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El error de Bento en Al-Nassr reabre el debate sobre su fiabilidad

Al-Nassr ganó, pero el vestuario salió del estadio con una pregunta incómoda flotando en el aire. Bento volvió a quedar señalado. El guardameta brasileño cometió un fallo grave en la victoria 2-1 ante Abha, en la sexta jornada de la Roshn League, y el debate sobre su fiabilidad se encendió de nuevo.

Durante buena parte del encuentro, Al-Nassr manejó el resultado y el ritmo. Tenía el marcador a favor y el control parecía suficiente para cerrar la noche sin sobresaltos. Hasta que llegó el minuto 75.

El golpe de Fekir y un balón que quema

Nabil Fekir se plantó frente al balón para ejecutar un libre directo. El francés conectó un disparo engañoso, no especialmente violento, pero con la suficiente intención para poner a prueba los reflejos del portero rival. Bento reaccionó tarde, no logró blocar ni desviar con contundencia y el balón terminó en la red de manera incomprensible para muchos de los presentes.

El gol dejó helados a los aficionados de Al-Nassr. No solo por la forma en que entró, sino por el contexto: el equipo estaba encaminado hacia una victoria relativamente tranquila y el error devolvió a Abha al partido.

Para Abha, el tanto tuvo un valor simbólico añadido. Fue su primer gol de falta directa en la Pro League desde octubre de 2023, cuando Saad Baqir marcó ante Al-Shabab. Una estadística que subraya aún más el peso del fallo del brasileño.

Una cadena de errores, no un simple accidente

En la grada y en las redes sociales, la reacción fue inmediata. Para muchos hinchas de Al-Nassr, lo de Bento ya no se interpreta como un tropiezo aislado. Ven una secuencia. Desde su llegada en el verano de 2024, cada fallo se suma al anterior y alimenta la sensación de inseguridad bajo palos.

Tras el gol de Fekir, las críticas se dispararon en "X". Numerosos aficionados señalaron directamente al guardameta como responsable de haber complicado un partido que parecía encarrilado. Varios pidieron abiertamente que sea enviado al banquillo y que Nawaf Al-Aqidi recupere la titularidad.

La petición no suena descabellada dentro del entorno del club. Al-Aqidi ya ha demostrado que cuenta con la confianza de Ange Postecoglou en las últimas semanas. El técnico australiano le ha dado la titularidad en más de un encuentro pese a tener a Bento disponible, una señal clara de que la competencia está viva y no hay jerarquías intocables en la portería.

Un problema de confianza a largo plazo

El asunto ha dejado de ser una discusión táctica puntual. Se ha convertido en un debate sobre la confianza a largo plazo. Un equipo que aspira a títulos no puede permitirse dudas en una posición tan delicada como la del portero. Al-Nassr puede seguir sumando victorias en esta fase del campeonato, pero los errores individuales, repetidos y en partidos de menor presión, encienden las alarmas de cara a los tramos decisivos de la temporada.

Cada balón aéreo, cada disparo lejano, cada falta frontal empieza a llevar consigo una pregunta silenciosa: ¿responderá Bento? Esa incertidumbre es, precisamente, lo que inquieta a una afición que se ve compitiendo por todo.

Al-Aqidi espera su momento, Bento juega contra el reloj

La presencia de un relevo doméstico como Nawaf Al-Aqidi aumenta la presión. El guardameta saudí ya ha demostrado solvencia y ha respondido cuando Postecoglou le ha dado minutos. No es una opción teórica, es una alternativa real, lista para entrar en el once si el entrenador decide dar un giro.

Bento todavía conserva la opción más poderosa que tiene un futbolista: la del campo. Puede responder con actuaciones sólidas, noches sin errores, paradas que cambien partidos y sensaciones. Pero el margen se estrecha. El fallo ante Abha, y en concreto ante un disparo que muchos consideran atajable, ha cargado de peso cada minuto que dispute a partir de ahora.

La victoria 2-1 maquilla el marcador, no el debate. En Al-Nassr, la lucha por la portería ya no es una cuestión de rotaciones: es una batalla directa por la confianza en un equipo que no se conforma con ganar partidos, sino que se mide por su capacidad para ganar títulos cuando la presión es máxima.