futbolalinstante full logo

Hojbjerg pierde la capitanía en Marsella tras rechazar a Newcastle

El vestuario de Marseille amanece con un giro inesperado: Pierre-Emile Hojbjerg ya no es capitán. El danés ha sido despojado del brazalete después de rechazar un traspaso a Newcastle United, una decisión que ha encendido los despachos del club francés.

Newcastle, con Matthias Jaissle al mando, había señalado a Hojbjerg como el heredero de Bruno Guimarães en el centro del campo de St James' Park. El director deportivo de las Urracas, Ross Wilson, también empujaba con fuerza la operación. El plan era claro: acuerdo cerrado con Marseille por unas 15 millones de libras y relevo directo para el brasileño.

El problema es que el jugador no quiere irse.

La negativa de Hojbjerg ha molestado al propietario del club francés, Frank McCourt, que estaba dispuesto a aceptar la oferta inglesa. El traspaso, que parecía bien encaminado, se ha enfriado de golpe. Y el castigo interno no ha tardado en llegar: nuevo capitán y cambio de jerarquías en el vestuario.

Weah hereda el brazalete en medio de la tensión

Hojbjerg fue titular ayer contra Atlético de Madrid y completó el encuentro. Estaba en el once, estaba en el juego, pero ya no estaba al mando. El brazalete pasó al brazo de Timothy Weah, una imagen que no pasó desapercibida.

Bruno Genesio, técnico de Marseille, dejó claro que la decisión no salió de su libreta. Ni mucho menos.

«Es una decisión que me ha sido dictada por la dirección del club», explicó ante los medios tras el partido del viernes.

«Si quiero ser completamente franco, y lo voy a ser, no es una decisión con la que esté de acuerdo. Pero soy un empleado, tengo que cumplir con ciertas obligaciones. Lo hicimos».

El mensaje es nítido: la cúpula manda, el entrenador acata y el capitán cae por motivos de mercado, no de rendimiento.

Newcastle cambia de objetivo

Mientras en Marsella se reordenan los galones, en Newcastle asumen la realidad: no tiene sentido insistir en un jugador que no quiere vestir de negro y blanco. El club ya mira a otro lado.

Las Urracas han puesto sobre la mesa un contrato de tres años para el centrocampista de Bayern Munich Joao Palhinha. Propuesta seria, hueco claro en el once, rol importante. Pero el portugués apunta en otra dirección: su prioridad es unirse a Aston Villa.

Newcastle busca un sustituto para Bruno Guimarães, Marseille intenta gestionar un vestuario agitado y dos centrocampistas de peso rechazan el camino que se les abre. El mercado marca la pauta. Y el brazalete de Hojbjerg se ha convertido en el símbolo más visible de esa batalla silenciosa entre el deseo del club y la voluntad del jugador.