Despedida a Franco Baresi en Milán: un homenaje eterno
En Milán, el último catenaccio fue para despedir a Franco Baresi.
Miles de personas abarrotaron las calles el martes para decir adiós al legendario capitán del Milan, fallecido la semana pasada a los 66 años tras un periodo de problemas de salud. No era un funeral cualquiera. Era la ciudad entera despidiendo a su defensa definitivo.
Una ciudad vestida de rossonero
La Basílica de Sant'Ambrogio se convirtió en el corazón emocional de Milán. Afuera, una marea de bufandas rossoneras, camisetas con el número 6 y banderas ondeando en silencio. Dentro, algunas de las figuras más grandes de la historia del club ocupaban los bancos: Paolo Maldini, Marco van Basten, Clarence Seedorf, Roberto Baggio, Alessandro Costacurta. Nombres que definieron eras, reunidos para honrar al hombre que las sostuvo desde atrás.
Baresi no fue solo un capitán. Fue el capitán. Quince temporadas con el brazalete, 719 partidos con el Milan, 33 goles desde el centro de la defensa y 18 títulos levantados: seis Serie A, tres Champions League, cuatro Supercopas italianas, tres Supercopas de la UEFA y dos Mundiales de Clubes. Un palmarés que explica por qué su figura trasciende generaciones.
Su número 6 se retiró cuando colgó las botas. En 2020, el club lo nombró presidente honorario. El Milan no solo lo recordaba; lo institucionalizó como parte de su identidad.
Del Mundial del 82 al drama del 94
Italia también lloró a uno de sus grandes. Baresi fue internacional en 81 ocasiones y formó parte de la selección que conquistó el Mundial de 1982. Doce años después, en 1994, regresó a una final mundialista ya como capitán azzurro, en aquel duelo agónico ante Brasil que se decidió en los penaltis. Ese contraste —la gloria absoluta y la derrota más cruel— marcó una carrera que siempre se movió en el máximo nivel competitivo.
Su estilo, sobrio y feroz, convirtió la palabra “líbero” en algo casi poético para una generación de aficionados. Ordenaba, mandaba, corregía. Hacía sencillo lo que para otros era imposible.
Un adiós global
La actualidad del club quedó en segundo plano. La plantilla del AC Milan se encuentra en Australia en plena gira de pretemporada, pero algunos jugadores del primer equipo que no viajaron acudieron al funeral. Entre ellos, el delantero estadounidense Christian Pulisic, presente en una ceremonia que unió pasado y presente del club.
La imagen era elocuente: las leyendas en los bancos delanteros, las nuevas caras unos metros más atrás, todos bajo las mismas bóvedas históricas, todos mirando hacia el mismo féretro. La continuidad de una camiseta resumida en un solo hombre.
El homenaje no se detendrá en la basílica. El AC Milan rendirá tributo a su ex capitán antes del amistoso contra el Inter este miércoles. Un derbi fuera de casa, un clásico en cualquier contexto, que por una noche tendrá un significado distinto: el de recordar al defensa que convirtió San Siro en su fortaleza y al Milan en un símbolo de hierro.
En Milán, el mito ya no juega. Pero el número 6 seguirá marcando la forma en que se entiende la defensa, el liderazgo y la lealtad a unos colores.






