Nico Pepe y su actuación estelar en la noche del veterano
Nico, la noche del veterano que aún marca el camino
En una selección que mira cada vez más al futuro, fue un veterano quien se adueñó del foco. Nico Pepe firmó una actuación de peso, de esas que quedan grabadas en la memoria colectiva, y aun así salió del campo hablando más de los demás que de sí mismo.
“Sé que tengo lo que hace falta. Es la recompensa a todo mi trabajo”, explicó a FIFA, con la serenidad de quien ha visto de todo en este juego. Acababa de firmar un doblete decisivo, pero su discurso fue directo hacia el vestuario. “Mi doblete también es gracias al equipo”, subrayó.
El partido tuvo algo de resumen de su carrera. Instinto, lectura, frialdad en el área. En el primer gol, apenas necesitó empujar el balón tras una acción brillante de Yan. En el segundo, apareció el pie educado de Ibra Sangare: un pase perfecto, un desmarque al límite y la definición que no perdona. “Para el segundo, Ibra jugó un balón sensacional, y yo solo tuve que mantener la concentración y marcar”, detalló Pepe, casi restando importancia a un gesto técnico que cambió el rumbo de la noche.
Cuando recibió el trofeo individual, no se permitió la mínima concesión al ego. “Quiero dedicar este trofeo a los chicos. Fue una de las mejores noches de mi carrera”, confesó. No son palabras menores para alguien que ha visto pasar generaciones desde la banda y desde el área.
Un líder que todavía decide
En la banda, Emerse Fae lo vivió con una mezcla de alivio y confirmación. Sabe lo que tiene entre manos. “Nico lo sabe, y nosotros también: es un jugador de primer nivel”, afirmó el seleccionador, sin rodeos. No hablaba solo del doblete, sino de la figura que sostiene al grupo en los momentos en que la presión aprieta.
“Es uno de los jugadores que tienen que ayudarnos a ganar partidos en estas competiciones. Tiene la capacidad y la experiencia para hacerlo. Hoy marcó dos goles brillantes. Es bueno para el equipo y es bueno para él también”, remató Fae, consciente de que noches como esta consolidan jerarquías dentro del vestuario.
La victoria tuvo un peso especial. No solo por el marcador, sino por lo que significa para una generación que empieza a escribir su propia historia con la camiseta de la selección absoluta. El vestuario, mezcla de canas y juventud, sintió que algo se movía.
La nueva guardia se rinde al veterano
Entre los más jóvenes, la admiración hacia Pepe es evidente. Christ Inao Oulai, centrocampista que simboliza el relevo que viene empujando fuerte, no escondió su entusiasmo ni el cariño por el delantero. “¡Nico, todo el mundo lo quiere!”, soltó, casi como un grito de vestuario convertido en mensaje al país.
Para Oulai, lo que está ocurriendo trasciende un simple resultado. “Juntos estamos escribiendo un nuevo capítulo en la historia del fútbol de nuestro país, y estamos muy orgullosos de unirnos a los grandes”, afirmó, con la frescura de quien sabe que está entrando en un escenario reservado a unos pocos.
La mezcla es evidente: un veterano que todavía decide partidos y una camada de jóvenes que se siente legitimada por compartir protagonismo con él. Esa combinación, en noches así, se convierte en combustible emocional para todo un país.
Francia o Noruega en el horizonte
La celebración duró lo justo. El calendario no permite demasiadas contemplaciones. Ahora espera un cruce exigente en la fase eliminatoria, ante un rival de pedigrí europeo: Francia o Noruega.
Los más jóvenes no se encogen. Al contrario. “En lo personal, estoy emocionado porque ambos son grandes naciones de fútbol”, reconoció Oulai, mirando ya hacia el próximo reto. Hay respeto, pero no miedo. Y ahí vuelve a aparecer la figura de Pepe, como referencia silenciosa para afrontar lo que viene.
La selección llega al cruce con algo más que un buen resultado: llega con la certeza de que su veterano sigue respondiendo en las noches grandes y de que la nueva generación no solo acompaña, sino que se siente protagonista. Si esta es de verdad una nueva etapa para el fútbol del país, anoche quedó claro quién la lidera y quién está listo para seguirle el paso cuando el balón vuelva a rodar.





