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Tottenham: el plan radical de De Zerbi para una revolución

Tottenham sobrevivió por los pelos. Salvó la categoría en la última jornada y, desde entonces, el club se comporta como si ese susto hubiera sido una humillación histórica. Nada de autocomplacencia. Roberto De Zerbi llegó prometiendo una sacudida profunda y el verano en el norte de Londres ya tiene pinta de revolución.

Tres fichajes defensivos antes de que arranque agosto, una lista de objetivos ambiciosa y varias figuras importantes con el futuro en el aire. El Tottenham que salte al césped el 22 de agosto puede parecerse muy poco al que agonizó ante Everton para seguir en la Premier League.

Una defensa nueva para un técnico que no perdona errores

De Zerbi quiso experiencia y carácter atrás. Y la ha encontrado. Andy Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke ya están dentro, señal inequívoca de que el técnico italiano no piensa volver a sufrir la misma fragilidad.

El gran interrogante está en el eje. Cristian Romero, capitán y referencia emocional del equipo, apunta a salida. En su lugar, el plan es claro: que el fichaje de 52 millones, Jan Paul van Hecke, forme pareja con su compatriota Micky van de Ven en el centro de la zaga. Dos centrales zurdos, agresivos, con salida de balón. Una apuesta arriesgada, pero muy del gusto de De Zerbi.

Van de Ven también ha sido tentado desde fuera, pero el entrenador se ha empeñado en retenerlo. No solo como pilar defensivo: también como posible nuevo capitán si Romero se marcha. Una señal potente del cambio de jerarquías que se cocina en el vestuario.

En los laterales, la hoja de ruta es más clara. Robertson llega para dar profundidad y competencia a Destiny Udogie en el costado izquierdo, mientras Pedro Porro seguirá como dueño del carril derecho tras firmar un nuevo contrato de larga duración. Ahí no habrá revolución, sino consolidación.

La portería, el puesto más delicado

La sacudida no se limita a la línea defensiva. La portería, normalmente territorio de estabilidad, también está en plena revisión.

Guglielmo Vicario, que se perdió el tramo final del curso por una operación de hernia y aún no ha jugado un solo minuto bajo las órdenes de De Zerbi, suena con fuerza para volver a Italia. Inter de Milán, campeón de la Serie A, ha sido vinculado de forma insistente con el guardameta de 29 años.

Mientras tanto, Antonin Kinsky aprovechó la oportunidad. El suplente se hizo cargo de la portería en las semanas decisivas y cumplió: el equipo se cerró mejor, encajó menos y logró el objetivo mínimo de la permanencia. De Zerbi lo vio de cerca y no descarta una decisión valiente: mantener a Kinsky como número uno la próxima temporada.

En paralelo, existe interés de largo recorrido en James Trafford, guardameta de Manchester City que busca minutos de primer nivel. El perfil encaja: joven, con proyección y cómodo con el balón en los pies. Pero no hay negociaciones en marcha. De momento, es una idea, no una operación.

El gran anhelo: Tonali para mandar en el centro del campo

Si la defensa ya tiene forma, el centro del campo espera su pieza estrella. Tottenham quiere un mediocentro que dicte el juego y dé autoridad en la zona más sensible. El nombre que obsesiona a De Zerbi es claro: Sandro Tonali.

El entrenador lo admira desde hace tiempo y lo ve como el socio perfecto para Rodrigo Bentancur en la base del mediocampo. Un doble pivote de jerarquía, capaz de iniciar juego bajo presión y de sostener al equipo cuando el plan de posesión se rompe. El problema es evidente: arrancarlo de Newcastle exigiría una inversión enorme.

El club lo sabe y, aun así, lo ha colocado como objetivo prioritario. Si la ventana veraniega sale “según lo previsto”, Tonali vestirá de blanco. A su alrededor se menciona también el nombre de Mateus Fernandes, de West Ham, como otra opción para reforzar la sala de máquinas, pero sin el mismo peso simbólico ni futbolístico.

La idea es clara: si Tottenham quiere que el estilo De Zerbi prenda de verdad, necesita un cerebro fiable en el círculo central. Y el técnico ha señalado a Tonali.

Ataque entre algodones y grandes nombres en el radar

Arriba, el escenario es más complejo. Las lesiones han castigado el frente ofensivo y han obligado al club a medir mejor cada paso. No es tan sencillo desmontar y reconstruir la delantera cuando media enfermería está ocupada por atacantes.

Aun así, los nombres que se mueven son de primer nivel. Savinho, extremo de Manchester City, es un objetivo a largo plazo y las conversaciones se han reabierto. El brasileño quiere minutos, protagonismo, un rol que no tiene garantizado en su club actual. Tottenham le ofrece exactamente eso: un lugar central en un proyecto en reconstrucción.

En el otro costado, aparece un nombre pesado: Marcus Rashford. Su etapa en Manchester United parece acabada y su perfil encaja con la necesidad de un extremo que pueda atacar el espacio, marcar diferencias en transición y sumar gol. De momento, es un jugador vinculado, no un fichaje cerrado, pero su presencia en la lista de deseos refleja el tamaño de la ambición.

En la mediapunta, James Maddison ya está de vuelta tras lesión. Terminó la temporada sobre el césped y quiere recuperar galones como número 10 titular. De Zerbi necesita su creatividad entre líneas, su golpeo y su capacidad para conectar con los puntas. La duda está en el costado opuesto: Dejan Kulusevski sigue lastrado por problemas físicos recurrentes y su fiabilidad a lo largo de un curso entero es una incógnita.

La delantera, según el plan ideal, se completaría con un nueve de referencia como Dominic Solanke, capaz de fijar centrales y liberar espacios para Rashford, Savinho y Maddison. Un ataque pensado para correr, asociarse y castigar a rivales que se atrevan a presionar alto.

Un once posible, un club al límite

Si todo sale según los deseos de los despachos y del banquillo, el dibujo del nuevo Tottenham podría presentar un once de este calibre: James Trafford bajo palos; Pedro Porro, Jan Paul van Hecke, Micky van de Ven y Destiny Udogie en defensa; Rodrigo Bentancur y Sandro Tonali como doble pivote; Savinho y Marcus Rashford en las bandas; James Maddison como enganche; y Dominic Solanke en punta.

Es un equipo distinto, más agresivo, más hecho a la medida de un entrenador que exige valentía con balón y carácter sin él. También es un proyecto caro, exigente y sin margen para el error.

De Zerbi tiene algo que muchos técnicos en situaciones similares no disfrutan: dinero para gastar y respaldo para tomar decisiones impopulares. Lo que no tiene es tiempo infinito. Cada fichaje deberá encajar tanto en la urgencia del presente como en la estructura del futuro.

Tottenham ya ha comprobado lo que cuesta vivir al borde del abismo. La pregunta es si esta apuesta a todo o nada bastará para que el club deje de mirar hacia abajo y vuelva, por fin, a levantar la vista hacia la parte alta de la tabla.