Feyenoord y la gestión deficiente en el mercado de fichajes
La tormenta sobre Feyenoord no amaina. En el pódcast Kick-Off de De Telegraaf, los periodistas Mike Verweij y Valentijn Driessen cargaron con dureza contra la cúpula del club de Róterdam. En el centro del fuego: Dévy Rigaux y Robert Eenhoorn, señalados por lo que consideran una gestión deficiente del último mercado de fichajes.
“Tenían dinero, tenían ofertas… y lo desaprovecharon”
Verweij no se anduvo con rodeos al comparar al actual responsable técnico con su predecesor, Dennis te Kloese. Según el periodista, los números desmienten el discurso de Rigaux.
«Rigaux ha lanzado un gran dardo a su predecesor Te Kloese», apunta Verweij. «Pero ahora resulta que Te Kloese, con el dinero por Hadj Moussa incluido, tenía 40 millones. Hubo una oferta de 25 millones por Ueda, que fue vendido demasiado barato a Lille OSC. Y Read podría haber llegado casi a 35 millones. Y Hull City ofreció 20 millones por Targhalline».
Ahí, para Verweij, está el corazón del problema. Feyenoord tuvo mercado, tuvo interés y tuvo cifras importantes sobre la mesa.
«Si simplemente hubieran hecho su trabajo y vendido a los jugadores correctos, Feyenoord habría tenido, por el momento, un enorme margen financiero. Ese mismo Te Kloese armó una plantilla que valía alrededor de 120 millones de euros. Así que creo que Rigaux y Eenhoorn hicieron algo mal en esta ventana», remata. «Si hubieran vendido a Read de inmediato, podrían haber sido mucho más efectivos en el mercado».
El reproche es claro: el club, a juicio de Verweij, desaprovechó la oportunidad de reforzarse con fuerza gracias a ventas estratégicas que nunca llegaron a completarse.
El papel de los “Friends of Feyenoord”
Driessen recoge el testigo y lleva el debate a un terreno aún más delicado: la estructura accionarial del club y la influencia de los llamados Friends of Feyenoord.
«Todo vuelve otra vez a los Friends of Feyenoord», sostiene. «Tienen el 49 por ciento de las acciones. Y en el momento en que Feyenoord paga 17,5 millones, pierden el 25 por ciento. Y dentro de dos años, otra vez».
Según su explicación, la política de fichajes y ventas no solo se mide en goles y balances deportivos, sino también en obligaciones contractuales con ese grupo de accionistas.
Driessen detalla que Feyenoord está obligado a recomprar parte de esas acciones si cierra una ventana de traspasos con saldo positivo. Y ahí, dice, está la clave de varias decisiones.
«Feyenoord también está obligado a comprar parte de las acciones si registra un balance de traspasos positivo en una ventana. Y sin duda lo habrían tenido si alguna de esas operaciones se hubiera cerrado. Entonces ese balance habría sido tan alto que se habrían visto obligados a comprar parte de las participaciones de los Friends», explica.
Es decir: grandes ventas habrían disparado el beneficio… y con ello la obligación de reducir el peso accionarial de los Friends of Feyenoord.
Una acusación directa contra Eenhoorn
A partir de ahí, Driessen apunta directamente a Robert Eenhoorn, director del club, y lanza una acusación de peso.
«Pero los Friends of Feyenoord no quieren salir», afirma. «Y Eenhoorn llegó a petición de los Friends. Es su favorito y se convirtió en director. Así que no va a ir en contra de esos Friends».
La crítica se vuelve aún más concreta cuando entra en escena el fallido traspaso de Hadj Moussa a Al-Ittihad, operación que rondaba los 40 millones de euros.
Según Driessen, no fue una cuestión técnica ni bancaria la que frenó el movimiento, pese a que se habló de una garantía bancaria rechazada.
«Eenhoorn se dejó influir para no dejar que se concretara el traspaso de Hadj Moussa», sostiene sobre el director técnico de Feyenoord. Para él, el problema no fue la solvencia del club saudí.
«Se trata de un traspaso de 40 millones de euros. Se trata de Arabia Saudí, que se lo pregunten al Ajax. Siempre han tenido el dinero y son solventes», insiste.
El relato va más allá de los papeles. Driessen describe un Feyenoord casi inaccesible en los momentos clave de la negociación.
«Feyenoord también era prácticamente inalcanzable por teléfono, era muy difícil contactar con ellos. Se alargó muchísimo y, al final, ya no se pudo hacer el reconocimiento médico», denuncia. «Robert Eenhoorn es simplemente una extensión de los Friends of Feyenoord. Es su colega. En el momento en que alguien te propone y tú puedes servir a sus intereses, eso pasa nueve de cada diez veces. Ya ha dejado claro antes que no está precisamente ansioso por recomprar a los Friends. Y entonces te quedas atado a esos Friends».
El mensaje es demoledor: en la visión de Driessen, los intereses de los Friends of Feyenoord pesan más que la oportunidad deportiva y económica de un traspaso récord.
Mientras la afición mira al césped, el debate en los despachos se encona. Y la pregunta ya no es solo qué plantilla tendrá Feyenoord esta temporada, sino quién manda realmente en el futuro del club.





