Haaland castiga a Senegal y la deja al borde del abismo
Senegal se asomó al precipicio del adiós en la Copa Mundial de la FIFA. Un doblete implacable de Erling Haaland impulsó a Noruega a un 3-2 que deja a los Leones de la Teranga con un pie fuera del torneo, aferrados únicamente a la remota opción de acabar terceros en el Grupo I y a una combinación ajena de resultados.
Ismaïla Sarr hizo todo lo que se le puede pedir a una estrella. Marcó dos goles, sostuvo la esperanza cuando el partido se inclinaba en contra y mantuvo viva la fe senegalesa hasta el tramo final. Ni siquiera eso bastó. Cada estocada de Sarr encontró respuesta en un bloque noruego que se apoyó en la potencia y el instinto asesino de Haaland para desnudar las fragilidades africanas.
La derrota no solo duele por el marcador. Golpea por el contexto. Senegal llegaba herida, necesitada de un triunfo que la reenganchara a la pelea. Salió con valentía, se midió de tú a tú, pero cada desajuste atrás se pagó carísimo. Haaland, como tantas veces, no perdonó. Dos apariciones, dos golpes, y un grupo que se le escapa de las manos a los campeones de África de 2021.
Un respiro para África: Gouiri rescata a Argelia
Mientras Senegal se desplomaba, el fútbol africano encontró un hilo de esperanza en otro escenario. Argelia se levantó donde más dolía: después de caer frente a la Argentina de Lionel Messi, reaccionó con carácter y venció 2-1 a Jordania.
El partido pedía un héroe y apareció Amine Gouiri en los minutos finales. Su gol tardío no solo decidió el encuentro, también devolvió oxígeno a una selección argelina que necesitaba una respuesta contundente tras la derrota anterior. Fue un alivio colectivo: para el vestuario, para el cuerpo técnico y, por extensión, para un continente que miraba de reojo la situación de sus representantes.
Argelia no despeja todas las dudas, pero sí envía un mensaje: sigue viva, sigue compitiendo y no se resigna a un papel secundario en este Mundial.
Ghana–Inglaterra: un duelo con cuentas pendientes
La jornada del martes se abre con otro choque cargado de matices: Ghana contra Inglaterra. Un partido que va mucho más allá de los nombres propios, aunque uno de ellos concentre buena parte del debate: Jordan Ayew.
La llamada “dilema Jordan Ayew” vuelve a la mesa. Cómo encajarlo, cuánto peso darle, qué rol exacto debe asumir en un equipo que necesita equilibrio entre experiencia y frescura. El cuerpo técnico ghanés debe ajustar piezas, pulir detalles en las áreas clave y encontrar la fórmula para que el talento ofensivo no deje al descubierto a la zaga.
Al otro lado espera una Inglaterra siempre exigente, siempre bajo el microscopio, con la obligación permanente de imponer jerarquía. Ghana, sin embargo, sabe que estos son los partidos que marcan generaciones: si acierta en esas decisiones tácticas que hoy se discuten, puede transformar un “dilema” en oportunidad.
En paralelo, la República Democrática del Congo se mide a Colombia en otro cruce que puede agitar la tabla y, de paso, definir hasta qué punto las selecciones africanas llegan con opciones reales a la recta decisiva del torneo.
Mientras tanto, Senegal mira el calendario y hace cuentas. Lo que antes era un camino largo ahora se ha convertido en una cornisa estrecha. La pregunta ya no es solo si tiene fútbol para reaccionar, sino si el tiempo y los demás resultados le darán una última vida.





