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Fernando Da Cruz y las críticas de Fees Moloi en Kaizer Chiefs

Fernando Da Cruz aún no termina de acomodarse en el banquillo de Kaizer Chiefs y ya siente el fuego cruzado de las leyendas del club. No por los resultados —todavía es pronto—, sino por el tono prudente con el que ha descrito la temporada que se avecina.

El técnico francés ha dejado entrever que la plantilla carece de la variedad táctica y de la profundidad necesarias para pelear seriamente por el título, más aún con el añadido de la CAF Confederation Cup en el calendario. A eso se suma un mercado de fichajes que avanza a paso lento y que ha encendido las alarmas entre los que mejor conocen el ADN del club.

Moloi apunta directo

Uno de ellos es Fees Moloi. El exdelantero de Chiefs no se mordió la lengua al analizar las recientes declaraciones de Da Cruz, trazando un paralelismo inmediato con su predecesor, Nasreddine Nabi.

En conversación con KickOff, Moloi dejó clara su frustración con lo que interpreta como una falta de convicción del nuevo entrenador. Para él, el discurso de Da Cruz suena demasiado familiar.

“Da Cruz ya está poniendo excusas para que, si no mejora el equipo, pueda decir ‘se los dije’”, lanzó Moloi, sin rodeos. “Da Cruz es igual que Nabi. Su declaración me recuerda al entrenador tunecino. Es su trabajo preparar al equipo. Parece que aceptó el trabajo a ciegas”.

El mensaje es tan simple como contundente: en un club como Kaizer Chiefs, la obligación es competir por todos los trofeos, transición o no transición. No hay margen para discursos timoratos.

El peso de la camiseta

Moloi fue más allá y cuestionó el punto de partida del proyecto. Si un entrenador acepta sentarse en el banquillo de Chiefs, sostiene, debe hacerlo convencido de que puede exprimir al máximo al grupo desde el primer silbato, sin condicionantes públicos ni matices.

Su crítica se centró en dos frentes: la profesionalidad con la que se gestionó el nombramiento y la claridad en la comunicación entre el técnico y la directiva. Para el exjugador, algo no cuadra.

“Si Kaizer Chiefs no está listo para competir, entonces ¿qué está haciendo aquí?”, preguntó Moloi, apuntando directamente al corazón de la decisión. “Lo trajeron para preparar al equipo y hacerlo competitivo. Este entrenador no parece confiar en sí mismo”.

La duda ya no gira solo en torno a la plantilla, sino alrededor del propio proyecto deportivo. ¿Se fichó a Da Cruz para construir a largo plazo o para ganar ya, con lo que hay?

Mercado, exigencia y condiciones

El debate se traslada ahora al despacho de la directiva. El club debe decidir si respalda las demandas del nuevo técnico en el mercado o si le exige resultados con el actual plantel, sin grandes refuerzos.

Moloi lo ve claro: si las incorporaciones eran condición indispensable para el éxito, eso debió quedar escrito —al menos de forma tácita— antes de que el francés firmara su contrato. Nada de reclamaciones a posteriori.

Desde su perspectiva, Da Cruz pudo haber entrado al cargo sin medir a fondo las limitaciones de la plantilla. Y eso, en un gigante como Chiefs, es un lujo que nadie se puede permitir.

“¿Por qué aceptó el trabajo en un equipo que no está listo?”, remató Moloi. “Debió decirle a la directiva desde el principio: ‘Para que yo pueda hacer que el equipo compita, tendrán que reforzar aquí y allá’”.

La pelota ya no está solo en el césped. Está en el despacho, en el discurso y en la convicción. En Kaizer Chiefs, el margen para las excusas se agota siempre mucho antes que la temporada.