Liverpool y Tottenham buscan a Andreas Schjelderup en el mercado
Liverpool y Tottenham ponen el foco en Andreas Schjelderup mientras se enfría el ruido por Yan Diomande.
El mercado empieza a apretar en Anfield y en el norte de Londres. Con las bandas en plena reconstrucción, Liverpool y Tottenham han apuntado un mismo nombre en rojo: Andreas Schjelderup, la nueva perla noruega que brilló en el último Mundial y que se ha ganado un sitio en la agenda de media Europa.
Schjelderup, la nueva batalla entre grandes
Liverpool ya ha dado el primer golpe en su plan para rehacer los costados. Cerró a Victor Munoz por 40 millones de euros, operación con la que pretende meter presión a Cody Gakpo en el perfil izquierdo y asegurarse profundidad en una zona clave del sistema.
Pero no basta. La marcha de Mohamed Salah como agente libre ha dejado un vacío mayúsculo y, para complicarlo todo, Gakpo podría tener que alternar también como referencia ofensiva para echar una mano a Alexander Isak mientras Hugo Ekitike se recupera de su lesión de Aquiles. Las bandas, de repente, mandan sobre la planificación deportiva.
En ese contexto entra en escena Schjelderup. Según informaciones desde Italia, el atacante de Benfica está siendo seguido de cerca por la dirección deportiva del Liverpool. No están solos: Tottenham también vigila al noruego, igual que Atlético de Madrid, AC Milan y Como, en una puja que empieza a tomar forma.
El extremo de 22 años llega reforzado por un curso notable en Portugal. Con la camiseta de Benfica firmó 10 goles y 7 asistencias en 43 partidos, en una temporada en la que el equipo de José Mourinho se mantuvo invicto en la Primeira Liga, aunque sin alcanzar el título. Un rendimiento que ha disparado su cotización.
Benfica pagó en su día 14 millones de euros por él. Los informes más recientes hablan de un valor “más del doble”, situando el listón alrededor de los 30 millones. Sin embargo, el diario portugués Record ha sido claro: en el Estádio da Luz solo se sentarán a negociar a partir de los 40 millones de euros.
Desde Portugal apuntan, además, que el Tottenham ha irrumpido con fuerza en la carrera, apretando un escenario en el que el interés del Liverpool ya estaba bien asentado. La sensación es nítida: quien se mueva tarde, se queda sin Schjelderup.
Diomande, el objetivo prioritario… y carísimo
Mientras el nombre del noruego gana peso, en Liverpool no pierden de vista su gran obsesión para las bandas: Yan Diomande, estrella de RB Leipzig. El club inglés lleva semanas intentando construir una operación de máximos por un futbolista que consideran capaz de cambiar el techo ofensivo del equipo.
En las últimas horas circuló la versión de que el Liverpool había elevado su oferta hasta los 116 millones de euros, después de ver rechazada una primera propuesta de 100 millones. El ruido fue fuerte, pero duró poco. El periodista Philipp Hinze, de Sky Germany, desmintió de inmediato esa cifra y fue tajante: no existe todavía una segunda oferta.
Dentro del club, las conversaciones internas continúan. Sobre la mesa está la posibilidad de regresar con una propuesta en el rango de los 116-120 millones de euros. Una cifra que, de presentarse, obligaría a Leipzig a reflexionar seriamente sobre una venta… aunque puede que siga sin alcanzar el listón definitivo.
La posición del club alemán es dura y pública: según se reveló el 19 de junio, Leipzig pretende un traspaso récord en la Bundesliga, de 148 millones de euros, y su preferencia es retener a Diomande al menos una temporada más. No tienen prisa y lo saben.
Dos perfiles, una prioridad clara
Entre Schjelderup y Diomande, el orden de prioridades del Liverpool está definido. El noruego es un zurdo de banda izquierda, el mismo carril que acaba de reforzar Munoz. Encaja, suma, da variantes, pero pisa un territorio que ya tiene competencia.
Diomande, en cambio, ofrece algo que en la élite se paga a precio de oro: impacto real en ambas bandas. Puede partir desde la derecha o desde la izquierda con la misma eficacia, estirar al equipo, atacar por dentro o por fuera y convertirse en un recurso constante para desbordar defensas cerradas. Esa versatilidad explica por qué el club de Anfield está dispuesto a acercarse a cifras históricas.
El dilema es evidente. Apostar por el talento polivalente de Diomande a un coste descomunal, o adelantarse a la competencia por Schjelderup con una inversión más contenida, pero en una zona ya reforzada. El reloj del mercado no se detiene. La próxima decisión marcará el mapa de las bandas del Liverpool —y quizá también las de un Tottenham que no piensa quedarse mirando.






