futbolalinstante full logo

La emoción del calendario para los aficionados del Everton

La mañana en la que todo se ordena en la vida de un aficionado de Everton no es la del primer partido, ni la del último suspiro de temporada. Es ésta: la del calendario. La del café en la mesa, el móvil en la mano y la mirada fija en una hora concreta: las 10.00.

Cinco minutos antes de que la Premier League pulse el botón y libere el listado completo del curso 2026/27, el murmullo ya recorre los correos de la oficina, los grupos de chat, las peñas repartidas por el país. No son solo fechas. Son bodas que se mueven, vuelos que se reservan, navidades que se reorganizan. Es la columna vertebral del año.

El peso de Goodison y el eco del pasado

Everton sabe bien lo que significa una fecha bien colocada. Hace dos temporadas pidió a la Premier terminar fuera de casa para que el último baile en Goodison Park tuviera su propio escaparate: penúltima jornada, sin competir con posibles finales por el título o dramas por el descenso. La liga aceptó. El viejo estadio, en una tarde dedicada casi en exclusiva a él.

El curso pasado, el péndulo se fue al otro extremo: inicio lejos de casa, final también a domicilio. Un calendario que obligó a los aficionados a vivir los dos extremos de la campaña en carretera y que dejó otra cicatriz: los dos partidos entre Navidad y Año Nuevo también fuera. Un maratón para el bolsillo y la paciencia del seguidor que no falla.

Por eso, la pregunta flota en el aire antes de que se publiquen los nuevos emparejamientos: ¿cambiará esta vez? ¿Habrá un arranque o un cierre frente a su gente en Hill Dickinson Stadium, el nuevo hogar que ya empieza a forjar su propia historia?

Sur, capital y esa sensación de ritual

Para muchos, el calendario se lee como un mapa emocional. Los viajes al sur se han convertido en una tradición reciente. Antes eran escapadas de verano, con sol y playa como telón de fondo. Últimamente, el guion se torció: Bournemouth en diciembre, Brighton en enero la pasada campaña, y un doblete de enero el año anterior. Frío, bufanda y madrugones.

También está Londres. La temporada pasada, Everton encadenó cinco visitas consecutivas a la capital para cerrar la liga. Cinco desplazamientos seguidos a la misma ciudad, una rareza incluso en un campeonato tan saturado de televisión y horarios cambiantes. No fue casualidad en términos de programación, pero sí un golpe para quienes viven cada jornada como un viaje de ida y vuelta.

La memoria, inevitablemente, devuelve una imagen distinta. Vuelve a 2021. Goodison Park lleno por primera vez tras la pandemia. Un 3-1 contra Southampton. Goles de Richarlison, Abdoulaye Doucouré y Dominic Calvert-Lewin. Más que un resultado, una descarga eléctrica. El ruido, el rugido, la sensación de volver a sentirse vivo en un estadio de fútbol. Esos días también nacen de un simple listado de partidos.

Expectación, debates y un embargo que quema

Dentro del club y en las redacciones, las fechas ya están sobre la mesa. Bajo embargo hasta las 10.00, guardadas como si fueran un secreto de Estado. Eso no impide los primeros choques de opinión. Un aficionado ve en la secuencia de partidos un “run” terrorífico, una cuesta de enero adelantada. Otro, más optimista, detecta un posible arranque dulce por un detalle concreto del orden de los rivales. Nada de eso puede hacerse público todavía. La norma es clara.

Lo que sí se sabe es el marco general. La Premier arrancará el fin de semana del sábado 22 de agosto, con encuentros también el domingo 23 y el lunes 24, y la posibilidad de abrir fuego ya el viernes 21. El cierre, como siempre, será a una sola voz: domingo 30 de mayo de 2027, todos los partidos al mismo tiempo, alrededor de las 16.00, a falta de confirmación definitiva.

La televisión, como siempre, moverá piezas. Los primeros partidos seleccionados para emitirse en directo se esperan junto al anuncio del calendario completo, con ese abanico que va del viernes al lunes. Entre los aficionados de Everton hay un ruego silencioso: que no toque debutar un lunes. Un inicio de curso con vuelta al trabajo al día siguiente siempre deja un sabor extraño.

Un calendario distinto, una temporada más comprimida

La estructura del año también cambia. Habrá solo dos parones de selecciones en la primera mitad de la temporada, en lugar de los tres habituales. El de septiembre será largo: tres semanas, desde el lunes 21 hasta el regreso de la liga el fin de semana del 10-11 de octubre. La competición volverá a detenerse el fin de semana del 14-15 de noviembre.

En total, la Premier se articulará en 33 jornadas de fin de semana y cinco programaciones entre semana. A eso habrá que sumarle los ajustes que siempre llegan por culpa de las copas nacionales y los partidos aplazados. Un puzle que se irá recomponiendo sobre la marcha.

Mirando a los derbis y a las nuevas visitas

Hay una costumbre no escrita entre los hinchas de Everton. Una vez conocido el rival del primer día, los ojos vuelan de inmediato hacia otra línea del calendario: los derbis. Cuándo, dónde, en qué momento del curso se jugarán los Merseyside derbies. Tras lo ocurrido la temporada pasada, nadie quiere recrearse en viejas heridas, pero el deseo es evidente: cambiar la narrativa en 2026/27, golpear al vecino y darle otro tono al año.

El nuevo hogar, Hill Dickinson Stadium, también tendrá sus propias efemérides. Esta campaña vivirá las primeras visitas de los tres recién ascendidos desde Championship: Coventry City, Ipswich Town y Hull City. Tres clubes, tres historias, tres aficiones que pisarán por primera vez el estadio.

En el caso de Coventry City, el morbo es inevitable. El equipo campeón del ascenso está dirigido por un viejo conocido: Frank Lampard, exentrenador de Everton. Su regreso, ahora al frente de un rival, se presenta cargado de matices. La sensación general es que recibirá una buena acogida cuando cruce la línea de banda del nuevo feudo blue. No deja de ser una vuelta a casa, aunque sea desde el banquillo visitante.

Entre el Mundial y la rutina de siempre

Mientras el mundo del fútbol sigue girando alrededor del Mundial, en Inglaterra se vive este día como una pequeña ceremonia doméstica. Una pausa en la conversación global para volver a lo cotidiano: quién será el primer rival, dónde tocará viajar en Boxing Day, cómo se dibuja el último día de liga.

Para Everton, ya sin la carga simbólica del “último año en Goodison Park” ni el impacto del estreno en Hill Dickinson Stadium, la temporada 2026/27 se presenta, en teoría, como una campaña “normal”. Pero nada es realmente normal cuando se trata de este club y su gente. Cada desplazamiento, cada noche bajo los focos, cada derbi, cada regreso de un viejo técnico, empieza a escribirse hoy, en un simple documento de fechas y rivales.

El calendario todavía no ha hablado en público. Cuando lo haga, en cuestión de minutos, marcará mucho más que 38 jornadas. Dibujará el mapa emocional de todo un año para una afición que ya está preparada para seguir a su equipo, otra vez, a cualquier rincón del país.