arquero de Heart of Midlothian anunció este jueves su retirada del fútbol profesional, cerrando una carrera que lo llevó a ser el jugador de más edad entre los más de 1.250 convocados al último Mundial.

Lo hizo a su manera, sin estridencias, a través de un mensaje en video en redes sociales. Directo al corazón de la hinchada escocesa.

“Ha sido un privilegio representaros”, dijo el portero, que vistió también las camisetas de Celtic y Sunderland. “Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Desde el fondo de mi corazón, gracias”.

Un adiós sencillo, pero cargado de peso emocional para una afición que lo vio resistir lesiones, competir con generaciones distintas y regresar siempre al máximo nivel.

Gordon viajó al Mundial como uno de los veteranos del torneo y, aun así, aceptó un papel secundario. No disputó ningún minuto: fue suplente en los tres partidos de la fase de grupos por detrás de Angus Gunn, que la semana pasada firmó por San Jose Earthquakes en la Major League Soccer. Otro relevo generacional consumado, esta vez definitivo.

Su historia con la selección empezó dos décadas atrás. Debutó con Escocia en 2004 y acumuló 84 internacionalidades, cifra que lo sitúa quinto en la lista histórica de apariciones con el combinado nacional. No son solo números: son años de sostener a un equipo en reconstrucción, de noches frías y clasificatorios agónicos, de paradas imposibles que alargaron sueños.

En el contexto del Mundial, su figura adquirió un matiz casi simbólico. Era el más veterano de todos los convocados, aunque no el de mayor edad en pisar el césped: ese registro quedó en manos de Cristiano Ronaldo, que cumplió 41 años en febrero y sí llegó a jugar. Gordon, en cambio, asumió el rol silencioso del líder en la sombra, el que guía en el vestuario aunque ya no tenga el foco del campo.

Su retirada deja un vacío evidente en Heart of Midlothian y en la selección, pero también marca el cierre de una era para la portería escocesa. Durante años, el debate sobre quién debía ser el número uno siempre pasaba por su nombre. Ahora, la conversación cambia de protagonistas.

Gordon se marcha con algo más que estadísticas y apariciones. Se va como el ejemplo de una carrera alargada al límite, de un profesional que supo reinventarse y mantenerse competitivo hasta los 43 años. Y deja una pregunta flotando sobre el fútbol escocés: quién será capaz de ocupar, no solo su lugar bajo los tres palos, sino el peso de su legado.