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Everton y su interés en West Ham en el mercado de fichajes

El mercado de fichajes se abre oficialmente y Everton arranca otra vez desde el mismo punto: sin acuerdos cerrados, pero rodeado de ruido. Mucho ruido. Sobre todo, alrededor de un club que acaba de caer de la Premier League pero que no piensa comportarse como un equipo en liquidación: West Ham United.

Mientras los aficionados esperan el primer anuncio, en Finch Farm el nombre que más pesa ahora mismo es el de Hayden Hackney. El centrocampista de Middlesbrough, elegido mejor jugador de la temporada en Championship, quiere dar el salto y se entiende que su deseo es vestir de azul. El problema, como casi siempre, es el precio. Las conversaciones continúan y arrancarlo de su club de formación no será barato.

A partir de ahí, el resto es rumorología. Y casi todo apunta hacia el este de Londres.

El viejo vínculo de Moyes y el escaparate de los relegados

No sorprende que tantos nombres de West Ham aparezcan asociados a Everton. David Moyes conoce la casa, conoce el vestuario y sabe que en esa plantilla hay perfiles que su equipo no tiene. Descenso o no descenso, el talento sigue ahí.

El interés por Hackney abre una incógnita inmediata: ¿volverá Moyes a la carga por Tomas Soucek? El técnico ya intentó llevárselo el verano pasado y el checo encajaría en la idea de reforzar el centro del campo con experiencia y físico. Nada indica aún un movimiento concreto, pero la pieza está sobre el tablero.

En el lateral derecho, la prioridad deportiva es clara, aunque los caminos no lo sean tanto. Hace apenas unas semanas se informó de que Aaron Wan-Bissaka, pese a encajar en la posición, no estaba siendo perseguido en ese momento. La necesidad existe; el objetivo, de momento, no.

Por la banda izquierda, el perfil buscado es distinto. El Hadji Malick Diouf, lateral de corte ofensivo, ha sido relacionado con el club y ofrecería un contraste evidente con Vitalii Mykolenko, más sobrio y posicional, que acaba de firmar una renovación por tres años. Un lado, seguridad. El otro, vértigo.

Y siempre aparece el mismo nombre cuando se habla de deseos de Moyes: Jarrod Bowen. El capitán de West Ham es exactamente el tipo de atacante que cualquier equipo de la parte media de la Premier querría. El problema es obvio: no estará corto de pretendientes.

Velocidad por fuera y un nueve caro

En esa misma línea de jugadores de banda surge Crysencio Summerville. Velocidad, desborde, gol. Su nombre ya estaba en muchas libretas, pero su tanto con la selección de Ronald Koeman en el debut mundialista de Países Bajos ante Japón lo ha empujado un escalón más arriba en el escaparate. Es el tipo de futbolista que podría darle a Everton un golpe de energía inmediata por fuera.

Arriba, la situación es más delicada. El club está abierto a explorar el mercado de delanteros, pero asume una realidad incómoda: los nueves contrastados son caros y están muy solicitados. Si aparece una oportunidad razonable, se estudiará. Si no, no habrá aventuras.

En ese contexto surge el nombre de Taty Castellanos. Según una información reciente, el argentino de 27 años podría entrar en la lista de opciones si las cifras cuadran. Llegó a West Ham en enero procedente de Lazio, no pudo evitar el descenso, pero dejó un registro digno: siete goles en 22 partidos. Suficiente para que más de un director deportivo levante la ceja.

West Ham no se rinde: Kretinsky marca la línea

Durante semanas se instaló la idea de que West Ham tendría que vender a sus figuras tras el descenso. Un clásico del fútbol inglés: cae un histórico, se abre la jaula. Esta vez, la historia puede ser distinta.

Daniel Kretinsky, que acaba de acordar con la familia del fallecido David Gold la compra de parte de sus acciones para elevar su participación hasta el 43%, ha puesto un freno claro a ese relato. El propietario de Royal Mail quiere un West Ham fuerte en Championship y no un mercadillo de gangas.

En una entrevista exclusiva, Kretinsky fue directo: el plan pasa por mantener el bloque para darle a Nuno Espírito Santo una plantilla con nivel de Premier en la segunda categoría. El objetivo es único: regresar a la élite a la primera oportunidad.

“No necesitamos vender jugadores por razones financieras. Lo hacemos para asegurarnos de que volvemos a la Premier League de inmediato. Ese es nuestro único objetivo”, explicó.

El mensaje va tanto hacia dentro como hacia fuera: a sus futbolistas, a los agentes y a clubes como Everton, atentos a cualquier grieta.

Según el propio Kretinsky, las conversaciones con los pesos pesados del vestuario ya se han producido. “Los jugadores clave nos están esperando. Quieren ver que existe una posibilidad real de mantener el equipo unido. Lo que importa es financiación, estrategia y consistencia. Hemos hablado con todos. Necesitan ver que nuestro proyecto es real y serio. El ascenso es nuestro único objetivo”.

La consecuencia es evidente: cada operación con West Ham será dura, larga y cara. Everton puede mirar a Londres para reforzarse, pero no encontrará salidas de emergencia ni precios de saldo. Y en un verano en el que cada libra cuenta, la gran pregunta es hasta dónde podrá estirarse el club de Goodison para darle a Moyes el equipo que quiere sin perder el equilibrio que tanto le ha costado recuperar.