Declan Rice desafía los límites: ¿más de 60 partidos otra vez?
Declan Rice no quiere escuchar hablar de límites. Ni de dosificación. Ni de freno de mano. El centrocampista de Arsenal insiste en que su cuerpo puede soportar otra temporada por encima de los 60 partidos, pese a las preocupaciones del club tras verlo jugar con dolor durante el último Mundial.
La cifra asusta: 69 encuentros la pasada campaña entre Arsenal y la selección de Inglaterra. En plena Copa del Mundo, el propio Rice admitió que había estado lidiando con un dolor neural en la espalda y los isquiotibiales, consecuencia de una lesión sufrida en diciembre. Llegó a necesitar una inyección analgésica para poder seguir compitiendo. Aun así, casi no levantó el pie del acelerador.
En el club lo miran con lupa. A sus 27 años, apenas dispuso de tres semanas de descanso antes de regresar a los entrenamientos, una semana antes de la Community Shield. El mensaje interno es claro: controlar la carga, evitar que el motor se recaliente.
Pero Rice no se esconde.
“Creo que en las últimas seis temporadas, incluso desde mis días en West Ham cuando estaban en Europa, he jugado más de 60 partidos cada año”, recordó. “Así que creo que es sostenible porque he demostrado que puedo hacerlo”.
Un pulmón que no se apaga
La planificación de Arsenal intentó repartir responsabilidades. Rice empezó esta temporada entrando desde el banquillo, sustituyendo a Bruno Guimarães en la victoria ante Manchester City en Cardiff. Desde entonces, ha sido titular en todos los partidos del equipo, mientras el regreso de Guimarães tras su lesión se maneja con más cautela.
Uno de los grandes motivos por los que Arsenal desembolsó 75 millones de libras para fichar al centrocampista brasileño procedente de Newcastle fue precisamente aliviar la carga sobre Rice. La teoría sonaba perfecta. La práctica, no tanto: en la victoria del miércoles en la Champions League en el campo del Napoli, Rice disputó los 90 minutos. Mikel Merino fue el que dejó su sitio a Guimarães.
Rice lo asume como parte de su rol. No solo es una pieza clave. Es el jugador que nunca quiere salir.
“Se trata de mantenerlo, de mantener el nivel y la consistencia en las actuaciones”, explicó. “Para mí, eso es lo principal: aparecer cada semana, dar una buena versión de mí mismo y ayudar al equipo a ganar. He tenido la suerte de poder hacerlo. Y tengo mucha hambre de volver a hacerlo esta temporada”.
El precio del Mundial y la obsesión por competir
Arsenal le ofreció más vacaciones tras el Mundial. Más margen para que el cuerpo respirara después de una temporada que mezcló Premier League, Champions League y un torneo veraniego en condiciones extremas. Rice no quiso alargar el descanso. Quería estar listo desde el primer día.
Él mismo admite que el torneo le pasó factura. “Creo que todo el mundo sabía que tenía un problema neural en el isquiotibial”, señaló. La combinación fue demoledora: una Premier exigente, la Champions al máximo ritmo y un Mundial disputado bajo un calor sofocante.
“Encima de una temporada de Premier League tan exigente, la Champions League, y luego jugar un Mundial en ese calor, realmente te pasa factura”, reconoció. “Soy un jugador que sale al campo, quiere estar fresco y dar el 100% cada vez que me pongo la camiseta de Inglaterra. Sí, hubo momentos en los que me sentí realmente, realmente bien y momentos en los que no me sentí tan bien. Hubo algunas cosas que me frustraron, conmigo mismo, por no sentirme al 100%. Es una de esas cosas que simplemente tuve que gestionar”.
Pese a todo, hoy se siente distinto. “Me siento realmente bien en este momento, en muy buena forma, así que vamos a hacer que continúe”, aseguró. Habla de frescura, de energía renovada. De estar “refrescado”, después de haber pasado por una fase en la que todo costaba más de la cuenta.
Inglaterra le espera… y Arsenal se inquieta
La carga no va a bajar. Rice apunta a estar en la lista de Thomas Tuchel para los próximos partidos de la Nations League, con duelos ante España, Czechia y Croatia. Se espera que forme parte del grupo cuando se anuncie la convocatoria el próximo viernes.
La incógnita está en el minutaje. ¿Todos los partidos? ¿Todos los minutos? Arsenal, que también quiere proteger a Bukayo Saka, probablemente pedirá que ambos dispongan de una nueva oportunidad para descansar. La batalla, en este caso, no es solo táctica. Es física. Y también política entre club y selección.
Rice, mientras tanto, no cambia el discurso. Sabe que vive en el límite, pero no quiere soltar el volante. Lleva seis años superando la barrera de los 60 encuentros. No ve motivos para detener esa racha ahora.
La temporada apenas empieza. El calendario se aprieta. Arsenal sueña con todo. La pregunta es sencilla y brutal: ¿cuánto tiempo más podrá Rice seguir jugando al borde del máximo sin que el cuerpo le pase la factura definitiva?





