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Liverpool refuerza su ataque: Barcola y Minteh en la mira

Liverpool ha dejado clara su hoja de ruta para este verano: desborde, uno contra uno y dinamita por las bandas. Sin Mohamed Salah, el ataque necesita nuevas caras… y rápido.

El primer movimiento ya está hecho. Victor Munoz, campeón del mundo con 23 años, llega desde Osasuna por 34 millones de libras. Un fichaje potente, pero no suficiente para cubrir el vacío que deja Salah, que se marcha libre a Trabzonspor con un contrato millonario.

Barcola, la gran apuesta… pero no a cualquier precio

Richard Hughes, cerebro del mercado en Anfield, sigue con la mira puesta en Bradley Barcola. El extremo de Paris Saint-Germain está tasado en unos desorbitados 145 millones de libras por su club. Una cifra que ni siquiera el vigente campeón de la Premier League está dispuesto a asumir sin pelearla.

En Liverpool confían en rebajar esa cantidad antes del cierre del mercado el 1 de septiembre. El plan es claro: Barcola como pieza principal del nuevo frente ofensivo. Pero la operación exige paciencia, negociación dura y la sensación permanente de que cualquier movimiento equivocado puede disparar el coste.

Giro hacia Minteh: presión desde Brighton

Mientras tanto, el club ha acelerado por otra vía: Yankuba Minteh. El atacante gambiano, objetivo de largo recorrido para Liverpool, ya ha recibido dos ofertas desde Merseyside: 50 y 60 millones de libras. Brighton, sin embargo, se mantiene firme y no quiere sentarse a negociar por menos de 70 millones, según los informes.

La insistencia del club de Anfield muestra que Minteh no es un simple plan B. Es una prioridad real. El mensaje es evidente: si Brighton abre la puerta, Liverpool está preparado para entrar con fuerza.

El caso Mbaye: interés real, precio inasumible

En paralelo, otro nombre había ganado espacio en los despachos: Ibrahim Mbaye, compañero de Barcola en Paris Saint-Germain. La semana pasada se llegó a informar de que el internacional senegalés, de solo 18 años, tenía ya un acuerdo personal con Liverpool para un contrato de cinco temporadas.

Esa versión fue desmentida con rapidez desde el entorno del club inglés, que rebajó la situación a un interés “exploratorio”. Ahora, la realidad se ha impuesto: la operación se ha roto por el precio.

RMC Sport asegura que el equipo de Luis Enrique exige 70 millones de euros (unos 60 millones de libras) para dejar salir al atacante formado en casa. Una cifra que, a día de hoy, Liverpool considera fuera de mercado para un futbolista todavía en fase de desarrollo.

El club de Anfield estaría dispuesto a valorar a Mbaye en torno a los 50 millones de euros (43 millones de libras). Nada que ver con las pretensiones de Paris Saint-Germain. Y eso, pese a que el jugador, que prefiere partir desde la derecha, encaja en el perfil que busca Andoni Iraola.

El técnico necesita rendimiento inmediato, no solo potencial. Y pagar precio de estrella por un proyecto de estrella se ha convertido en una apuesta demasiado arriesgada.

Liverpool se planta

Según el citado medio, Liverpool mantiene el interés deportivo y el jugador habría dado el visto bueno a un futuro contrato. Pero el dinero manda. El club inglés no está preparado para llegar a los 70 millones de euros, ni siquiera a los 60, pese a que a Mbaye le restan solo dos años de contrato y Paris Saint-Germain ha dejado claro que está dispuesto a venderlo este verano.

En otras palabras: Liverpool se ha plantado. Y cuando un club con ese músculo financiero decide frenar, el mensaje al mercado es contundente.

Un plan definido: Barcola y “uno más”

En Inglaterra, los periodistas que siguen el día a día de Liverpool coinciden: la idea es cerrar a Barcola y sumar otro extremo más en estas semanas finales de ventana. No hay margen para experimentos masivos ni para coleccionar perfiles similares.

Eso implica una consecuencia directa: no se espera que el club firme a Mbaye y a Minteh. El foco actual en el gambiano se interpreta ya como el final práctico del intento por Ibrahim Mbaye.

Liverpool ha elegido su camino: pagar por talento listo para competir desde el primer día, ajustar el gasto en un mercado inflado y reconstruir las bandas con precisión quirúrgica. La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará con Barcola y Minteh para que el campeón mantenga el trono?