Mohamed Salah: ¿Arabia Saudí, MLS o última aventura en Europa?
Mohamed Salah ya vive en territorio desconocido. Por primera vez en casi una década no pertenece a Liverpool, no tiene dorsal en Anfield ni rutina en Melwood. A sus 34 años, el egipcio ha cruzado la puerta de salida tras nueve temporadas históricas que lo dejaron como el tercer máximo goleador del club. Ahora es agente libre… y uno de los nombres más codiciados del mercado mundial.
El martes, mientras medio planeta miraba hacia otro lado, Salah se vio atrapado en un drama de Copa del Mundo. Egipto ganaba 2-0 a Argentina en el minuto 78. Tenían al campeón del mundo contra las cuerdas. Acabaron perdiendo 3-2, con un gol de Enzo Fernández en el tiempo añadido que dejó a todo un país desplomado. El torneo se terminó para él de la forma más cruel.
Y justo cuando el ruido del Mundial empieza a bajar, el ruido del mercado sube.
Llamadas desde Arabia y la MLS
Fabrizio Romano, una de las voces más influyentes en el mercado de fichajes, ha puesto nombre y acento al escenario que se abre para Salah. En su canal de YouTube desveló que no solo hay interés, sino contactos reales.
Arabia Saudí vuelve a escena. No es un capricho repentino: según Romano, los clubes saudíes llevan “dos o tres años” situando a Salah en lo más alto de su lista de objetivos. Ya en su día Al-Ittihad lanzó una ofensiva descomunal: una oferta de 150 millones de libras en el último día de mercado hace tres veranos. Liverpool resistió entonces. Hoy, el contexto es radicalmente distinto: el delantero está libre.
Esta vez no hace falta negociar un traspaso. Solo hay que convencer al jugador… y asumir un salario a la altura de su estatus. Salah cobraba alrededor de 400.000 libras semanales en Liverpool. Cifra de súper élite, solo al alcance de unos pocos.
Ahí entra Arabia Saudí con su músculo financiero. Ahí entra también otra liga que lleva tiempo creciendo en silencio: la MLS.
Romano aseguró que desde Estados Unidos ya se han producido llamadas para “entender la situación” de Salah. No hay acuerdo, ni negociación avanzada, pero sí un interés lo bastante serio como para levantar el teléfono. La idea es clara: si el egipcio abre la puerta, la MLS está dispuesta a intentar convertirlo en su próximo gran icono global.
¿Retirada dorada o última batalla en la élite?
La ecuación no es sencilla. A sus 34 años, Salah sigue siendo un futbolista capaz de decidir partidos al máximo nivel. Su físico, su disciplina y su competitividad sostienen la sensación de que todavía podría rendir en la élite europea. No es un veterano al que haya que esconder. Sigue siendo una amenaza.
Por eso, aunque Arabia Saudí y la MLS aparezcan como destinos naturales para un último gran contrato, no se puede descartar que el propio jugador sienta que aún no ha escrito el último capítulo de su carrera en Europa. La etiqueta de “semirretirada” que muchos asocian a esos campeonatos pesa. Y Salah nunca ha dado la impresión de conformarse con un papel secundario.
El problema es otro: muy pocos clubes europeos pueden acercarse a las cifras salariales que ha manejado en Liverpool. La libertad de ficharlo sin traspaso se compensa con un sueldo colosal y un estatus que condiciona cualquier proyecto deportivo. El círculo de candidatos se reduce de forma drástica.
Tiempo para decidir… y un vacío en Anfield
Romano apuntó que la decisión no será inminente. Salah y su agente, Ramy Abbas, quieren tomarse un respiro tras el mazazo del Mundial. Egipto ha quedado fuera de la forma más dolorosa posible, y el jugador necesita desconectar antes de elegir el que probablemente será el contrato más importante de la recta final de su carrera.
Mientras tanto, Liverpool se acostumbra a una realidad extraña: el once a la derecha ya no pertenece a Salah. Ese hueco en la banda no es solo táctico. Es emocional. Durante nueve años, cada ataque red llevaba su sombra, su amenaza, su zurda recortando hacia dentro. Ahora, cuando arranque la nueva temporada, Jürgen Klopp ya no estará, y tampoco el egipcio. Anfield cambiará de piel.
El mercado, en cambio, apenas empieza a calentarse. Arabia Saudí espera con la chequera abierta. La MLS tantea el terreno. Europa observa, consciente de que quizá aún haya una oportunidad para ver a Salah una vez más en la gran escena.
La pelota está en los pies del egipcio. ¿Elegirá el oro, el nuevo escaparate americano o un último baile en la cima del fútbol europeo?





