Dummigan brilla en el regreso del césped del Brandywell con un golazo
Dummigan inaugura el nuevo césped del Brandywell con un golazo y Derry City pasa por encima de Drogheda United
El regreso del césped natural al Ryan McBride Brandywell Stadium tuvo el guion soñado para Derry City: dominio, fútbol fluido y un gol para enmarcar de Cameron Dummigan en la primera parte, coronado en el descuento por Adam O'Reilly para cerrar un triunfo cómodo ante un Drogheda United siempre a remolque.
Un arranque mandón… y un aviso
Derry salió decidido a marcar territorio desde el primer minuto. A los tres, James Olayinka rompió líneas con una carrera potente, su disparo salió mordido, pero se convirtió en una asistencia perfecta para Michael Duffy. El estadio ya cantaba gol, pero Luke Dennison se hizo enorme bajo palos y frustró el 1-0 a quemarropa. Primera señal de que la noche no sería sencilla para los visitantes.
El asedio local no tardó en subir de tono. A los 25 minutos, Adam O'Reilly filtró un pase inteligente hacia la banda izquierda para la incorporación de Brandon Fleming. El centro del lateral se desvió y cayó muerto en el área para Olayinka, que llegó de cara y la enganchó de interior, de primeras, a media altura. El balón superó a Dennison… pero se estrelló con violencia en el larguero. El Brandywell contuvo la respiración. Derry ya había generado dos ocasiones claras y el marcador seguía inmóvil.
El latigazo de Dummigan
La resistencia solo aguantó tres minutos más. En el 28, Cameron Dummigan, reciente ganador del premio a Gol del Mes de mayo, volvió a sacar brillo a su bota. Recibió a unos 25 metros, levantó la cabeza y soltó un derechazo con efecto que voló hacia la escuadra izquierda de Dennison. Un disparo imparable, de esos que el portero solo sigue con la mirada. Golazo y explosión de júbilo en el estreno del nuevo césped.
Drogheda intentó responder de inmediato. Pasada la media hora, Thomas Oluwa encontró un resquicio en la frontal, se giró y buscó portería con un disparo desde dentro del área. La pelota superó a Eddie Beach, pero rozó la parte superior del travesaño antes de marcharse por encima. Un suspiro de alivio para los locales, un recordatorio para Derry de que el partido aún no estaba cerrado.
La respuesta fue volver a acelerar. Liam Boyce, siempre fino entre líneas, filtró un pase preciso hacia la derecha para Duffy. El extremo controló y, casi sin ángulo, soltó un disparo potente cerca del área pequeña. Dennison, otra vez, voló para mantener con vida a los suyos.
Control total tras el descanso
La segunda parte arrancó con el mismo guion: Derry mandando, Drogheda resistiendo. Nada más reanudarse el juego, Duffy volvió a rozar el gol. Recibió escorado a la derecha del área, armó un disparo con caída envenenada y superó a Dennison, ya batido. El balón, sin embargo, cayó sobre el techo de la portería. Otra ocasión clara que mantenía a Drogheda dentro del partido solo en el marcador, no en las sensaciones.
El conjunto local manejó el ritmo con autoridad. Dummigan y O'Reilly marcaron el compás en la medular, Olayinka atacó espacios, y la zaga formada por Barry Cotter, Connor Barr, Patrick McClean y Fleming apenas concedió grietas. Drogheda, pese a los cambios introducidos por Kevin Doherty, nunca encontró una racha de posesión prolongada que hiciera dudar a la grada.
El susto de Markey y el golpe final
La única nota negativa para Derry llegó en el tramo final. En el 69 había entrado Darragh Markey por James McClean, pero el centrocampista, que arrastraba problemas en el tendón de Aquiles, se resintió en el 82. Se tiró al suelo, gesto de dolor, y tuvo que ser sustituido por Rob Slevin. Un contratiempo serio en una noche por lo demás plácida.
El marcador, sin embargo, pedía una sentencia. Y llegó en el 93, con Drogheda ya volcado y Derry oliendo sangre al contragolpe. Una transición rápida dejó a Michael Duffy con espacio y tiempo para decidir. El extremo no se puso nervioso: levantó la cabeza y sirvió un pase medido al corazón del área. Allí apareció O'Reilly, que llegó en carrera y, con un toque sereno de interior, colocó el balón lejos del alcance de Dennison. 2-0 y partido cerrado.
Una noche redonda para el Brandywell
Con el pitido final de Alan Patchell, el Ryan McBride Brandywell Stadium celebró algo más que tres puntos. El regreso al césped natural vino acompañado de una actuación sólida, un gol para los resúmenes de la temporada y la sensación de que este Derry City se siente cada vez más cómodo en su propio guion: intenso, protagonista y con pegada.
Si el estreno del nuevo tapete tenía que enviar un mensaje al resto de la liga, Dummigan y compañía se encargaron de que fuera alto y claro.






